La banda española pasó por Buenos Aires después de tocar en la ex Zanón , en un show contundente y con sorpresas ante 20 mil personas
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"¡Sois el recopón!", gritó Pulpul casi llegando al final del recital de Ska-P en el Parque Roca. Y es que se nota que les gusta tocar por estos lares: en el cierre de su minigira por el país (que había comenzado el día anterior, en la ex Zanón), los vallecanos ofrecieron un show contundente y con todo lo que había que tener, si por eso entendemos un buen repaso de su discografía, proclamas políticas, pequeñas dramatizaciones y hasta un momento exhibicionista, para no perder la costumbre.
La fecha era prácticamente un festival: desde las 4 de la tarde -cuando las nubes acechaban y recordaban al último show de Ska-P en Buenos Aires, que debió ser reprogramado por un temporal- habían pasado por el escenario Represión + IVA, los uruguayos de Trotsky Vengarán y Bulldog. La atracción principal comenzó a exactas 19.35, ya en el anochecer y con los últimos fans que llegaban desde la excursión al Premetro para reencontrarse con los españoles. "Estampida" fue el bombazo de inicio y el primero de los pogos colosales, seguido por dos temas que no detuvieron la marcha: "Niño soldado" y "Ni fu ni fa". Con Pipi convertido en un gorila policía, y la banda feliz por la ausencia de amigos de la ley en la fecha del sábado en Neuquén (Pulpul: "Fue un concierto sin policías... ¡y no pasó absolutamente nada!") llegó "Romero el madero" y se dio inicio a la seguidilla de presentaciones temáticas: el "¡Viva la revolución bolivariana!" para "El libertador", Pipi vestido de vidente para "Kasposos", una imitación tenebrosamente real de Benedicto XVI para "Crimen Sollicitationis" -del último disco de la banda, Lágrimas y gozos- y siguen las firmas.
La lista de temas estuvo basada casi completamente en los dos discos previos a la separación en 2005, "Planeta Eskoria" y "Que corra la voz" aunque, claro, con la compañía de los clásicos "Cannabis", "El vals del obrero" y "El gato López", este último a modo de falsa despedida. Falsa, porque el bis fue eterno: primero una cantata para festejar el cumpleaños de Gari –trombón de la banda-, luego un baile con polleras escocesas, al mejor estilo "jardinero Willy", que dejó ver todo y un poco más, y un tema a pedido de público para terminar, ya cuando muchos habían abandonado el predio. Sonó "Mestizaje" y arrancaron las corridas para volver al escenario, que pusieron de mal humor a más de un muchacho de "prevención". Así, tras más de dos horas de show (¡en sus caras, fanáticas de Chayanne!), Pulpul y compañía se alejaron prometiendo volver "en unos años". ¡A por ellos!
Por Ignacio Guebara
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