Sobre el fuck you de Spinetta a Rolling Stone

Las aclaraciones del caso por parte de la redacción de RS.
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7 de diciembre de 2009  • 09:28

A propósito de las palabras de repudio que Luis Alberto Spinetta le dedicó a Rolling Stone en su show en Vélez, el equipo editorial que hace esta revista desea aclarar los siguientes puntos

- Spinetta está acostumbrado a poner condiciones en las pocas notas que da. Y Rolling Stone también lo está cuando se trata de su portada, aunque siempre atendiendo a ciertas decisiones de los artistas. En este caso, paradójicamente, la remera de Conduciendo a Conciencia nunca fue una condición. Ni siquiera se mencionó en las largas tratativas previas. El encuadre cerrado, intimista elegido para poner en tapa la excelente foto de Eduardo "Dylan" Martí, simplemente evidencia del mejor modo posible el encuentro histórico con el que RS decidió encabezar su resumen del año: dos artistas que, en circunstancias distintas, decidieron encarar shows masivos en los que le dieron una interpretación actual a su mejor repertorio. Repertorios que, a su vez, son parte de la mejor tradición del rock y la música popular de los últimos cuarenta años en Argentina. La edición fotográfica y el diseño de portada respetan, además, parámetros de comunicación que hacen a la identidad gráfica de la revista. El resto de los títulos corresponde al esquema del Anuario de RS, en el que siempre se destacan temáticas (la despenalización de la marihuana, la crisis climática) y personajes que resumen lo mejor de la temporada.

- Rolling Stone ha apoyado en varias ocasiones desde sus páginas la campaña de Conduciendo a Conciencia, a la que Spinetta le pone el cuerpo y la cara por razones personales y convicciones espirituales. En la nota que forma parte de la edición corriente --cuya tapa enojó al artista al punto de repudiarla en el que ha sido, probablemente, el show más importante y emocionante de su carrera, aprovechando para pedir a la multitud que se haga eco de ese repudio--, la causa cívica de Spinetta se menciona dos veces, incluyendo un textual del propio Luis a Charly durante la extensa sesión de fotos: "Hagámoslo [refiriéndose al encuentro y a la foto] por una causa noble, una causa que no sea solamente la Rolling Stone". Si RS hubiera tenido alguna intención de velar el mensaje, no habría transparentado el dato de que Spinetta comenzó la sesión con esa remera, y que después se la cambió por una elegante camisa negra para las fotos que terminaron formando parte del desarrollo interno de la nota. Como sea, esa foto llena de afecto y admiración mutua era, a consideración de este equipo, el cierre perfecto para un año en que el rock nacional se abrazó como nunca a la obra de sus dos máximos referentes. Sus encuentros privados (narrados en exclusiva por RS) y públicos (en los multitudinarios shows de ambos) refuerzan esa idea de tapa que pretende, a la vez, altos valores periodísticos y afectivos.

- El año pasado, cuando Spinetta le dio una larga y única entrevista a Rolling Stone (que finalmente no salió en tapa por una "condición" de último momento puesta por el Flaco, y que la revista decidió respetar aun en contra de sus propios intereses periodísticos), el tema de la tragedia de Santa Fe y sus derivaciones ocupó varios párrafos. Y más: en el Anuario 2008, el activismo de Spinetta (no sólo en la causa Conduciendo a Conciencia, sino también en la búsqueda de Sofía) fue destacado como uno de los hechos del año, en una apostilla titulada "Ciudadano Flaco".

- Las decisiones gráficas sobre la portada de la revista las toma el Departamento de Arte y la Dirección Editorial. Desde siempre, cuestiones como encuadre, composición y legibilidad son claves en ese proceso, y hacen a la identidad estética característica de Rolling Stone. En este caso particular, tratándose de una foto compartida y con una importante carga de títulos (como suele suceder en el anuario), era imposible que se leyera el mensaje de la remera del Flaco. Como se dijo, ese asunto no fue siquiera mencionado como parte de las condiciones por ninguno de los intermediarios de Spinetta ni por el propio artista ni antes ni durante ni después de las sesiones; en todo caso formaba parte de las legitimas expectativas personales de Spinetta.

- Está claro que Conduciendo a Conciencia es una causa noble, y también debería estar claro que Rolling Stone no tiene ningún interés en restarle difusión. Más bien todo lo contrario. La reacción hostil de Spinetta, desde ya, no empaña la grandeza de su show ni la consideración artística que se tiene sobre él, pero la decisión de portada tampoco debería poner en duda el compromiso de la revista con este tipo de iniciativas sociales. Si se trata de decir la verdad, es bueno compartir la información y explicar las razones. Porque, parafraseando al propio Spinetta, tal vez no sea una cuestión de maldad de su parte, pero sí de cierta ignorancia.

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