
Sting explora nuevos sonidos
En su nuevo CD, que aparece el 27, el ex Police muestra una faceta sorprendente.
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Hace rato que Sting, como algunos otros músicos contemporáneos suyos, sintió que el rock le ponía límite. Por eso, a pesar de todo el éxito obtenido con The Police, aquel trío campeón de la new wave, salió a buscar por otros terrenos.
Y sus caminos se multiplicaron. Fue actor en varias películas, les rindió homenaje a Kurt Weill, Bertolt Brecht y George Gershwin y se comprometió con el mundo que lo rodea. Así, participó de aquella inolvidable gira mundial de Amnesty por los derechos humanos y ayudó a fundar una asociación, la Rainforest Foundation, para alertar sobre los peligros de la destrucción de la selva amazónica.
Enriquecido por esas experiencias, no es extraño encontrar los sonidos del mundo procesados con su visión del jazz-pop en los temas de "Brand New Day", el nuevo álbum que saldrá a la venta el lunes 27. Es el séptimo disco de la carrera solista de este inglés de casi 58 años que nació como Gordon Sumner. Claro que en su camino de músico, que comenzó tocando en una banda para los barcos Princess Cruise, encontró su ruta y su nombre, Sting (aguijón), que le puso un colega por la remera rayada negra y amarilla que usaba.
Pero es su voz la que lo ha vuelto inconfundible. Esa que, sobre un aire árabe con aroma a "Las mil y una noches", aparece en el comienzo del disco, con el groove de "A Thousand Years", que bombea emociones sutiles.
Más sorpresa causa "Desert Rose", que, tras unos segundos de un declarado ambiente, aparece el timbre argelino del cantante de rai Cheb Mami, al que se suma la voz de Sting, empapándose en esa manera de cantar que es casi un lamento, repetido, eternizado.
Pero también se anima a saltos geográficos, y en "Big Lie, Small World" es la bossa nova la que lo cautiva para hablar, como en casi todos los temas del disco, de los amores fallidos y el sabor amargo que ellos dejan. "No me dediqué a escribir letras sobre el amor, pero casi todas las canciones tratan sobre vidas deshechas que pueden ser enmendadas por el amor", ha dicho recientemente.
De hecho, Sting había pensado en un primer momento en llamar a este disco "The Lovers" porque, sin duda, ése es el tema de la placa.
"Brand New Day" fue grabado este año -luego de una larga temporada de lo que él llama sequía creativa- en Italia y Francia y ha sido producido por el mismo Sting, con la colaboración del programador Kipper.
Trabajan aquí algunos de los compañeros que vienen acompañándolo en los últimos años: el guitarrista Dominic Miller y los bateristas Manu Katche y Vinnie Colaiuta. Los tres ya habían participado en el disco anterior, "Mercury Falling", pero esta vez no se ha incorporado a las filas el tecladista Kenny Kirkland, aunque sí su amigo, Jason Rebello. Como músicos invitados engalanan la placa James Taylor, Stevie Wonder y Branford Marsalis (este último, colaborador del músico inglés).
Su abanico de temas se abre hacia ritmos y sonidos diferentes. Puede encontrarse el más clásico Sting en la melodía pop de "After the Rain", pero con el agregado de percusiones interesantes. Asimismo se puede buscar en ritmos funk, con toques de jazz, como en "Perfect Love... Gone Wrong"; jugar con las cuerdas volviéndose casi lounge en "Tomorrow We´ll See"; inesperadamente, rescatar retazos de música country en "Fill Her Up"; se vuelve casi espectral cuando susurra las palabras de "Ghost Story" para cerrar con el tema que le da nombre al álbum y que, nuevamente, trata sobre el amor. "¿Cuántas veces juraste que no te ibas a enamorar de nuevo?", pregunta y recuerda todo el sufrimiento que significa el final de un amor, pero luego propone olvidar todo y volver a caer en sus redes.
Entre tantos ritmos variados y, a pesar de aquella "Roxanne 97", no se encuentran aquí rastros de rap por ninguna parte.
Gira con soporte
A mediados del mes próximo Sting saldrá a presentar su disco en una gira de veinticuatro conciertos con la que, durante un mes, recorrerá los Estados Unidos.
La gira va a tener un fuerte patrocinante, Compaq, que además de varios millones de dólares en publicidad, proveerá el hardware y software, como también de una página (sting.compaq.com) desde donde se podrá seguir, a partir del 14 de octubre, la gira y en la que habrá chats para fans. La empresa de computación usará, a partir de la edición del álbum completo, el tema "Brand New Day", en sus anuncios e, incluso, podría aparecer Sting en ellos.
Y, como muchos, ya tiene decidido cómo terminará el último año del siglo: con un concierto, el 31 de diciembre, en Nueva York en el que, entre las seis de la tarde y las seis de la mañana del nuevo año, compartirá cartel con Aretha Franklin, Chuck Berry, Tom Jones, Kool & the Gang y Enrique Iglesias. La entrada más barata costará nada menos que mil dólares. Y luego continuará en el 2000 con una gira mundial que lo traería a la Argentina.
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