
Sur de Tokio, paredón y después
El entusiasmo por el tango tiene ojos rasgados: cada vez son más los japoneses que en su país cantan, tocan y, sobre todo, bailan la música de Buenos Aires
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¿Sushi con funyi ? ¿Arroz cada dos por cuatro? La pasión que los japoneses tienen por el tango no se limita solamente al mero hecho de ser consumidores de discos y conciertos en vivo de los mejores intérpretes argentinos que viajan regularmente hacia Japón.
En las tanguerías y clubes universitarios de Tokio y de varias ciudades del interior de la isla también existen tangueros japoneses, que cantan y tocan, pero sobre todo que bailan, como hobby o profesionalmente.
A semejanza de Buenos Aires, la danza es el atractivo más fuerte que está acercando a una nueva generación de nipones hacia el tango.
Los mayores siguen prefiriendo los discos y las agrupaciones históricas como la Orquesta Típica de Tokio, que se volvió a reunir en el 50º aniversario de su creación, para ofrecer una serie de conciertos en Buenos Aires hace dos semanas.
Obviamente, la mirada de estos tangueros está puesta en Buenos Aires y sus músicos, como lo prueba el nombre de la orquesta Astrorico, que es el producto la fusión de las primeras sílabas de los nombres Astor (Piazzolla), Troilo y (Leopoldo) Federico,y que es la agrupación más activa en el rubro clásico.
En cambio, bailarinas como Furese Yoko y Kuwabara Kazumi, son dos buenos ejemplos de cuál es la tendencia entre los más jóvenes.
Como muchos japoneses interesados en los secretos del tango, Furese Yoko se radicó en Buenos Aires. Ya integrada al circuito tanguero local, se unió a la compañía "Neo Tango", que acaba de emprender una gira de un mes por su país natal.
Kuwabara Kazumi, de 28 años, participó de "Tango", la película de Carlos Saura, y desde sus propias tanguerías "El compadrito" y "Garufa" emplazadas en Tokio, ahora les está enseñando a bailar a los adolescentes japoneses.
Viajar a "la meca del tango", es decir, a Buenos Aires, es el sueño máximo de los tangueros japoneses. Mientras les llega la oportunidad, el aprendizaje del género se obtiene básicamente a través de los discos.
A los 24 años, el bandoneonista Komatsu Ryota pudo darse el gusto no solamente de conocer Buenos Aires, sino de tocar obras de Astor Piazzolla junto con músicos argentinos que tocaron junto al autor de "Adiós Nonino".
Debido al éxito que Ryota obtuvo en Japón con su agrupación "The tanguists", la filial local de Sony decidió traerlo a Buenos Aires a grabar su primer CD, titulado "Verano Porteño", con Horacio Malvicino, en guitarra, Gerardo Gandini en piano, Fernando Suárez Paz en violín y Héctor Console en contrabajo.
Ryota, que conoció el género en su propia casa ya que su madre es pianista de tango, comenzó con el bandoneón a los 16 años. Aprendió a tocarlo a instancias de Cacho Gianini, por ese entonces radicado en Japón, y se metió con el mundo del bandoneonista marplatense, sacando de oído sus arreglos y transcribiéndolos para su grupo.
"Es muy difícil encontrar partituras en Japón, por esa razón tuve que sacar los arreglos de los discos", explicó Ryota a La Nación , al finalizar las sesiones de grabación en los estudios El Pie, en la que pusieron en movimiento el quinteto de Piazzolla.
"El pibe toca bárbaro, aunque frasea un poco raro", comentaban Gandini y Malvicino mientras el joven bandoneonista se metía nuevamente en el estudio para grabar una versión en dúo de "Nunca tuvo novio", junto a Suárez Paz.
Obediente -y traductor mediante- Ryota escuchó y aceptó las indicaciones de fraseo que le realizaba el violinista. "Acá está diciendo la mina nunca tuvo un novio, no lo podés tocar así", le indicó en tono de reproche el negro Suárez Paz a Ryota, que posee un sonido claro y un gran dominio del instrumento.
Parecido a los discos
Metódico y disciplinado para el estudio, lo que más le sorprendió de su primer contacto con los músicos de Piazzolla fue "la libertad con la que tocaban los arreglos. En verdad, en cada versión cambiaban y modificaban cosas. Con mi grupo, en cambio, intentamos siempre tocar lo más parecido posible a lo que escuchamos de los discos".
Además de seguir aprendiendo los secretos del bandoneón, Ryota sueña con que "cada vez más jóvenes japoneses se interesen por esta música. Mi grupo está integrado por gente joven y pensamos que el tango puede ocupar en Japón un lugar como lo tienen otras músicas populares".
En otro paralelo con lo que pasa en la Argentina, Piazzolla parece ser la llave de entrada para nuevo público aun en Japón, que se caracterizó durante mucho tiempo por su resistencia a las nuevas corrientes tangueras, inclusive al propio Astor.
Descubrir los trucos tangueros, lograr el swing propio del género, no es una empresa fácil para los cultores nipones. Y esto es particularmente delicado para los cantantes, que se deben enfrentar a un idioma diferente que incluye además todas las claves ocultas del lunfardo.
La mayoría de los intérpretes aprende a interpretar los clásicos por fonética, pero la Yuu Kohsaka intentó dar un paso más allá.
Cantante desde los tres años (ganó un concurso de niños organizado por la radioemisora japonesa CBC) y locutora profesional, cada vez que se acercó a un repertorio cantado en otro idioma tomó el camino más indicado: visitar a los países "de origen" para aprender in situ. Así la emprendió con la canción francesa y luego con la italiana, con gran suceso.
Hace diez años, a instancias de su maestro de canto, Kohsaka decidió probar suerte con el tango. Empezó estudiando el repertorio y el idioma en Japón y luego viajó a Buenos Aires donde se quedó varios meses tomando clases con Mariano Mores y Orlando Trípodi. Desde entonces pasa largas temporadas en Buenos Aires cantando y tomando clases.
Antes de regresar a Japón, Kohsaka sólo se animó a decir en un buen castellano, con su voz de mezzosoprano: "Tengo un diccionario de lunfardo con el que practico todos los días". Y nombró sus tangos preferidos. "Me gusta cantar "En esta tarde gris" y me encanta "Chiquilín de Bachín", de Piazzolla, aunque es más difícil para la voz".
Kohsaka arriesga una explicación de por qué los japoneses tienen tanto fanatismo por una música proveniente de un país tan lejano: "No somos buenos para expresar nuestros sentimientos y esta música nos atrae precisamente por su carácter romántico y dramático para expresarlos".
Con acento francés
- 50 años ininterrumpidos de actuación cumplió la Orquesta Típica de Tokio, la más tradicional agrupación tanguera de Japón, que consagró a la célebre Ranko Fujisawa.
- Diez son, al menos, las tanguerías que funcionan en la capital de Japón, con nombres tan curiosos como Canaro, Garufa y El Compadrito, y hasta Peña La Candelaria.
- Tres figuras (Astor Piazzolla, Aníbal Troilo y Leopoldo Federico) inspiraron el nombre de la orquesta de tango más popular hoy en día en Japón: Astrorico .
- 28 años tiene Kuwabara Kazumi, bailarina que brilló en la película "Tango", de Carlos Saura, y que en dos tanguerías de su propiedad, en Tokio, es un polo de atracción para los jóvenes que quieren aprender a bailar el dos por cuatro.
- 1954 fue el año en el que viajó a Japón la primera orquesta típica argentina, dirigida por Juan Canaro.
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