
Al son de Raúl Portal
"Son... de todos" , programa musical y de divulgación. Idea y conducción: Raúl Portal. Una realización de Son Producciones. Los viernes, a las 23, por Canal 7.
Por más que Raúl Portal se haya empeñado en subrayar que lo visto anteanoche fue el programa "número cero" y que la auténtica primera emisión llegará recién el viernes próximo, "Son... de todos" ya se puso definitivamente en marcha y mostró gran parte de las cartas con las que aspira a jugar en el tablero televisivo: una explícita declaración de principios, una puesta en escena que no parece requerir ajustes ulteriores y promesas muy precisas acerca de todo lo que se verá de aquí en más.
Lo que Portal quiso dejar en claro, por sobre todo, es que "Son... de todos" es el resultado de un sueño que el conductor y animador abriga desde la niñez. Con el gesto emocionado que se le conoce cada vez que se muestra personalmente comprometido en alguna causa, el conductor y animador narró cómo su padre le regaló un bongó al cumplir doce años y de qué manera creció a partir de allí la ilusión de contar con un espacio para celebrar con entusiasmo y entre amigos el gusto compartido por las expresiones musicales y artísticas de Cuba.
Surgido, pues, como resultado de una festejada experiencia personal de muchos años, "Son... de todos" no es más que la vocación de Portal por divulgar aquello que tanto disfrutó. El ex conductor de "PNP" aspira a que los televidentes, a través de este programa, puedan aprender a bailar el son ("y no la salsa", se preocupó en aclarar), conocer cómo se prepara un típico trago cubano e ilustrarse acerca de las diferencias geográficas y culturales de la isla caribeña.
Ritmo y buen humor
"Son... de todos" tiene como único espacio escenográfico un amplio living, en cuyos muebles y paredes aparecen instrumentos musicales y otros elementos identificatorios de la cultura cubana. En ese lugar, bautizado por Portal como "el solar de Chicho" -apelativo que el conductor dijo haber recibido en uno de sus viajes a la isla-, el conductor es el anfitrión de un grupo de cubanos y cubanas radicados en Buenos Aires, con quienes se intuye que compartirá en las próximas emisiones su propósito divulgador.
Como ocurría en "El portal de las mascotas", Portal alienta a sus invitados a desplazarse por el estudio en un aparente desorden que el propio conductor frena cuando amenaza con transformarse en descontrol. Es allí cuando el responsable del programa consigue reencauzar las cosas y proponer una descarga (equivalente cubano de las jam sessions del jazz) durante la cual cantantes, músicos y bailarines irán presentándose, acompañados en los títulos por la región de la que cada uno de ellos es oriundo.
Hábil como pocos para romper las convenciones del espacio televisivo y moverse en aquello que se conoce como "detrás de cámaras", Portal también se muestra aquí lo suficientemente sagaz como para sortear cualquier potencial situación resbaladiza, al decir sin vueltas que sigue al pie de la letra una enseñanza de su padre: "En toda reunión entre amigos por alguna celebración está prohibido discutir de religión y de política".
De este modo consigue, sin conflictos a la vista, iniciar el camino de su campaña en pos de esparcir los conocimientos de la música y las costumbres de Cuba, idea que Canal 7 bien podría extender a otras manifestaciones culturales más cercanas y todavía desconocidas para el gran público. Lo hace con honestidad, buen humor y la ayuda de un correcto apoyo técnico, en el que la música en vivo se aprecia sin complicaciones.
Eso sí: con vistas al futuro, las cosas pueden complicarse si Portal no encuentra el modo de escapar de cierta rigidez insinuada en el estrecho espacio en el que, hasta aquí, parece moverse con destreza. Y también si se persiste en interrumpir el programa en la mitad de una secuencia (o de un tema musical) para dar lugar a las tandas publicitarias.






