Campanas en la noche: la detención de Luis despertó reacciones inesperadas

Los personajes comienzan a posicionarse y los conflictos se vuelven cada vez más complejos
Los personajes comienzan a posicionarse y los conflictos se vuelven cada vez más complejos
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23 de enero de 2019  • 00:13

Luego de pasar varios años como prófugo y haber cambiado su identidad, Luis ( Federico Amador ) fue detenido, acusado del asesinato de su mujer, Iracema (Lola Banfi). Y, esa detención, no hizo más que desencadenar una serie de hechos que posicionaron a los personajes principales de Campanas en la noche de cara al futuro.

Luciana ( Calu Rivero ), que se encontraba con él en el colegio cuando la policía lo apresó, intenta en un principio acercarse a Bruna (Azul Fernández), la hija de Luis. "Yo le puedo poner un muy buen abogado"; le dice para tranquilizarla, pero la adolescente no confía en ella. "Vos sos la única que sabía lo que pasó en el sur. Mi papá ya tiene abogada. No puedo confiar en vos", le responde, sentando posición.

La abogada en cuestión no es otra que Griselda ( Eugenia Tobal ), la vieja amiga y eterna enamorada de Luis/Omar. Pero primero, Bruna debe revelarle la historia de su padre y qué fue lo que ocurrió aquella tarde en Río Místico.

Vito ( Esteban Lamothe ) se entera de la detención cuando su hermano Alejandro (Martín Slipak) le cuenta lo ocurrido. El muchacho es alumno del colegio y el rufián lo utiliza para tener información sobre su novia, Luciana, que se encuentra dando clases allí como parte de una probation.

Al enterarse, Vito, lejos de alegrarse porque su rival directo por el corazón de su amada queda fuera de competencia, comienza a sentirse acorralado. Es que, en realidad, fue él quien mató a Iracema, pero nadie, excepto el comisario de Río Místico (Rubén Stella) lo sabe.

Por eso, en un ataque de ira se comunica con él para recriminarle que hayan abierto de nuevo la investigación y para pedirle que deje a José Caravajal ( Rodrigo Guirao Díaz ), el oficial que está obsesionado con la causa, fuera de juego.

Si bien tanto Vito como Luciana simulan que todo está bien, la protagonista no hace más que esquivar sus embates amorosos. Y, en plena noche, decide huir de la casa para ir a visitar a Luis a la comisaría.

Allí se encuentra con Griselda, que no la trata de la mejor manera, y con Bruna, que al fin puede ver y hablar unos minutos con su padre mientras lo trasladan a reunirse con el comisario, que será el encargado de comunicarle los resultados del cotejo de las huellas que se encontraron en la escena del crimen y las suyas.

Al darse cuenta que su mujer no está en la casa, Vito tiene un ataque de ira.

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