
Diego Ramos, un galán a la colombiana
El actor estuvo en la Argentina y habló de su éxito en Colombia
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Pasó unos días por Buenos Aires y se hizo de un tiempo para ir al teatro Anfitrión, donde solía tomar clases con la directora teatral Berta Goldemberg. Allí, Diego Ramos, hoy cotizado galán en Colombia, fijó cita con LA NACION para contar que vino, pero para irse nuevamente. Y para no volver hasta 2004.
"Vine a buscar a Vieytes", dice. Se refiere a su perro, uno de los tantos amores que dejó en la Argentina cuando hizo las valijas para sumarse, el año último, a "Pedro, el escamoso". Ahora se llevará a Vieytes porque sabe que, definitivamente, se irá por una larga temporada: ha firmado contrato con la cadena norteamericana Telemundo para protagonizar la próxima telenovela de la cadena Caracol, de Bogotá. De modo que, una vez más, debió decirle adiós a la posibilidad de volver a Buenos Aires.
"Cuando en enero terminaron las grabaciones de "Pedro, el escamoso" vine a Buenos Aires porque estaba viendo la posibilidad de hacer un musical, pero por ahora parece que no se va a hacer."
-¿Era con Romay?
-Era con Romay. Romay se acuerda siempre de mí y yo se lo agradezco en el alma.
-Pero finalmente...
-En el medio me llamaron para hacer en Colombia el piloto de un policial (que está produciendo la hermana de Fernando Gaitán, el creador de "Yo soy Betty, la fea") . Pero finalmente surgió una novela de Caracol con coproducción de Telemundo, y como tenía un precontrato firmado tengo una cierta obligación para trabajar en ese proyecto.
-¿Cómo es la novela?
-Todavía tiene un título tentativo, que por ahora es "Si Dios quiere". Como hace un tiempo que Colombia ya no produce esas historias clásicas del chico rico que se enamora de la mucama, esta historia es la de un ángel guardián que tiene a su cuidado a una persona, y esa persona, que no debería morir, por un error del ángel se muere. Entonces, el ángel tiene que bajar a la Tierra como humano para enmendar su error porque a partir de la muerte de este hombre muchas vidas se ven afectadas.
-Ese hombre no vuelve...
-No, el hombre ya murió. Es más, el ángel plantea: "¿Por qué no volvemos todo atrás y que vuelva el hombre a vivir?" Pero no se puede.
-Vos sos el ángel castigado.
-Claro, el ángel que tiene que venir a la Tierra para reparar. En la Tierra tiene que superar un montón de obstáculos que sirven para insertar la comedia dentro de la novela: este ángel no está acostumbrado a abrir puertas, no sabe manejar su cuerpo, no puede mentir porque le agarran ataques de risa y, fundamentalmente, no se puede enamorar.
-Y es lo que va a sucederle...
-Claro.
-¿Quién es la coprotagonista?
-No se sabe todavía. Estaban buscando y quizá ya la tengan. Cuando me fui de Colombia todavía estaban haciendo el casting. En Colombia todo el mundo hace casting. To-do-el-mun-do. Por más que te quieran, te hacen hacer un casting. Y nadie se queja, a todos los actores les parece lo natural, lo normal y lo lógico.
-Acá se toma como una falta de respeto.
-Sí, como si fuera una mala palabra. Y nada que ver. Porque si te llaman, se descarta que como actor te quieren. Lo que se ve con un casting es cómo se ensambla un actor con otro y como se arma todo el elenco y cómo el actor encaja en el personaje.
-Es que acá muchas veces el producto está al servicio del actor en lugar de ser a la inversa.
-Sí, totalmente. Pero me parece que algo cambió a partir de los yanquis que vinieron a hacer castings y a dirigir los musicales. Por ejemplo, cuando fui al de "La bella y la bestia" hice el casting como cualquier hijo de vecino y no había ni un famoso. Después, en otro, había un par más. Y después, cuando hice el de "Cabaret" había muchos (Ramos quedó seleccionado para el protagónico del escritor, pero la obra, luego de la devaluación, quedó en la nada) . Acá muchas veces se cree que hacer un casting es vergonzante, que si estás en la cola de una audición sos menos famoso o menos actor.
-¿Cuándo comenzás a grabar?
-A grabar, me imagino que a mitad de abril, pero viajo en estos días porque comienzan los ensayos. Esa es otra cosa que tienen allá: ensayan un mínimo de veinte días antes de comenzar las grabaciones. Cuando comienza la grabación, se trabaja de lunes a sábado y no hay tutía.
-¿Y cuándo terminarán las grabaciones?
-No sé. Van a durar por lo menos ocho meses. O más... Ojalá.
-¿Estás adaptado a Colombia?
-Sí... Allá la vida es muy parecida a la de acá, con la diferencia de que Bogotá es una ciudad más chica y te quita menos energía...
-Pero es más violenta.
-Bogotá, no tanto, no pasan grandes cosas salvo la bomba que pusieron en febrero... (Se refiere al coche bomba que explotó en pleno corazón financiero de la ciudad y tuvo como saldo nueve muertos y más de cien heridos.)
-Algo pasa...
-Bueno, sí. Cuando entrás a cualquier lugar te revisan el auto, hay perros antibombas, etc. Todo eso te recuerda la situación violenta que se vive. Pero forma parte de la cotidianidad. Sabés que cuando llegás a un lugar y hasta cuando volvés al edificio donde vivís llegás con tu "carro" y está el perro que va a oler tu auto.
-¿Cómo vivís allá la guerra de EE.UU. con Irak?
-Cuando se desató la guerra yo estaba en México haciendo un curso para afinar el tema del acento neutro. Pero en todos lados sucede que la gente no lo puede creer. En México creo que existe el agravante de que están pegados a los Estados Unidos pero no están a favor de la guerra, y eso les provoca cierto temor. En cuanto a Colombia, sí apoya la guerra como país pero la gente no. Hay muy poca gente que hoy en día pueda pensar que una guerra vale la pena. De todos modos, yo no soy un experto en política y tampoco me olvido de que tanto en México como en Colombia soy un invitado. Tengo mi postura, pero creo que un extranjero no es quién para juzgar a nadie.
Diego Ramos es duro inclusive a la hora de opinar de su propio país. "De política no entiendo nada. Me da vergüenza decirlo, pero nunca entendí, nunca me importó demasiado ni sé cómo se puede salir adelante. Soy uno de los tantos argentinos que no saben absolutamente nada y gracias a mí y a muchos otros como yo estamos como estamos. Por eso, por vergüenza, si se quiere, prefiero callarme la boca."
Hace falta coraje para reconocer la propia ignorancia, para resistir la tentación de convertirse en "opinador". Así, Diego Ramos evidencia una madurez personal que se trasladará, tarde o temprano, al plano profesional. Por lo pronto, a su ya frondosa agenda se agregará la posibilidad de hacer un personaje en la película colombiana "La maquillatriz", actualmente en preproducción, y la de participar en una obra de teatro escrita por el actor y autor colombiano Enrique Carriazo.
Diego Ramos está creciendo... fuera de casa.
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