Divina comida: Marcelo Polino y Pía Slapka se dijeron de todo

Fuente: LA NACION
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7 de marzo de 2020  • 01:22

Ella demostró a lo largo de la semana que tiene tanta belleza como personalidad, y él es uno de los personajes más cáusticos de la televisión. La unión podía ser virtuosa o conformar una bomba de tiempo que en cualquier momento podía explotar. Bueno, pasó lo segundo.

Desde la primera noche de Divina comida , Marcelo Polino y Pía Slapka se tiraron con munición gruesa; a decir verdad, más ella que él. Picante en sus comentarios, la modelo no le dejó pasar una, y menos cuando al periodista le tocó ser anfitrión. Le desconfió que hubiera cocinado y se burló en más de una ocasión de lo que decía; en pocas palabras, lo tomó de punto. Así, Marcelo se convirtió en una olla a presión, que el viernes explotó.

Con Silvina Escudero como anfitriona, la última noche y a la vez fin de temporada de Divina comida, giró en torno a un menú 95 por ciento vegetariano, a la aparición permanente de todas las mascotas de la bailarina, y a los ya esperados comentarios con doble sentido. Aunque Silvina eligió preservar su intimidad, los comentarios picantes estuvieron presentes de la mano de Pía, que comparó una noche de pasión con la mejor obra gastronómica. Ante el fastidio de Muscari por la cantidad de tiempo que cuesta cocinar en relación con lo que dura la comida en la mesa: "En el sexo es lo mismo, el orgasmo es un segundo, ¿y no lo vas a hacer?".

Muscari aportó lo suyo cuando dijo que su deseo ante un genio todopoderoso sería "tener el cuerpo de Sebastián Estevanez", y enseguida amplió entusiasmado: "Y el cuerpo incluye la cara, con esa sonrisa que tiene, que me dan ganas de tener a mí. Imaginate, sería una estrella internacional, otra que Ricky Martin".

Polino seguía sin llegar y Slapka aprovechó para describirlo sin concesiones: "Tiene dentro un niño herido. Se muestra superhermético por miedo a sufrir. Es como un niño muy vulnerable, muy sensible, muy débil".

Finalmente Marcelo se sumó a la mesa, y Pía lo recibió con un cachetazo: "Llegaste re tarde, ¿qué te pasó?". Y ahí sí, Polino se cansó: " Amor, yo trabajo tengo cuatro trabajos. Vos porque no hacés nada en todo el día , más que ponerte divina". Silencio incómodo del resto mientras Slapka tomó el guante: "Eso es un prejuicio, nene. Yo trabajo un montón, no tenés ni idea de mi vida. Todos trabajamos, Polino. ¿Por qué no usás el Google Maps". En criollo: ubicate.

La noche continuó sin mayores sobresaltos, pero las chispas reaparecieron sobre el final, con la última chicana de la modelo, cuando supo que el puntaje la colocaba por encima de su compañero: "Eso lo daba por descartado, era obvio que le iba a ganar a Polino. No era muy difícil ganarle: no cocina, no le gusta recibir gente y vive solo como un hongo". Match point para Pía Slapka.

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