
El mundo interior de una villana de ley
Gracia, la aguerrida abuela de Juana Viale en Malparida , pegó fuerte en el público; la actriz confiesa que le "mueve todo"
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Desde hace algunos años, la actriz Selva Alemán ha comenzado a desarrollar, tanto en teatro como en televisión, una gama de personajes que no eran habituales en su carrera. Hace dos temporadas compuso a Marta, la convulsionada criatura de ¿Quién le teme a Virginia Woolf?de Edward Albee, que protagonizó junto a su marido, Arturo Puig, en el escenario del Regina. Ahora se la puede ver recreando a Gracia, la abuela malvada del personaje de Juana Viale en Malparida (El Trece). Una continuidad interesante para una actriz acostumbrada a asumir roles menos conflictivos o por lo menos sin tantos dobleces perversos.
Sobre la mesa del living de su casa, en Belgrano, hay un grupo de fotos que acaban de revelarse y que muestran, precisamente, escenas de Virginia Woolf. Esas imágenes habían estado encerradas en un CD y por estos días pasaron al papel. Cuando Puig se las mostró, de inmediato le dijo: "Después de Marta hacés a Gracia? deberíamos reponer este espectáculo".
La intención quedó esbozada y la pregunta se impone: ¿Qué puntos de contacto encontrás entre uno y otro personaje? "Ninguna de las dos teme perder nada -comenta la intérprete-. Entonces están como lanzadas a lo que venga. Aunque, en verdad, Gracia teme perder a su nieta Renata o que su nieta se pierda, y eso le hace hacer cualquier cosa, porque ya perdió a su hija. Esa nieta, aunque no lo demuestre, es el amor y la locura de su vida. Es capaz de cualquier cosa por ella. No sabe cómo llevarla por el buen camino. No sabe cómo sacarla del sufrimiento. No puede, porque no sabe."
-No es habitual verte en personajes de estas cualidades en televisión...
-Para mí fue un desafío absoluto y total. Es un personaje muy complejo y toca una cuerda que normalmente yo no toco; para TV es una expresión importante, una expresión más allá de la mínima. Eso me pareció muy atractivo. Hace mucho tiempo que ya no juzgo más a los personajes que hago. Trato de entenderlos. Y, a pesar de no compartir un montón de cosas, entiendo por qué Gracia tiene esa necesidad de venganza, por qué puede llegar a ser tan mala, por qué puede llegar a matar. No la justifico, pero la comprendo. Entonces eso me permite quererla y acercarme a ella y ponerle el cuerpo.
Con mucha fuerza interna, Gracia Herrera -vestido negro, parche en un ojo, bastón- aparece en escenas breves en la novela que protagonizan Juana Viale y Gonzalo Herrera, y siempre de manera arrolladora. Sus acciones son de extrema precisión y muy determinantes. Y tiene algo muy atractivo, y es que saca toda su maldad y perversión, pero con la intención de hacerle bien a su nieta. "Es un personaje difícil porque tiene mucha violencia interna. Todo el tiempo trata de manipular, tiene tanta tensión. Y todo eso es muy contradictorio. El ritmo interno del personaje se contradice con el mundo externo. Es una mujer ciega. El ritmo de una persona no vidente es más lento que el de las personas que vemos. Nosotros, cuando caminamos, podemos darnos cuenta de si algo obstaculiza nuestro paso, por ejemplo. Me encontré con ese problema el primer día de grabación y dije: «¿Cómo lo hago?». Y no tenía opciones, debía descubrirlo de a poco."
Placer
Gracia le posibilita también a Selva Alemán confrontarse con ella misma y con esa sabrosa posibilidad de los actores que se animan a jugar a fondo y hasta terminan riéndose de lo que construyen, aunque, como en este caso, se trate de una malvada. "Esta mujer me mueve todo -explica-. Yo no maté a nadie, no tengo ese carácter podrido que ella tiene, no digo malas palabras. El juego, esa capacidad que los actores tenemos más desarrollada, me permite sacar lo que no tengo. Y entonces es muy gracioso, empiezo a encontrar cosas inesperadas. Haciendo un camino que no conozco encuentro diversión, y eso es muy placentero. Y, además, este tipo de trabajos de alguna manera se acerca al cine, con una impronta de improvisación, si se quiere inevitable."
-¿Sentís que en el campo de la actuación televisiva se han producido cambios en relación con otras épocas?
-Hay un poco de todo. Hay gente con buena formación, otros no tanto y otros que están aprendiendo muy sobre la marcha. No me parece mal, no enjuicio nada. Sólo es una observación. Cuando aparece alguien que tiene buena experiencia y le toca una buena escena uno dice: "¡Qué placer!". Es muy lindo ver un buen trabajo de un colega.
-¿Este tipo de personajes complejos te lleva a detenerte más en lo específico del trabajo del actor?
-En lo posible hay que pensar muy bien cada escena que se hace. Qué quiere contar uno, qué quieren contar los autores o para qué está la escena y darle un sentido, aunque sea una escena que no cuenta nada. Algún sentido tiene que tener. Arturo y yo no paramos de ver cine y distintas series en canales de cable. Analizamos mucho a ciertos actores que son increíbles, que no desperdician un solo plano. Uno de ellos es Denzel Washington. Es un actor increíble. Hay una película, sobre todo, Hombre en llamas . El tipo está prácticamente todo el tiempo ante cámaras y no hay un solo plano en el que esté distraído o pensando en otra cosa. Es un aprendizaje, es tan brutal. A veces hay escenas buenas, otras regulares, otras malas, pero uno no se ocupa a fondo de ver cómo las puede resolver. Eso hay que tenerlo muy en cuenta porque me sirve a mí, le sirve al personaje. Desde hace un tiempo me detengo mucho en eso y estoy muy contenta, porque he conseguido cosas muy interesantes.
A la hora de observar cierta violencia que se expresa diariamente en Malparida y confrontarla con la que cotidianamente se vive en la ciudad, Selva Alemán es muy precisa: "La violencia que hay en el mundo es tanta que es lógico que también aparezca en este tipo de producciones. Esta novela es romántica, pero tiene personajes muy fuertes y algunas acciones muy violentas y, por ese lado, también engancha a la gente. De alguna manera, podría decirse que hay como una necesidad de exorcizar la violencia de esta forma. Pero es tan brutal lo que pasa en la calle todos los días?
-Parece extraño este juego de entretener mostrando un marco social muy duro...
-El trabajo del actor es muy bondadoso. Entretenés a alguien que está cargado por los problemas cotidianos, por los problemas de su vida, sus no realizaciones, sus frustraciones. Me parece muy valioso entretener a una persona y, además, mostrarle el mundo de autores tan interesantes que utilizan las palabras, que marcan ideas.






