
El relato policial en su ambiente más propicio
Variaciones Walsh impacta por la reconstrucción de época y la interesante relaciones entre sus dos detectives, interpretados por Luis Luque y Nicolás Cabré
1 minuto de lectura'


Variaciones Walsh / Idea original: Eliseo Álvarez, basada en los cuentos originales de Rodolfo Walsh / Adaptación: Esther Feldman y Alejandro Maci / Escenografía: Teté Mendoza / Dirección de arte: Tomás Garrahan / Protagonistas: Luis Luque, Nicolás Cabré, Darío Grandinetti y elencos rotativos en cada episodio / Producción general: Camila O'Donnell y Gustavo Villamagna / Dirección: Alejandro Maci / Horario: jueves, a las 22.30 / Canal: TV Pública / Producción: TV Pública y Tranquilo Producciones / Nuestra opinión: bueno
Los primeros dos episodios de Variaciones Walsh arrancan de la mejor manera. Un magnífico trabajo de ambientación (detallista, pero no recargado) nos lleva al reconocible mundo del relato policial en una época que el imaginario popular identifica de lleno con esa clase de intrigas.
Para develar los enigmas contamos hasta aquí con un dúo que funciona y se complementa como si estuviera en una buddy movie: el veterano y expeditivo comisario Jiménez, que Luis Luque interpreta con soltura y exacta presencia física, y Nicolás Hernández, el joven corrector de pruebas devenido criminólogo al que un Nicolás Cabré todavía algo incómodo se va adaptando de a poco. A ellos se sumará desde hoy un segundo policía (Darío Grandinetti).
Hasta aquí, Variaciones Walsh supera la prueba solamente en estos dos terrenos. Nada funciona mejor que el vínculo amistoso y profesional entre estos dos personajes, que descubren en el episodio inicial que pueden confiar el uno en el otro, además de sumar esfuerzos para resolver los dilemas con bastante rapidez. El atrayente entorno y el compromiso de un gran elenco fortalecen esa interacción.
El resto, por ahora, queda aprisionado por una puesta en escena que comprime la acción hasta reducirla, en algún caso, a una suerte de viñeta ilustrada de la página literaria original. Faltan elementos (el uso de las elipsis, por ejemplo) para sacar el máximo provecho de la bienvenida economía narrativa elegida. Las secuencias son breves, pero resultan de hecho más extensas de lo que parecen porque descansan por completo en un ejercicio deductivo rígido y teatral.
Por eso, en el momento del desenlace, sentimos cómo se van desvaneciendo nuestro entusiasmo y la curiosidad por participar de la resolución de cada enigma. En ese momento, en vez de confiar en la imagen, la acción se detiene y se limita a un frío y distante veredicto enunciativo. Por eso nos cuesta recordar cómo fueron esclarecidos los dos primeros casos: La aventura de las pruebas de imprenta y La sombra de un pájaro. El desenlace nos resulta completamente ajeno, como si estuviésemos leyendo el dictamen de un forense.
Hasta que reaparecen Jiménez y Hernández, risueños y relajados, disfrutando del triunfo y preparándose para un nuevo desafío. Sólo en ese momento volvemos a creer en Variaciones Walsh y el irresistible atractivo del dilema policial.
1,9 puntos de rating. La segunda emisión (jueves 15) mejoró medio punto respecto del debut, pero sigue último en su franja.





