
Jueces de la discordia
Sofovich renunció al jurado de "Bailando por un sueño"
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Casi como una reunión de consorcio a la que faltó ese vecino molesto e irrespetuoso en la que los demás aprovechan para sacar todos sus trapitos al sol y prenderlos fuego. Con ese ánimo abrió anteanoche la emisión de "Bailando por un sueño", el segmento de ShowMatch que el lunes fue clave en el triunfo de Canal 13 frente a Telefé.
Claro que para entender por qué Gerardo Sofovich empezó el programa comparando al jurado que él preside con la justicia argentina y las razones detrás de su comentario sobre los jueces más o menos probos, hay que saber que la noche del lunes el concurso de baile terminó con una eliminación y algo más. Ese ingrediente agregado fueron los dichos referidos al jurado que hizo Eduardo Garro, el soñador eliminado. Según él, a los integrantes de la mesa juzgadora les faltaba coherencia. Y esa gota rebasó el vaso de la paciencia de Sofovich.
Después de semanas de tolerar los comentarios fuera de lugar del soñador uruguayo, Javier Rojas, el productor dijo basta. Con el argumento de que no podía quedarse en un lugar donde la impertinencia y la falta de respeto se hicieron costumbre, Sofovich presentó su renuncia.
Con Marcelo Tinelli sentado a la mesa de los jueces, cada uno de ellos dio su opinión con la seriedad que se les otorga a las cuestiones de Estado. Mientras el conductor de Tiempo límite recordaba la trayectoria de sus compañeros de trabajo, Moria Casán llamaba la atención sobre la participación de los soñadores en todos los programas que funcionan como satélites de "Bailando por un sueño".
"Quieren estirar sus 15 minutos de fama", aventuró la vedette, verdadera conocedora de la industria del chisme. Después de meses de ser el plato fuerte de esos ciclos, los jurados decidieron que tal protagonismo no tiene por qué alcanzar a los nuevos famosos. Esos que faltaron a la cita de catarsis pública donde fueron acusados de faltar el respeto, de ser insolentes, pero, sobre todo, de olvidarse de los sueños que motivaron su aparición en el programa.
Cuando Sofovich terminó su monólogo, el dueño de casa, Tinelli, repitió lo orgulloso que estaba del jurado, y después de acordar en todo con ellos explicó que como anfitrión no podía permitir que los invitados se retiraran antes del final de la fiesta. La respuesta del presidente del jurado no se hizo esperar: "Hay invitados que son insolentes".
Aunque en los ciclos de la tarde Sofovich haya calificado su renuncia de indeclinable, ésa no fue la impresión que dejó el final del primer bloque de "Bailando por un sueño", que, ironías aparte, comenzó con una coreografía bailada al ritmo del merengue.





