Llega "Locas de amor"

Hoy, a las 23, Canal 13 estrenará la nueva tira producida por Pol-ka, sobre la vida de tres mujeres que acaban de salir de un neuro- psiquiátrico
Hoy, a las 23, Canal 13 estrenará la nueva tira producida por Pol-ka, sobre la vida de tres mujeres que acaban de salir de un neuro- psiquiátrico
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27 de abril de 2004  

¿Es o se hace? Difícil saberlo.

Leticia Brédice llora, sentada en un restaurante, mientras graba una escena de "Locas de amor", el unitario con el que Pol-ka recuperará hoy su viejo espacio de Canal 13: el de los martes, a las 23. Está grabando una escena en la que Simona, su personaje, se corta las manos después de brindar.

Hace mucho calor. Pero Leticia termina de grabar y se pone una campera de jean sobre el breve vestido de lana violeta. "Caminemos", dice, absurdamente abrigada para el sol pleno del mediodía, en el Jardín Japonés. La campera luego se convertirá en su almohadón sobre el césped. Y un poco después en un bulto más junto a las botas rojas y las medias a rayas que también se sacará.

Cuando está entusiasmada, Leticia habla sin pausa, y parece una persona encantadora. Pero cuando no le gusta algo, se planta en un tono seco -muy seco- y una mirada fija -muy fija-. "Ahondar en cosas de las que no tengo ganas de hablar no me parece. ¿Qué más querés?" O "una actriz no dice la edad". O "no me gusta explicar eso. Es un secreto".

En todo caso, ese terreno resbaladizo -real o creado a su medida- le viene muy bien para su nuevo personaje. Su Simona Teglia es bipolar (maníaco-depresiva) y estuvo internada un año en un neuropsiquiátrico. De pequeña fue golpeada. De grande descubre que si ella misma se provoca daño, su madre (Cristina Banegas) sufre con ella y no le pega. Su padre es el que decide internarla, una tarde después de que Simona sale a correr casi desnuda por las calles de Buenos Aires. Y después de eso, el hombre desaparece.

Pero "Locas de amor" no hará foco exclusivamente en la locura de Simona. Junto a ella estarán Eva (Soledad Villamil) y Juana (Julieta Díaz), otras dos pacientes del neuropsiquiátrico que harán la experiencia de externación. Martín Uribelarrea (Diego Pereti), el psiquiatra que sigue sus casos, es el que ideó este programa, convencido de que la reinserción en la sociedad les hará muy bien.

Y eso es justamente lo que intentarán las tres, en una extraña convivencia entre una chica bipolar, una que tiene delirios místicos y otra obsesiva compulsiva.

Los caminos de Leticia Brédice comenzaron a los 13 años (esa edad que todavía se puede nombrar), cuando tomó la decisión de ser actriz, más allá de los prejuicios ajenos. Más allá incluso de los clásicos comentarios de las tías que le decían: "¿Actriz? Ajá, ¿y de qué vas a vivir?"

Por rebeldía o convencimiento, ella encontró la manera de responder esa pregunta. Y en el camino enfrentó algo más que las fronteras familiares. En quince años filmó unas quince películas, pero también le puso el cuerpo a la niña de "Martha Stutz" y a la seductora de "Closer", entre otras obras de teatro. A la vez, estuvo en la televisión, en "22, el Loco", "En sin condena" y en "La hermana mayor". Y, por si fuera poco, acaba de trasponer el más complicado de los límites: grabar un disco, "Actriz", en el que esta chica rubia que dice atraer muchas miradas prejuiciosas, se animó a cantar "La rubia tarada", y a desafiar el consejo de su amiga Cecilia Roth, que abre el disco rogándole que no deje de actuar.

"Los caminos tienen de todo: limpieza y barro. Pero en la profesión me siento siempre muy segura y muy tranquila. Siempre tengo muy claro el paso que voy a dar. Aunque muchas veces me equivoco y sé que juego con un límite personal, que me termina doliendo. Yo estudié con Norman Brisky desde los trece años y mi formación tiene que ver con la coherencia. Cuando tenés bien firme tu formación y estás segura de tu talento, eso te ayuda a hacerte valer. Yo tuve la suerte, el ingenio y la gracia de tener paciencia. Una vez hice un trabajo en Canal 13 del que me sacaron, y fui y le dije a mi maestro: «Pero vos me dijiste que estaba todo bien, y que yo podía probar...ª Y él me dijo: «Tranquila, un día vas a agradecer no haberlo hechoª. Y me hizo entender que hay que tener mucha paciencia, mucha suerte, estudiar mucho, leer mucho, y que no es que la pegaste en «Vamos como somosª, o «Estamos donde vamosª, o esos programas que aparecen por temporadas. La suerte es tener un trabajo y demostrar donde sea el talento como actriz. Lo que yo siempre tuve claro es lo que no quería hacer..."

-¿Y qué es lo que no querías hacer?

-No sé ahora, porque ya hice de todo. Pero en aquel momento tenía claro que no quería hacer TV. Norman nos metía mucho que la televisión de muy chico no nos iba a hacer bien. Y es verdad. De muy chico, la TV puede marearte hasta un punto en el que ya no sentís placer de ser actor sino que te interesa más la ropa que te da el canje. Y ser actor es tener disciplina, profundizar, leer autores geniales, reinventarse...

-¿Y vos tenés esa disciplina?

-Yo tengo esa disciplina y me gusta tenerla. Me gusta pensar que el año que viene no voy a actuar y que voy a reunir gente y dar clases de teatro, o cantar.

-¿Vas a sacar otro disco?

-¿Y por qué no?

-¿Qué te animó a grabar "Actriz", tu primer disco?

-Me animé porque me animaron mucho. A mí me hace correr la sangre cantar. Yo ya había cantado en la película "El día que me amen". Y también canté un tango en la película de Olivera, "Ay, Juancito". Y ¿qué voy a ser? ¿Contadora? Me muero de hambre y de aburrimiento. Yo estoy feliz y superentusiasmada. Ahora estoy preparando un recital con el objeto de comprar una casa en Flores para una fundación para chicos que nacen con HIV. ¡Nunca pensé que podía ser tan superheroína del canto!

-¿Cómo convivís con todo lo que se dice de vos?

-En un país donde todo tiene que tener una marca o un estilo, una persona que no corresponde con un cierto canon... No sé... Convivo. Tengo la sensación de que soy una mujer que hace lo que puede y lo que quiere. ¿Entonces, qué?, ¿desafino?, ¿soy una loca? ¿Cómo que hace lo que quiere y lo que puede? Me parece que estas cosas dan envidia, molestan, dan pasión. Si viviese en otro país por ahí sería distinto. Pero vivo acá, y me siento muy querida y respetada. Y no lo tomo como algo oscuro sino como algo amoroso. Por lo general una persona que tiene sus límites propios, sobre todo si es mujer, no le cae simpática a nadie. Los hombres obviamente van a decir: está loca

-¿Por qué creés que es más dura la mirada del hombre?

-Los hombres condicionan mucho lo que es la imagen de una mujer, el comportamiento, lo que una mujer debe vivir, de qué manera. Por eso, para mí, las heroínas son las poetas, las Victoria Ocampo, las Alfonsina Storni, las mujeres que eligen ese estilo de vida cercano a la soledad. A nadie le gusta mucho tener una idea y tener que defenderla. Esa es la minoría. No creo que las mujeres sean una clase menor, pero sí creo que estamos muy mal vistas. Todo lo que haga la mujer tiene una doble mirada: la de la otra mujer y la del hombre que juzga si habla bien, si habla mal, si está loca o si es una atorranta.

-¿Te sentís mirada así?

-Imaginate, soy actriz. Cuando dije en mi casa que iba a ser actriz, todos me decían: "Bueno, pero ¿de qué vas a trabajar?" Ahora ya pasé un límite y la verdad es que la mirada más importante es la mía. Por eso soy quien soy. Si no, sería ama de casa.

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