Lo primero es la familia
"Hombres de honor" , tira dramática escrita por Marcos Carnevale, Marcela Guerty y Lucía Puenzo, sobre una idea original de Adrián Suar. Con Gabriel Corrado, Laura Novoa, Leonor Benedetto, Gerardo Romano, Selva Alemán, Antonio Grimau, Virginia Innocenti, Agustina Cherri, Juan Gil Navarro y elenco. Dirección de fotografía: Ezequiel Spinelli y Jorge Fernández. Dirección de arte: Adriana Slemenson. Edición y musicalización: Alejandro Alem y Alejandro Parisow. Producción ejecutiva: Paula Granica. Dirección: Martín Saban y Daniel Barone. Por Canal 13, de lunes a viernes, a las 22.
En los oscuros códigos de la mafia, la venganza suele tener para quien la ejecuta un halo de alivio, redención y cierto consuelo que no mitiga del todo el dolor de una pérdida. Así debió sentirse don Carlo Patter Nostra en la noche en que festejaba su casamiento, después de que varios de sus esbirros asesinaran allí, a la vista de todos, al capo de la famiglia rival, don Lorenzo Onoratto, tres años después de que éste, para evitar la muerte de su hijo Luca, ultimara por la espalda a Rómulo Patter Nostra, hermano de aquél.
Estamos en Buenos Aires, en la década del 40, cuando ambos clanes sostienen una eterna lucha de posiciones por prevalecer en ciertos negocios. La paz invocada por don Carlo se hará desde aquí más improbable que nunca, sobre todo porque Luca acaba de salir de la cárcel, donde quedó protegido por su padre mientras acumulaba rencor contra éste. Como le ocurría a Michael Corleone en "El padrino", es más que probable que Luca termine a la fuerza poniéndose al frente de los suyos, aunque de entrada se haya negado a comprometerse en los asuntos de familia. Además, las cosas se le complican mucho porque está perdidamente enamorado de Maria Grazia, la adorada hija del jefe de los Patter Nostra.
El primer capítulo de "Hombres de honor" se cerró anteanoche con todas estas piezas ya dispuestas sobre ese tablero superpoblado de personajes y abierto a múltiples subtramas simultáneas que caracteriza desde siempre a las ficciones televisivas acuñadas en Pol-ka.
Y por más que abunden las semejanzas entre esta flamante tira y producciones no muy lejanas nacidas de la misma usina y el mismo equipo de autores (el enfrentamiento entre familias y el romance central "a lo" Romeo y Julieta remiten a "Soy gitano"; la trama de época, a "Padre Coraje"), no es un mérito menor haber delineado a tantos personajes y abrir al mismo tiempo diferentes escenarios de acción con las palabras justas y un timing narrativo digno de subrayar.
El otro elemento clave que augura para "Hombres de honor" un futuro prometedor es el trabajo cuidado al extremo que se aprecia en la confección del ciclo. Impecable en términos escenográficos y de iluminación, espléndido en la ambientación y el vestuario de época, y de prolijo para arriba en el resto de los rubros técnicos y artísticos, el relato luce lo suficientemente atractivo como para despertar de inmediato la atención del televidente, empezando por los sentidos.
Todo dependerá, como siempre, de la habilidad para narrar de aquí en adelante una historia abierta a numerosas vueltas y giros imprevistos, y que en su punto de partida se mueve entre un nítido espacio de telenovela (el que involucra a la pareja central y donde parece moverse a sus anchas el Luca de Gabriel Corrado, mucho más galán que hombre de acción) y otro de intriga y violencia, con los avatares de la pelea mafiosa. No hizo falta esperar mucho para comprobar que este último se vislumbra como el más atractivo, sobre todo porque tanto los integrantes de las famiglias como el comisario de policía encargado de vigilarlos se mueven en un terreno ambiguo y resbaladizo, donde el bien y el mal no aparecen tan separados.
Aquí lleva las de ganar la actuación de Gerardo Romano (Carlo), que disimula su impreciso acento italiano al sacar pleno provecho de los matices de su personaje con una expresividad que también exhiben Laura Novoa (Maria Grazia), Virginia Innocenti, Selva Alemán y Arturo Puig, que le aporta autoridad a su Lorenzo, que desaparece en forma trágica al principio de la historia. En cambio, la palidez física exhibida por Leonor Benedetto, la signora Onoratto, coloca a su personaje al borde de la rigidez, por más que veamos a través de un flashback recuerdos de su antiguo y prohibido romance con Carlo, otro costado atractivo que no tardará en ser explotado dramáticamente.






