
Ríspidas escenas de la vida conyugal
Tratame bien , unitario producido por Pol-ka. Producción general: Adrián Suar. Dirección: Daniel Barone. Libro: Pablo Lago y Susana Cardozo. Edición y musicalización: Alejandro Alem y Alejandro Parisow. Dirección de fotografía: Martín Sapia. Con Julio Chávez, Cecilia Roth, María Onetto, Norman Briski, Cristina Banegas y elenco. Los miércoles, a las 22.45, por Canal 13.
Nuestra opinión: buena
Tras veinte años de relación, José y Sofía hacen de todo menos tratarse bien. A ella (Cecilia Roth) la exasperan los fracasos de él (Julio Chávez); él, convencido de que no es más que un incomprendido, se venga engañándola con una mujer a la que él puede despreciar. Es claro que en este clima, la más mínima chispa -un malentendido que José asimila como un ultimátum- hará volar el polvorín. El decide contarle la verdad, pero se acobarda y confiesa de la peor manera: mostrándole las pruebas del delito.
El planteo inicial del nuevo unitario de Pol-ka, tal y como se pudo contemplar en su debut de anteayer -sin cortes comerciales- abundó en tormentosas peleas, apasionadas declaraciones de principios y estruendosas recriminaciones de uno y otro bando, ante sus hijos adolescentes (María Alche, Martín Slipak) y hasta un tío campechano (Guillermo Arengo). Todo esto, acompañado de un torbellino de acontecimientos: la confesión los depositó, exhaustos (¡y en menos de 24 horas!) en una sesión conjunta con sus respectivos psicólogos (María Onetto y Norman Briski, apenas sugeridos) y luego, unidos frente a la terapeuta que intentará salvar a la pareja (Cristina Banegas)
Lo que se extrañó a lo largo de esa catarata emotiva (en la que Roth y Chávez demostraron ser capaces de encarnar contradicciones y aristas que el guión del ciclo aún no ha descubierto sobre sus personajes) fue conocer las razones por las que el matrimonio elegiría, a pesar de todo lo expuesto, tratar de salvar su relación.
Es que en Tratame bien, el único intento de aclarar que detrás de estos maratonistas de la discusión hay dos personas que han olvidado que se quieren es un pálido flashback que los devolvió a los tiempos en que eran estudiantes de medicina (y, vale aclarar, no se parecían en nada a quienes terminarían siendo). La demostración de que hay una razón valedera para seguir juntos es vital para interesar al público en los destinos de los personajes y para contemplar sus estallidos con un sentido catártico, en lugar de meramente masoquista.
Sin escenas que aligeren el tono, cambien la perspectiva o aporten claridad (y frente a una virtuosa puesta en escena, que se apoyó quizá en demasía en la pantalla dividida y el montaje paralelo) el ciclo terminó entregando poco más que las composiciones sobresalientes de sus protagonistas, plenas de inteligencia en su lenguaje corporal, sus exabruptos solitarios y su falta total de vanidad.
Sólo falta que Tratame bien , que tiene todos los elementos para construir un ciclo tan adictivo como sustancioso, comience a prestarles atención.
21,8 puntos
- El debut ganó ampliamente su franja horaria y fue el segundo programa más visto del día.






