
Rottemberg, mediador en el conflicto de la TV
Podría haber ficción pasado mañana
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Un acuerdo como los de antes. Arreglado entre caballeros dispuestos a limar asperezas y disputas por el bien común. Eso fue lo que consiguió Carlos Rottemberg anteayer por la tarde cuando reunió en su oficina del Multiteatro a Fernando Blanco, propietario de Pol-ka y representante de la Cámara de Productoras Independientes de Televisión (Capit), con Norberto Gonzalo y Luis Alí, de la Asociación Argentina de Actores.
"Como todo el mundo, el viernes pasado me enteré de que habían fracasado las negociaciones en el Ministerio de Trabajo. Yo no tengo intereses creados en ficción; dejé de pertenecer a Capit hace dos años, cuando se firmaron los últimos acuerdos en paz, pero después de 33 años como empresario de espectáculos me puse a pensar por mi cuenta en qué se necesitaba para llegar a un acuerdo de las partes", relató Rottemberg a LA NACION.
En medio de una disputa sindical y salarial que parecía no tener solución a la vista, tanto los productores como los actores necesitaban un intermediario y lo encontraron en el empresario teatral. Por eso, cuando Rottemberg marcó los números de teléfono de Adrián Suar y Gonzalo, ambas partes acordaron reunirse en el ámbito neutral del Multiteatro. Así, anteayer, a las 13, Blanco, Alí, Gonzalo y Rottemberg, el dueño de casa, se sentaron a negociar los ocho puntos en discusión que mantenían a la TV en estado de emergencia de ficciones hasta hoy.
"En tres horas se llegó a un consenso de los ocho puntos y, como era domingo, me ocupé yo personalmente de tipear el acuerdo", detalla Rottemberg, aunque se ocupa de aclarar que, para que se haga efectivo y su intervención resulte completamente exitosa, falta lo fundamental: que los actores lo aprueben, algo que estaba camino de cumplirse anoche, en la Asociación Argentina de Actores donde sus integrantes, en asamblea, oyeron la propuesta y se disponían a votar al cierre de esta edición.
Claro que antes, durante el día de ayer, los signos de que los lazos del acuerdo ya estaban tendidos se vieron y se sintieron en canales y productoras. En Pol-ka, por ejemplo, Blanco y Suar se reunieron al mediodía con los actores de Son de Fierro para hablar de lo que vendrá. En lo inmediato, un plan de grabación para la jornada de hoy del que participarán todos los intérpretes. Un aire distinto al de los últimos diez días se respiraba en los canales, que ya volvieron a incorporar a la ficción en sus grillas. Hoy, en Telefé se verá Montecristo y se supone que pronto comenzará a grabarse el estreno Aquí que no hay quién viva, la serie cómica que quedó atrapada en el medio del conflicto.
Zanjar diferencias
"Estuvimos anteayer hasta las 16 en el Multiteatro y logramos zanjar varias de las diferencias que teníamos. Como el viernes nuestras propuestas habían sido rechazadas por la asamblea de Actores, éste era el último esfuerzo antes de la ruptura de las negociaciones. Entonces nos sentamos en una mesa más chica y pudimos llegar a un semiacuerdo", explicó Blanco ayer a LA NACION. Para el productor y titular de Capit, la diferencia entre todos los encuentros anteriores y el de anteayer radicó en que los representantes de actores "entendieron la postura empresaria y se dieron cuenta del tremendo malestar que sentían por la situación los actores contratados", según explicó. Aunque todavía faltaba el último paso -la aprobación de la asamblea anoche-, ya ayer Pol-ka comenzaba lentamente a volver a la normalidad que implica ser la usina más grande de ficción de la televisión argentina. "Este tiempo de conflicto resultó en pérdidas muy importantes para los actores y para las productoras", dijo Blanco. Por el lado del gremio de actores, Gonzalo también confiaba ayer en que todo terminaría de la mejor manera posible luego de la asamblea.
Aunque la Asociación de Teleradiodifusores de Argentina (ATA), la tercera organización en disputa, no participó de la reunión de la concordia en el Multiteatro, sí avaló los ocho puntos de la propuesta que, según indican todas las partes involucradas, podría devolver la ficción a la pantalla chica antes del fin de esta semana.
"Como telespectador tengo un rédito si esto se arregla, porque eso hará que no haya tantos reality shows y Gran Hermanos en la TV. No puede haber relaciones tirantes en la industria de la TV. A eso me niego. No hay garantías de que la asamblea apruebe la propuesta, pero sé que se llegó a un punto en que los actores no tienen más para pedir y los empresarios más para dar", cierra Rottemberg, el hombre que un mediodía de domingo se decidió a salvar la ficción. Ojalá que no haya sido en vano.




