Siete ciclos de cocina para saborear desde casa

Chef''s Table
Chef''s Table
Desde reality shows a documentales, los chefs se adueñaron de la pantalla chica
Natalia Trzenko
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2 de agosto de 2016  • 10:10

Con la etiqueta del lifestyle, que es una manera más elegante de hablar de contenidos aspiracionales, casi no hay género televisivo que la cocina no haya conquistado. Reality shows, documentales, ciclos de entrevistas y de competencia para todas las edades, es tan variada la oferta de los programas con la cocina en el centro que conviene repasar los mejores, destacar los imperdibles y alertar sobre esas pequeñas delicias que el gourmet de sillón nunca probó y definitivamente no se puede perder.

Gordon Ramsay, siempre presente en Masterchef
Gordon Ramsay, siempre presente en Masterchef

Masterchef US. Cuando un formato de reality show es inteligente, está bien editado y cuenta con un buen casting no hay forma de romperlo. Eso es lo que prueban cada una de las versiones que se hicieron –y se siguen haciendo–, de Masterchef. Efectivo, entretenido y repetitivo en la mejor sentido, uno ya sabe qué esperar cuando lo ve y el programa lo otorga en cada emisión, más que en el carisma de los participantes, el ciclo se apoya en la presencia de sus jueces y conductores. En el caso de la versión norteamericana, además de la indispensable presencia del irascible Gordon Ramsay y la simpatía de Graham Elliot, en la nueva temporada se sumará la pastelera Christina Tosi. Los fanáticos extrañarán al circunspecto Joe Bastianich pero ya verán lo que la nueva jueza aporta al programa. (Hoy, a las 22, por Discovery Home & Health).

El conductor de Chopped y dos participantes del ciclo
El conductor de Chopped y dos participantes del ciclo

Chopped. Para algunos nada es más entretenido que ver a amateurs intentando convertirse en profesionales de la cocina, pero no se compara con ver a chefs profesionales compitiendo entre sí frente a las cámaras. Pocas cosas más satisfactorias en este género que ver a un creído cocinero alardear sobre su talento para verlo luego tropezar con las tareas más básicas de su profesión. Esa es básicamente la premisa de Chopped, el ciclo conducido por Ted Allen (los reality gourmands lo recordarán como el experto en cocina del prehistórico Queer Eye for the Straight Guy) en el que cuatro chefs compiten entre sí, contra el tiempo y los ingredientes que solo conocen segundos antes de ponerse a cocinar. Se lo juzgará por el sabor, la creatividad y cómo integraron esos caramelos de goma a su entrada salada. (domingos a las 21, por Food Network).

Me voy a comer el mundo. Pocas combinaciones funcionan mejor en el universo lifestyle que la mezcla de ciclo de viajes y cocina. Las locaciones exóticas y los coloridos nativos pueden nspirar recorridos entre filosóficos y periodísticos como los que hace Anthony Bourdain o ciclos menos profundos como Bizarre Foods con Andy Zimmern o Andy Bates Brazilian Street Feats. Entre ellos, la novedad de la semana es Me voy a comer el mundo. Allí, la periodista española Verónica Zumalacárregui recorre Tokio, Dubai, Moscú, Río de Janeiro, Nueva Delhi y Nápoles, entre otras ciudades, probando sus platos más reconocidos, las recetas más sofisticadas y también los sabores que se cocinan en las casas de sus habitantes. (Desde hoy, martes y jueves a las 22, por ElGourmet). La travesía comienza esta noche por Tokio, Japón.

Bake Off Reino Unido. El aire se corta con un cuchillo. Con una clase muy específica de cuchillo. Cuando los concursantes esperan que los jueces Mary Berry, famosa escritora culinaria y Paul Hollywood, repostero profesional, se acerquen a su mesa los nervios se transmiten con la contundencia del mejor film de suspenso. aunque aquí el misterio a descubrir sea quienes de los 12 concursantes habrá hecho la mejor torta del programa. Aunque usted no lo crea, Bake Off Reino Unido, no solo es un ciclo premiado que ya lleva seis temporadas en la BBC sino que es uno de sus programas más vistos del canal y se le adjudica haber revivido el interés por la pastelería de la población británica. Y el entusiasmo por los panificados se extendió a los más de diez países que hicieron su propia versión del formato. Que tuvo tanto éxito que transformó a su peculiar dúo de jueces en celebridades instantáneas y a muchos de los ganadores cocineros amateurs profesionales. Que todo el asunto, una competencia de tortas, masitas y panes, transcurra en una gigantesca carpa en medio de la campiña inglesa agrega encanto a un ciclo que lo tiene por todos sus dulces lados. (Hoy a las 21, por Discovery Home & Health).

The Best Thing I Ever Ate. Recorrer ciudades que no conocemos, probar sabores que nunca probamos antes. Y tal vez nunca degustaremos pero no importa. Uno de los costados más rendidores y extendidos de la TV culinaria es la recomendación del experto. Ya no se trata de ver cocinar a los profesionales o de verlos juzgarse entre ellos si no que en ciclos como The Best Thing l Ever Ate lo importante es la pasión. Nunca lo aspiracional se pareció más a la fantasía que cuando un cocinero norteamericano recomienda los mejores platos de un pequeño local de su ciudad natal en medio del Estados Unidos profundo. Por supuesto que allí preparan el mejor pastel de cangrejo que hayamos probado nunca. Especialmente porque nunca lo probaremos. (Viernes a las 20.30, por Food Network).

El brasileño Alex Atala en Chef''s Table
El brasileño Alex Atala en Chef''s Table

Chef’s Table. En la enorme oferta de contenido que ofrece Netflix a sus suscriptores los documentales son una pata fundamental. Claro que empeñada en dominar el mercado audiovisual de consumo hogareño la plataforma de streaming optó por empezar a producir sus propios ciclos y lo que le resultó en la ficción volvió a funcionar de maravillas del lado del documental gastronómico Chef’s Table. El programa que en septiembre estrenará su tercera temporada que esta vez estará enteramente dedicada a la cocina francesa tiene alcance global–en la primera temporada uno de los episodios estuvo dedicado a Francis Mallman– y no se queda sólo con la capacidad creativa de sus protagonistas si no que también los retrata de manera personal. Sus platos son tratados como obras de arte y su vida como el material de esa novela que siempre quisiste leer y nadie se había atrevido a escribir. Una maravilla que cualquier entusiasta de la cocina debería ver y probablemente alguien que la detesta también ¿De qué otro modo podría uno conocer los increíbles rincones de Brasil que muestra con orgullo Alex Atala, dueño y alma pater de D.O.M., uno de los mejores restaurantes del mundo? ¿O ser testigo de la historia de caída y redención de Grant Achatz, el excéntrico y genial chef de Chicago que un mal día perdió el paladar? (Disponible en Netflix).

Iron Chef America. Una versión del exitoso ciclo japonés que dio origen al fenómeno, este programa de concurso se toma a la cocina muy en serio en un contexto que se hace cargo de lo ridículo que puede ser el nivel de intensidad al que llegan este tipo de competencias. Dos chefs profesionales con todos los reconocimientos posibles se enfrentan en una batalla definida por el ingrediente secreto que el presidente (el actor y artista marcial Mark Dacascos) les presenta de manera dramática. Todo transcurre en un escenario al que llaman estadio cocina y que cuenta con reporteros apostados sobre el campo de juego que van describiendo los diferentes platos que realiza el chef junto a sus colaboradores. La música, el diseño de luces y la seriedad de los participantes empeñados en conseguir el título de Iron Chef le guiñan el ojo al espectador que desde su casa jura que puede sentir el aroma y saborear el gusto del plato ganador. (jueves a las 22, por Food Network).

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