Sorpresa y media
Desde hace tres meses Julián Weich conduce, con perfil local muy bajo,"El show de Cándido", un ciclo que mezcla cámaras ocultas con reality show para la TV española, que se graba en Cañuelas
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A sesenta kilómetros de la Capital Federal, en la localidad de Cañuelas, durante tres meses un equipo de televisión trabajó sin descanso. En una estancia pegadita al pueblo de Uribelarrea, se grabó un reality show muy especial que probablemente nunca llegue a verse en la pantalla chica local. Aunque su conductor sea Julián Weich, aunque varios de sus participantes sean argentinos y aunque parte del equipo detrás de cámaras también lo sea. Es que en estos tiempos de TV globalizada ya no sorprende que un reality show de aislamiento se produzca a miles de kilómetros de distancia del lugar donde luego se emitirá, pero lo interesante en este caso es que el territorio remoto y exótico elegido por la productora Globomedia sea la provincia de Buenos Aires. Ni el Amazonas ni el faro del fin del mundo, como en el caso de "La isla de los famoS.o.S" y "El conquistador del fin del mundo", los escenarios de dos ciclos del género que produjo esta empresa que tiene en Promofilm su representante local. Acá, para hacer "El show de Cándido" se eligió una estancia rodeada de un gran jardín y, lejos del casco, vacas y caballos.
Pero poco de ese terreno se vio cuando este ciclo se estrenó en La Sexta, el flamante canal de la televisión española. Presidido por Emilio Aragón, conocido en la Argentina primero por ser el hijo del legendario Miliki -de Gaby, Fofo y Miliki-, y después por ser el conductor de aquel exitoso ciclo "El juego de la oca", que tal vez regrese a la TV local (ver aparte), la emisora forma parte de una sociedad que integran la mencionada Globomedia, de la que Aragón es socio mayoritario, y Televisa, el gigante de la TV mexicana. Hace poco más de seis meses que La Sexta está en el aire y para su debut previo al Mundial -la emisora tiene la exclusividad para pasar los partidos en España-, eligió producir un reality distinto, desde la Argentina.
"En España nunca se había hecho algo como esto. Es una suerte de cámara oculta que dura tres semanas. "Algo cercano a «El show de Truman»", dice Jesús del Cerro, el director de la segunda temporada de "Cándido" que por estos días se ocupa de la edición de todo lo grabado en Cañuelas.
Ese "Truman" al que se refiere el realizador es aquel personaje que interpretaba Jim Carrey en la película de 1998, dirigida por Peter Weir.
Aquí el film se conoció como "The Truman Show" y desde aquel 1998 a esta parte la TV aprovechó la inspiración e inventó un género que se acerca bastante a aquella ficción.
Claro que los reality shows nunca remitieron tanto a aquella historia del chico criado entre cámaras, casas y amigos de mentiritas como en el caso de "El show de Cándido". Como una forma de devolver, redoblada, las acusaciones que siempre rondan al género sobre la artificialidad de las situaciones que se muestran entre los participantes cuando ingresan en la casa, son abandonados en la isla de turno o en la montaña eligida para su destierro temporario, en "El show de Cándido" todo es mentira. Y el engaño es conocido por televidentes, conductor y todos los participantes, menos uno.
En el caso de la primera temporada de este ciclo que ya se emitió en España, pero que volverá a la pantalla en septiembre cuando comience el año televisivo fuerte en la Madre Patria, el cándido del título se llamará Juanan (Juan Antonio) y verlo es mirar la inocencia de frente y amplificada por las cámaras devoradoras de inocentes.
Ganador burlado
Cuando no le encontraba salida al desempleo este pintor de Bilbao se encontró con una publicidad que lo invitaba a participar de un reality show en el que el premio eran 60 mil euros. Nada mal teniendo en cuenta que la propuesta incluía un viaje a la Argentina y una competencia de la que no sabía mucho, apenas que el programa se llamaría "Villa fortuna". En las características del falso juego la producción incluyó a otros ocho participantes, que en realidad son actores, con los que el buenazo de Juanan creyó que tenía que disputar el premio.
Que parte del juego implicara viajar a una estancia argentina y que el conductor o presentador, como le dicen en España, fuera argentino no le resultó sospechoso al pintor. Ni siquiera dudó de la veracidad de su experiencia cuando conoció a sus compañeros de aventuras. Aunque ellos fueran un grupo de estereotipos parlantes, el elenco ideal para cualquier productor dedicado a este género.
Allí estaban personas/personajes como "el gay", "la mística", "el malo" y "la virgen" entre otras caricaturas de verdaderos participantes de reality shows varios. Con la práctica que tiene el espectador medio español que hace años consume una dieta televisiva hecha a base de este género, no es raro que el inocente participante no se diera cuenta del engaño.
"A pesar de las tramas surrealistas que armamos nunca pensaron que todo era mentira. Nunca se lo imaginaron, porque desde el casting hasta el final del programa pasaron seis meses, en el medio viajaron a la Argentina y, en el caso de los participantes de la segunda temporada, hasta estuvieron diez días dando vueltas por Buenos Aires para evitar que vieran el estreno de la primera", cuenta Del Cerro, que se encargó de doblar la apuesta de la primera versión con una segunda en la que los jugadores engañados eran dos ya que el formato tenía más que ver con el subgénero de reality de parejas al estilo de "Temptation Island" o "Confianza ciega".
Aunque mirar "El show de Cándido" puede despertar una combinación de pena y vergüenza ajena por el participante engañado, lo cierto es que la cadena responsable de este formato, que tiene un antecedente en la TV norteamericana -allí se llamó "The Joe Schmo Show"-, lo plantea como una sátira a ese tipo de programas. Mientras que sus productores afirman que siempre se cuidaron de mantener las bromas y engaños al mismo nivel de inocencia del participante en cuestión, lo cierto es que esta puesta en escena enciende el debate. Aunque claro, eso sucederá del otro lado del mundo, muy lejos de las vacas, los caballos y la estancia de Cañuelas, la "exótica" locación elegida como escenario del reality show más irreal que la televisión pudo imaginar.
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