
Una trabajadora incansable
Aunque es una de las actrices más queridas, Patricia Castell fue experta en malvadas
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Desde aquella niña nacida en un populoso barrio de Avellaneda con el nombre de Ovidia Amanda Paramidani Padín hasta la actriz con más de seis décadas de trayectoria que, a poco de andar el camino artístico, eligió llamarse Patricia Castell hay "86 años cumplidos", que la señora lleva con la misma elegancia que lució en tantos de sus personajes.
Hace varios años que Patricia Castell vive a metros de la avenida Santa Fe, en pleno Barrio Norte. Pero siempre vuelve a su Avellaneda natal, a visitar parientes y amigos de una geografía que conoce "como la palma de la mano", según dice orgullosa. De allí partió incontables veces la menor de las dos hijas de la familia Paramidani Padín, que ya desde pequeña viajaba con su madre al centro porteño, para tomar clases de danza con profesoras del Teatro Colón. El mismo ejercicio de cruzar una y otra vez el puente sobre el Riachuelo haría también la jovencita para completar sus estudios en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático. Después del examen que le dio el título de actriz nacional, recuerda Patricia Castell, "al Conservatorio llegó gente del medio, buscando jovencitas para una película con María Duval y Juan Carlos Thorry, La serpiente de cascabel, dirigida por Carlos Schlieper", que transcurría en un internado de señoritas. "Ahí debutaron Analía Gadé, Susana Campos y un montón de chicas que eran más o menos de mi edad, y resulté elegida para la película", evoca la actriz, quien con el título del conservatorio en sus manos sintió que "ya podía" ingresar profesionalmente al medio artístico. "Nunca hay que dejar las cosas a medio terminar, no es bueno", dice Patricia Castell, mientras invita a "tomar algo fresco", que servirá en la cocina de su departamento, impecablemente ordenado por ella. "Me encanta hacer las tareas hogareñas –cuenta–. Pero ya no puedo limpiar más las paredes como hacía antes. También veo mucho teatro, televisión (sigo a Francella y a Brandoni por el canal Volver), leo… Ahora estoy regulando más mi actividad. Hace poco me hice controles médicos, por una arritmia que tenía. Y... yo fumaba dos paquetes de cigarrillos por día, desde los 30 años hasta los 83. Un día me faltó el aire y no volví a fumar más."
Sobre el final de la década del 40, Patricia Castell accedió a su primera participación destacada en cine. Buscaban una actriz para La calle grita, dirigida por Lucas Demare, y Carlos Schlieper le sugirió a su colega que optara por una intérprete desconocida: "Tenés a Angel Magaña y a Enrique Muiño, que son dos estrellas, ¿qué te importa quién es la chica?, elegí una nueva", dice Castell que aconsejó Schlieper, proponiéndole a Demare una novel actriz, "graciosa e inquieta", que Schlieper apodaba "Cachito", y quedó seleccionada por la dupla Demare-Magaña. "Lo que me ayudó y aligeró con respecto a las cámaras –reflexiona Patricia Castell– fue la cantidad de publicidad que había hecho antes. Yo hacía, por ejemplo, la campaña de las mallas Ola, y con lo que ganaba ¡podía vivir un año!"
"Después de La calle grita me llamaron para hacer personajes importantes, pero no protagónicos –recuerda–. Un día le dije a mi mamá: «No voy a ser más protagonista, porque estaría limitada a un trabajo por año, y yo quiero trabajar más». Y fui una segunda, buena." De una breve y sostenida carrera en cine, a la que además sumó el radioteatro, Patricia Castell pasó a la televisión, capítulo fundamental de su trayectoria artística. "En 1951, yo hacía TV. El primer programa que salió al aire, lo hicimos con Norberto Airaldi desde el Ministerio de Obras Públicas, fue un unitario de Celia Molina Alcántara. Mucha gente no aceptaba la televisión. Yo sí, me fascinó de entrada", rememora Castell, cuyo rostro se fue haciendo familiar para el público sobre todo, a través de las telenovelas, donde generalmente compuso "mujeres de fuerte personalidad", que según sus propias palabras son las que le "encanta hacer". Sus apariciones televisivas fueron espaciadas en los últimos años: "Hice Valientes, Los secretos de papá, una participación en Vulnerables", enumera Castell, y destaca el nombre de Adrián Suar. "Trabajé con él en Canal 9 –cuenta–; siempre dice que aprendió mucho de mi disciplina para trabajar. Y cuando voy a Pol-ka, siempre viene a saludarme, pregunta si necesito algo, es un amor. Cuando falleció Pato, mi hijo –hace once años–, el primer llamado que tuve fue de Adrián Suar, poniéndose a disposición para lo que necesitara. Nunca me olvidaré de eso."
En cierta forma, Patricia Castell volvió al cine cuando la convocaron para coordinar el programa San Luis Cine, tarea en la que se desempeñó hasta no hace mucho. "Me gustó. Pero tuve que dejar. Tampoco podía llevar esa vida de estar quince días en San Luis y cinco en Buenos Aires. ¡Los años se hacen sentir!", dice, aunque sigue colaborando "sin compromiso", y cuando dispone de tiempo, en la lectura de proyectos cinematográficos. "Los puntanos han sido muy buenos conmigo, y yo soy muy agradecida", concluye.
En cine y televisión
A lo largo de casi seis décadas, la carrera de Patricia Castell transcurrió entre el cine, el radioteatro y la televisión.
En su filmografía se inscriben Hay que casar a Paulina (Manuel Romero, 1944); Madame Sans Gene (Luis César Amadori, 1945); La serpiente de cascabel (Carlos Schlieper, 1948); La calle grita (Lucas Demare, 1948); Diez segundos (Alejandro Wehner, 1949); El zorro pierde el pelo (Mario Lugones, 1950); La culpa la tuvo el otro (Lucas Demare, 1950); Sinfonía de juventud (Oscar Carchano, 1955); Las apariencias engañan (Carlos Rinaldi, 1958); Mi amigo Luis (Carlos Rinaldi, 1972), y La Madre María (Demare, 1974).
En TV la lista es mucho más extensa, y especialmente destacada en el género del teleteatro, donde sobresalen títulos como Celeste (allí compuso a una malvada de antología), Señorita maestra (fue una severa rectora), Libertad condicionada (la despiadada carcelera La Loba), Andrea Celeste, Amar al ladrón, Me llaman gorrión, Malevo, El Oriental, Herencia de amor, El pulpo negro, Vendedoras de Lafayette, Antonella, Perla Negra, Campeones de la vida, Valientes y Sos mi vida, entre otros ciclos.






