
Manteniéndose vivos
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“No podemos bajarnos de esta máquina, salvo que se le caigan las ruedas”, dice Keith Richards. Y con el álbum más sólido de los Rolling Stones en más de dos décadas, las ruedas siguen estando bien firmes en su lugar.
“¡Primero el solo, después el puente!”, le grita Mick Jagger al resto de los Rolling Stones mientras ellos tocan desordenadamente. Jagger, los guitarristas Keith Richards y Ron Wood, y el baterista Charlie Watts están ensayando para la gira mundial 2005-2006 –llamada A Bigger Bang, como su extraordinario nuevo álbum– en el gimnasio del Greenwood College School en Toronto. Están forcejeando con una canción que no tocan en vivo desde 1982, “Hang Fire”, del álbum Tattoo You. Incapaces de ponerse de acuerdo sobre qué partes van primero o después, los Stones, en la primera pasada, colapsan a la mitad del tema.
Es un choque que dura medio segundo. Watts golpea fuerte, cae en su propia trampa, y el elenco completo –que incluye al bajista Darryl Jones, al tecladista Chuck Leavell, y al coro formado por Bernard Fowler, Lisa Fischer y Blondie Chaplin– se zambulle de nuevo en la canción a toda velocidad.
Pero el cruce de energías está a los pies de la batería. Los Stones se cargan los últimos estribillos de “Hang Fire”, pero Jagger canta mirando a Watts, moviéndose en el lugar mientras el baterista lleva el ritmo con una tensión perfecta que se eleva. Richards y Wood también marcan el ritmo, con los pies enfrentados, como si sus riffs y sus solos se hubieran desafiado a duelo. Este es el lugar en el que las luces golpean una y otra vez: esta noche, en el final de “Let It Bleed” y en el fuego lento de “Some Girls”, y todas las noches, no importa cuán grande sea el escenario. Los Rolling Stones son la banda de rock & roll más grande del mundo, una institución imparable que todavía, desde hace 43 años, gira con sus discos por estadios de todo el mundo. Pero Jagger, de 62 años, Richards, de 61, Watts, de 64, y Wood, de 58, pasan buena parte de cada presentación formando esa clase de constelaciones, haciendo su mejor música en conexiones íntimas.
Por eso es que A Bigger Bang, el primer álbum de estudio de los Stones en ocho años, es el mejor desde Tattoo You. Jagger y Richards escribieron y afilaron literalmente cada punta de muchas de las canciones, y los Stones grabaron todas con invitados especiales y sin exceso de aderezos, desde el jugueteo carnal de “Rough Justice” y “Oh No, Not You Again”, hasta el blues sucio y arrastrado de “Back of My Hand” y el manifiesto político de “Sweet Neo Con”. Las tres últimas son interpretadas simplemente por el trío Jagger, Richards y Watts.
Las cosas podrían haber resultado completamente diferentes. En junio de 2004, justo cuando Jagger y Richards comenzaron a trabajar en el nuevo material, a Watts le diagnosticaron cáncer de garganta. Pero la operación fue exitosa. Y después de seis semanas de quimioterapia, el baterista recibió el alta y regresó a sus parches, demostrando una vez más que, para los Stones, la muerte no es un tema, es sólo una molestia.
“Hay cierta sensación de alegría en este disco, cierta excitación”, dice Richards, con su crujiente risa de pirata, una noche antes del ensayo. “No hubo demasiados obstáculos que superar, como que a alguno se le ocurriera una parte de tuba. Estas canciones se prestan para ser tocadas en vivo. Están hermosamente listas para ser tocadas, y todo el mundo está listo para tocarlas.”
Cuando los Stones se acercan y se prestan para estas cuatro entrevistas –a dos semanas de haber comenzado los ensayos, cada uno en su respectivo camarín, excepto Watts, quien prefiere la tranquila comodidad de su cuarto de hotel–, ya tienen ensayado mucho del nuevo álbum, incluyendo “Back of My Hand”, “Infamy” –con la humeante participación vocal de Richards– y las baladas de R&B “Streets of Love” y “This Place Is Empty”. De hecho, hay casi cien títulos diferentes escritos con marcadores de colores en las enormes pizarras blancas de las paredes del gimnasio, conformando las listas de las canciones que la banda ensaya cada noche. Hay sorpresas del pasado (“The Last Time”, “It’s All Over Now”, “Little T&A”); los hits esperados (“Tumbling Dice”, “It’s Only Rock and Roll”); e incluso un par de homenajes a Ray Charles, “Lonely Avenue” y “(Night Time Is) The Right Time”.
“Muchos de estos temas los tocamos muy de cuando en cuando”, dice Jagger. “Los probamos de diferentes maneras. Estoy tratando de reunir un grupo de ocho canciones para todo el año.” Se ríe. “Así puedo decir: «Estos los ensayamos en Toronto. Vamos, démosle otra vuelta a esto».”
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