
Titanic
Una odisea cinematográfica. James Cameron arriesga una cifra récord en la película más anticipada del año.
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El 9 de abril de 1912, el U.S.S. Titanic zarpó de la costa inglesa en su viaje inaugural. Cinco días más tarde, se hundía en algún lugar del Atlántico Norte. El 19 de diciembre de 1997, "Titanic", la película de James Cameron, se estrenará en cientos de salas de Estados Unidos, rogando no seguir la suerte de su antecesor. "Titanic" se ha convertido en la película más anticipada del año y tiene dos poderosas razones para serlo. Su estreno, originalmente previsto para julio, fue postergado sobre la hora, provocando una usina de rumores que trascendió el ambiente de los estudios. Además, ya se considera a "Titanic" la película más cara jamás rodada. "Cleopatra", que retenía la infausta corona, había costado en 1962 el equivalente a unos 220 millones de dólares de ahora; el presupuesto de "Titanic" se calcula, en este momento, en ¡287! millones.
De ahí que comparar el desastre más grande de la historia de la navegación con lo que podría ser su equivalente en la historia del cine sea obvio, pero necesario. Claro que a diferencia de fiascos recientes como "Waterworld", "La pirata" o "El último gran héroe", este elefante es cargado por uno de los directores con más personalidad y poder en Hollywood. James Cameron es conocido como cineasta de calidad, pero también como uno de los más duros trabajadores de la industria. De ahí que el titánico esfuerzo -nunca mejor empleado el término- tenga el respaldo absoluto de no uno sino dos grandes estudios: Paramount y 20th Century Fox, que unieron fuerzas para solventar el presupuesto (Fox distribuirá el film en Argentina).
Siempre obsesivo, Cameron escribió el guión recién después de cinco años de estudiar el tema. "Otras películas de este tipo ponen el acento dramático en quién se salva y quién no" declaró recientemente. "Pero para mí la historia era qué hizo la gente que se quedó en el barco, en los veinte minutos que siguieron a la partida del último bote salvavidas". Contar esos veinte minutos, se anticipa, le lleva cerca de tres horas de película; para obtenerlas se rodó durante más de seis meses.
Los personajes principales -un triángulo amoroso interpretado por Leonardo Di Caprio, Kate Winslet y Bill Paxton- son ficticios, pero alrededor de ellos se reproducen historias reales recogidas por los sobrevivientes del naufragio. Con ellas y las imágenes obtenidas de los restos del barco, recientemente descubiertos, Cameron se lanzó a un minucioso trabajo de reconstrucción. Y ahí empezaron las historias.
Casi igual
Una réplica casi completa del barco, al 90 por ciento de su tamaño natural, fue construida e instalada en un gigantesco tanque de agua dulce en Rosarito, un pueblo mexicano a pocos kilómetros de la frontera con Estados Unidos. Vajilla, cubertería y alfombras se encargaron a los fabricantes originales de las usadas en el Titanic.
A medida que el rodaje se prolongaba, las exigencias físicas y el temperamento del director se hacían notar sobre los actores y el equipo. "La jornada empezaba a primera hora de la tarde y se prolongaba hasta las cinco o siete de la mañana siguiente" comentó la doble de Kate Winslet en la Internet, donde los rumores corren como pan caliente. "Era común filmar la misma escena durante 12 o 17 horas, y más allá de los descansos de rigor, no se paraba hasta que Cameron estuviera satisfecho". Los que no conocían al realizador descubrieron lo rápido que podía enojarse si el mal desempeño de alguien demoraba una escena más de lo necesario. Se dice que Kathy Bates, que ganara un Oscar por "Misery", dejó el set lo antes posible por este motivo.
Claro que el realizador de "Terminator" es conocido por anécdotas como éstas. Ya en 1989 había rodado "El abismo" casi enteramente bajo el agua, para lo cual actores y técnicos tuvieron que aprobar un curso de submarinismo y permanecer sumergidos durante más de doce horas diarias. Varios actores se niegan, aún hoy, a hablar de su participación en esa película. Otros se lo toman con humor: durante el rodaje de "Mentiras verdaderas" -aquella donde Schwarzenegger jugaba a ser James Bond- los técnicos usaron unas remeras que decían "no podés asustarme. Trabajo para Jim Cameron".
Alex, un extra que pasó ocho meses en el set mexicano, confirma que la producción fue "extremadamente tensa", y que las reglas de trabajo de Cameron van en contra de la mayoría de los convenios sindicales. Eso sí: el director predica con el ejemplo, trabajando más horas que nadie. Por otro lado, Cameron había coordinado que un helicóptero permaneciera en el set para cualquier emergencia, una prevención muy costosa y nada común en la industria.
Estrenar o no estrenar
A fines de marzo, y con dos meses de atraso, el rodaje de "Titanic" había terminado. Pero todavía faltaba lo peor: correr contra el reloj para montar y terminar el film antes del 2 de julio, fecha inicial de estreno. La posproducción incluye una buena cantidad de efectos especiales generados por computadora, que ayudarían al film a competir contra "Men in black" y "El mundo perdido".
A medida que pasaban las semanas, se iba haciendo evidente que la película no iba a llegar a tiempo. La situación tomó estado público cuando Cameron, en lo que muchos interpretan como un último recurso, encargó varios de los efectos virtuales a la conocida Industrial Light & Magic de George Lucas, archirrival de su propia compañía de efectos, Digital Domain.
Algunos retoques
Los expertos encargados de "maquillar" las imágenes confirmaron el nivel de exigencia alcanzado por Cameron. A su expreso pedido, dicen, todas las tomas que transcurren en el puente del barco debieron ser retocadas... para que el aliento de los personajes se viera acompañado de su correspondiente nube de vapor.
El retraso terminó provocando reuniones tempestuosas entre los ejecutivos de Fox y Paramount, que no querían encimar el estreno de "Titanic" con otras películas propias como "Máxima velocidad 2" o "Contracara". Terminaron haciéndole caso al propio Cameron, que proponía Navidad como el mejor momento para estar seguros de que todo estuviera en su lugar. Saben que, si la película fracasa en la taquilla, puede dejarlos sin trabajo. Así "Titanic" se ha convertido en la película más comentada antes de su estreno desde "Waterworld", la fallida épica con Kevin Costner que, curiosamente, también transcurría en el mar.
Sin embargo, los que saben le auguran a Cameron una mejor suerte. Los exhibidores fueron convencidos por un espectacular trailer de cuatro minutos de duración, que ya está siendo proyectado en varias salas elegidas de algunos pueblos norteamericanos. Y quienes ya han visto los sucesivos borradores del film a medida que va siendo editado, aseguran que está muy cerca de ser una obra maestra. Aunque necesite recaudar como "Día de la independencia" para recuperar los costos.
Uno de los ejecutivos de los estudios de Los Angeles afortunados no duda en comparar la película con "Doctor Zhivago". No es casual que un año antes, al comenzar la producción, Cameron haya citado la épica de David Lean como modelo: "quería hacer algo en ese estilo, y decidí hacer ‘Romeo y Julieta’ en el Titanic". En diciembre sabremos si el sueño flota.






