Toc Toc: un fenómeno teatral de locos

Las razones de un éxito que lleva cuatro años rompiendo con las fórmulas: un buen texto, mucho humor y buenos actores sin exposición televisiva
Norberto Chab
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17 de enero de 2015  

"Al éxito y al fracaso, esos dos impostores, trátalos siempre con la misma indiferencia", decía Rudyard Kipling, un inglés afecto a las máximas, hace algo así como cien años. Debe haber algo de eso en las razones del suceso de Toc Toc, cuatro años a sala llena desde el 11 de enero de 2011, con seis personajes en busca de una cura para sus patologías, con alusiones y referencias a una (manía) que sepamos todos, ocho funciones por semana, dos elencos simultáneos y motivo de ponencias en congresos, simposios y coloquios académicos.

Tanta impostura hay en las confusiones que genera el éxito, que el mismísimo día de las 1400 funciones, en plena representación, el mundo se desmoronó por unos segundos interminables. Por algo tan nimio como olvidarse de una línea del texto. Una omisión que desencadenó un titubeo. Una réplica que no llegó nunca. Un carraspeo inoportuno parecido a una señal de auxilio. Un bache que ameritaba cacerolazo, corte de calles e intervención de la Gendarmería. Y una enseñanza (porque en teatro se aprende todos los días): cada día que pasa hay que encararlo como el primero. Cada función es un debut. Y la mecanización conlleva un riesgo.

Nunca había ocurrido ni volvería a pasarles. Hoy, Toc Toc -que se presenta en el teatro Neptuno de Mar del Plata, con un elenco renovado, conformado por Ernesto Claudio, Lara Ruiz, Osqui Guzmán, Maida Andrenacci, Leticia González y Diego Freigedo, se mantiene en esa nube áulica, como un fenómeno teatral que no se explica: se disfruta.

Aunque Mauricio Dayub, componente del elenco fundacional, procure racionalizar los motivos del suceso: "Hay comedias que hacen reír y dramas que emocionan. Pero hacer llorar de risa es una cualidad que tienen pocos espectáculos. Lo más curioso es que ocurre antes de que pase el primer minuto de la función. Vi ese gesto de llanto y risa a la vez más de una vez en las primeras filas. Y lo siento como un milagro, que no termino de entender. Parece una obra escrita por un grupo de actores, por el conocimiento de los trastornos y la forma en que se aplican a lo largo de la obra".

También puede teorizar sobre el tópico Lía Jelin, la primera persona que creyó en la potencia del texto del actor, presentador televisivo y autor francés Laurent Baffie, que primero debió estrenar la obra en México porque ningún productor quería arriesgarse en la Argentina. La intuición de una mujer es más precisa que la certeza de un hombre, si nos atenemos a otro aforismo de Kipling. "El argumento es novedoso: no es un conflicto de pareja, ni de familia ni una comedieta de enredos. En el texto yo encontré Esperando a Godot, de [Samuel] Beckett; A puerta cerrada, de [Jean Paul] Sartre. Habla de un estado de angustia latente, y lo que provoca la risa es justamente la angustia del otro. Mi trayectoria me permitió trabajar el humor no a partir del chiste, sino como un bombón envenenado, envuelto en papel dorado, que el espectador se lo tiene que tragar creyendo que es dulce. Creo que el éxito se debe a que media humanidad sufre de TOC."

Ser o no ser

¿Media humanidad padece algún tipo de Trastorno Obsesivo Compulsivo? ¿El que fuma tres cigarrillos en la Capital y tiene que hacer lo mismo en la provincia entra en esa categoría? Pelearse por una entrada e insultar al boletero, ¿se considera TOC o incivilidad? ¿Y mordisquear el capuchón de la birome, dejar en el plato el repulgue de la empanada, esperar al director técnico a la salida del vestuario para proferirle un improperio (mucho más académico que el atávico rajarle una puteada)?

Ni tanto ni tan poco: si bien es muy vasta la cantidad y variedad de patologías, están codificadas e individualizadas. La obra lleva a la exacerbación de algunas de ellas: cada uno de los seis personajes padece alguna y en el cruce fugaz de experiencias se suceden las situaciones que abordan el conflicto desde el humor. Pero la realidad siempre desborda el arte.

Osqui Guzmán, comediante que integra el elenco alternativo que se presenta en ciudades del interior del país, fue testigo de uno de esos encuentros inverosímiles, provocados por el suceso de la obra: "En Benito Juárez, nos esperó un hombre a la salida de una función. Llorando nos contó que tenía todos los TOC que había visto en la obra. Nos dijo que creía que se iba a volver loco. Que vivía llorando porque se sentía solo. Y que empezó a tratarse, hasta que se dio cuenta de que tenía cura. «Ahora lloro porque puedo tener una vida normal», nos decía. En otra oportunidad, una mujer se presentó ante Leticia González [Blanca, la obsesiva de la limpieza] mostrándole su mano quemada de tanto frotarla con alcohol. El público se ve a sí mismo porque la comedia tiene algo como de estructura clásica, que enseña. Aquella estructura del teatro antiguo de educar moralmente. Y en esa estructura clásica devela un mito: el de la locura. La obra toma aquello que le pasa a la gente de manera oculta y la expone de manera violenta, y la gente se ríe. Y eso ayuda, porque se reflexiona riendo".

¿Se cae del ego un actor? ¿Puede que nunca haya leído a Kipling y entonces se traga la pastilla del éxito? ¿Se trabaja sobre ese riesgo? "Los actores se desgastan, yo me peleo mucho con eso -reconoce Jelin, quien a la vez dirige la comedia erótica Estilo de vida, en el Tabarís-. Es una profesión difícil, donde no siempre te toca la varita mágica. Hay un momento difícil, donde se percibe el piloto automático. Después de recibir semejante aplauso, hay que encontrar la forma de comunicarse con el actor. Lo mejor que puede pasarle es soltar el éxito para no sentirse aburrido."

"Siempre trabajé para gustar, pero trabajar a sala llena y que te hagan creer a los 30 segundos que sos el mejor cómico del país te obliga a buscar nuevos incentivos -admite Dayub, quien encabeza el elenco de Buenos Aires, que volvió a escena en el Multiteatro-. El riesgo de la repetición hace que busque otras razones: quién está entre el público, a qué actores les toca la suerte de estar en escena, qué propuestas comerciales rechacé por hacer esta obra, en la que no creía Motivaciones que sirven para no aburrirme. Tener el éxito asegurado no ayuda a ser artista: te obliga a serlo."

Guzmán, integrado al elenco alternativo desde junio de 2013, encontró partes oscuras a su personaje para evitar el riesgo de la saturación: "Trabajamos con Lía [Jelin] la idea de no hacerme querible. De decirles a los demás cosas horrorosas, y que se advierta que es un lugar violento y agresivo, muy distinto a otros trabajos míos. Así, se contrasta el nivel de tensión que genero en el consultorio, mientras la comedia va creciendo por debajo".

Nada que provenga de lo dialéctico explicará el fenómeno: tras celebrar el cuarto aniversario de su estreno, Toc Toc seguirá constituyéndose en el gran suceso teatral que escapará a cualquier pronóstico. Como hubiera dicho alguien, más cercano a Donato de Santis que a Kipling, cualquiera puede hacer una buena tortilla: lo difícil es hacer 1500 tortillas iguales.

Toc Toc

De martes a domingos, en el Teatro Neptuno de Mar del Plata y de miércoles a domingos, en el Multiteatro porteño.

Los elencos en el tiempo

Por la obra ya pasaron 24 actores

Puesta original

Mauricio Dayub, Daniel Casablanca, María Fiorentino, Melina Petriella, Gimena Riestra, Diego Gentile y Jorgelina Vera

2011

Eugenia Guerty reemplazó a Gimena Riestra (embarazada).

2014

María Fiorentino y Melina Petriella son reemplazadas por Gimena Riestra y Laura Azcurra, respectivamente.

2015 (Buenos Aires)

Mauricio Dayub, Daniel Casablanca, Gimena Riestra, Laura Azcurra, Diego Gentile, Natacha Córdoba y Jorgelina Vera.

Original de la gira

Claudio Da Passano. Patricia Echegoyen, Malena Figó, Osqui Guzman, Mara Bestelli, Juan Grandinetti, Leticia González de Lellis.

Gira 2014

Claudio Da Passano fue reemplazado por Ernesto Claudio, Malena Figó por Maida Andrenacci, Mara Bestelli por Leticia González de Lellis y ésta, a su vez, por Lara Ruiz. Al fin de la gira Juan Grandinetti fue reemplazado por Diego Freigedo y Patricia Echegoyen, por Lara Ruiz.

Mar del Plata 2014/2015

Osqui Guzmán (Camilo) , Ernesto Claudio (Alfredo), Diego Freigedo (Otto), Lara Ruiz (María Auxiliadora), Leticia González de Lellis (Blanca), Maida Andrenacci (Lili), María Herce (Ana, la secretaria).

Números de un suceso federal

750.000

espectadores vieron la obra en Buenos Aires

265.000

entradas se vendieron para las funciones de su segundo elenco (26 de junio de 2013)

1441

funciones de la obra (hasta el 30 de noviembre de 2014)

460

funciones realizadas por el segundo elenco

115

ciudades incluyó la gira de su segundo elenco (comenzó en San Juan)

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