Las reinas del resentimiento Alanis Morissette y Taylor Swift lideran este listado focalizado no solo en el rencor amoroso
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Bob Dylan – "Idiot Wind". Si bien el autor de "All Along The Watchtower" trató de mantener su vida privada bajo un halo de misterio, las canciones de Blood on The Tracks son una suerte de bitácora del fracaso de su matrimonio con su esposa Clara. Sin llamar a las cosas (o a las personas) por su nombre, Dylan despachó un tema en el que su personaje principal acusa a alguien de inventar mentiras sobre él en los medios, antes de que todo desemboque en un estribillo rabioso: "Viento idiota, soplando cada vez que movés los dientes. Sos una idiota, nena. Es un milagro que todavía sepas cómo respirar".
Alanis Morissette – "You Oughta Know". A principios de los noventa, Alanis era una estrellita pop adolescente de música inofensiva, pero en su tercer disco se redefinió como una joven provocadora, incisiva y guarra. El primer corte del álbum fue esta canción, escrita después de que una relación se terminase cuando su novio de aquel entonces la reemplazase por otra. "Quiero que sepas que estoy muy feliz por vos", empieza Morissette, antes de que se le empiece a soltar la cadena cada vez con más saña: "Una versión más vieja de mí, ¿es pervertida como yo? ¿Te la chuparía en el cine?", "Fue una bofetada en la cara lo rápido que fui reemplazada, ¿pensás en mí mientras te la cogés?"). A falta de uno, varios fueron los que se hicieron cargo de esta letra (el comediante Dave Coulier, el jugador de hockey Mike Peluso y hasta Matt LeBlanc), pero su autora prefiere mantener el misterio.
Taylor Swift – "We Are Never Ever Getting Back Together". En solo cinco años, la ex estrella del country ATP hizo trabajar día y noche a la prensa de chimentos por sus noviazgos: Joe Jonas, John Mayer, Conor Kennedy, y Harry Styles, de One Direction. Una de sus relaciones más turbulentas fue con el actor Jake Gyllenhaal, con quien fue y volvió varias veces, hasta que ella decidió poner un freno. Para que la herida cerrara por siempre, Swift escribió esta canción, que ya desde su título busca dar vuelta la página ("No volveremos a estar juntos nunca jamás"), y con una letra que busca cualquier cosa menos hacer las paces ("Venías y me decías ‘Nena, te extraño y te juro que voy a cambiar, confiá en mí’, ¿te acordás que eso te duraba un día?", "Te solías refugiar para encontrar tu paz mental, escuchando algún disco indie que fuese mucho más cool que los míos").
Paul y Linda McCartney - "Too Many People". Se sabe: la separación de los Beatles no fue en buenos términos, y ninguno de sus dos compositores principales mantuvo contacto con el otro durante los primeros años posteriores a su divorcio artístico. Sin embargo, mientras componía las canciones de su segundo álbum solista, McCartney comenzó a hartarse de las declaraciones pacifistas de Lennon y Yoko Ono, y lo plasmó dos veces en la misma canción ("Demasiada gente predicando prácticas, no dejes que te digan lo que querés ser", "Ese fue tu primer error, tomaste tu golpe de suerte y lo rompiste en dos").
John Lennon – "How Do You Sleep?". Mucho antes de que McCartney reconociese a quien iba dirigida la letra de "Too Many People", su ex compañero de banda se dio por aludido y tomó cartas en el asunto. Según se puede ver en el documental Imagine, Lennon aseguró que la necesidad de escribir esta canción en respuesta fue porque había ofendido también a su esposa. Secundado por George Harrison en guitarra, el autor de "Jealous Guy" cuestiona varios aspectos relacionados a la carrera de McCartney, como el mito sobre su supuesta muerte y la relevancia de su obra ("Lo único que hiciste fue ‘Yesterday’"), antes de rematar su diatriba con la pregunta retórica: "Decime, ¿cómo dormís por la noche?".
Adele – "Rolling in the Deep". Casi como una obra conceptual, 21, el segundo disco de Adele Adkins es como un diario íntimo centrado en la separación con su novio, que finaliza con la aceptación del duelo y el luto en "Someone Like You". Pero, para contrarrestar, el álbum comienza con esta suerte de gospel vengativo que crece de a poco. Lo que comienza con "Hay un fuego encendido en mí que alcanza su punto álgido y me arrastra a la oscuridad", sigue como "Andá y delatame y desnudaré tus mierdas", para rematar con la amenaza concreta: "Vas a desear no haberme conocido jamás".
Harry Nilsson – "You’re Breaking My Heart". A mediados de los 60, Nilsson se convirtió en una figura promisoria de la música estadounidense, y su talento como polinstrumentista, arreglador y compositor le valieron la admiración de los Beatles. La llegada del éxito no lo agarró bien parado, y comenzó a portarse de manera cada vez más excéntrica y caótica. Su nivel de autodestrucción puso en jaque a su matrimonio, y lejos de querer firmar la tregua, el bueno de Harry compuso en 1972 una canción alegre que no se las rebusca con metáforas: "Me rompiste el corazón, lo estás despedazando, así que andate a cagar".
Jay-Z – "Takeover". A mediados de los 90, la cosa se había puesto pesada entre los representantes del hip hop de las costas Este y Oeste, lo que desembocó en una guerra declarada entre el rapero Nas y el marido de Beyoncé. La primera piedra que voló fue este single de The Blueprint, en el que Jay-Z dispara sus palabras contra la crew Mobb Depp y apunta directo al pecho de Nas al ridiculizar su discografía y menospreciar sus logros. Ajeno a las sutilezas, Jay-Z decide en un momento ir directo al grano: "Nigga, cambiá tu flow, tu mierda es basura. ¿Estás tratando de tirar conocimiento? Volá de acá".
Lynyrd Skynyrd – "Sweet Home Alabama". Uno de los himnos rockeros por excelencia, el tema compuesto por Ed King y Ronnie Van Zant es una reivindicación de las costumbres sureñas (en donde se encuentran los sectores más conservadores y retrógrados de Estados Unidos), pero también es un llamado de atención a Neil Young. El canadiense había denunciado las cuestiones relacionadas con el racismo y la esclavitud en ese sector del país en "Alabama" y "Southern Man", y eso indignó a Lynyrd Skynyrd, que fue directo al hueso: "Bueno, oí que Mr Young cantó sobre ello. Bueno, oí que Mr Young habló mal de eso. Bueno, espero que Mr Young recuerde que el Hombre Sureño no lo necesita más por acá de todos modos".
The Libertines – "Can’t Stand Me Now". Con un balance entre la destrucción total y su perfil erudito, Pete Doherty siempre fue una figura difícil para el mundo en general, y para sus compañeros de banda en particular. En 2003, el cantante y guitarrista terminó en prisión después de entrar a robar a la casa de su compañero Carl Barât, y convirtió su botín (una guitarra y una laptop) en dinero para solventar su adicción a la heroína. La banda comenzó a trabajar en su segundo disco sin avisarle a Doherty que tenían la intención de echarlo hasta que se recuperase pero, como si se la viera venir, escribió junto a Barât una canción en la que mutuamente reconocen que, a pesar del amor fraternal que los unía, ya no se aguantaban más.
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