
Top Five: las peores películas de 2013
Una mirada a las decepciones cinematográficas más resonantes del año
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El año llega a su fin y, con él, el inevitable balance. Hoy comenzamos con las peores producciones que dio el cine durante 2013, aquellas que no funcionaron ya sea por su falta de inspiración como por haberse quedado en una zona de comodidad cuando la historia ameritaba otro tipo de resolución.
Pasen, vean y sumen sus aportes:
*1. El gran casamiento

Hay películas que directamente no pueden resistir un análisis. Mejor dicho: hay películas a las que se les ven los hilos tan fácilmente que es imposible hacer una lectura de ellas con una visión que se corra de lo superfluo. Sobre El gran casamiento se pueden decir cosas a priori, se puede hablar de una intención, como lo es su planteo de comedia romántica coral fusionada con una historia de enredos, reminiscente a la infinitamente superior Cuatro bodas y un funeral. Pero todos esos rasgos responden, justamente, a un deseo no concretado. En la ejecución, el film del director Justin Zacham es un producto totalmente insípido, no más que un rejunte de estrellas en piloto automático. Allí reside su principal falencia. Se subestima al espectador creyendo que porque en una misma comedia los podemos ver a Robert De Niro , Diane Keaton , Susan Sarandon y Robin Williams, eso ya es garantía de una recepción, cuanto menos, aceptable. Es así como todo el peso de la historia recae sobre ellos, por lo cual el guión no tiene ni siquiera un gag que funcione. En consecuencia, termina generando vergüenza ajena que un film tan pobre esté orquestado alrededor de actores que representan precisamente lo opuesto.
*Algunas imágenes de
*2. Hansel y Gretel: cazadores de brujas

Una buena idea puede llevarte muy lejos y una buena idea puede, en muchos casos, generar el efecto contrario. En esta oportunidad, la idea de revisionar relatos infantiles con una mirada mucho más oscura no sólo tiene el atractivo suficiente como para concebir proyectos originales sino que además da cabida a observaciones disidentes sobre el material de base, permitiéndose discutir con el mismo. A ninguno de esos lugares llega la película de Tommy Wirkola. ¿Hansel y Gretel como dos justicieros? Interesante. ¿Jeremy Renner y Gemma Aterton en plan dupla explosiva? Aún más interesante. ¿El problema? El relato es tan lineal y predecible que no hay espacio ni para una relectura, ni para momentos de humor memorables ni para secuencias de acción que mantengan el interés. El error cometido por Wirkola es haber mostrado ocasionalmente sus ganas de meterse de lleno en el gore, para luego sacar el pie del acelerador y construir cada secuencia con un tono monocorde que no cobra vuelo, convirtiendo a Hansel y Gretel: cazadores de brujas en un ejemplo de película que tenía todo el potencial para ser mucho mejor de lo que efectivamente fue.
*Una escena de la película de Tommy Wirkola:
*3. Fuerza antigangster

Al mirar Fuerza antigangster es imposible no pensar en cómo se debió haber concebido (mecánicamente) el proyecto y, a su favor, hay que mencionar que ese ímpetu de homenajear al cine negro es un mérito en sí mismo. Sin embargo, los problemas empiezan cuando se vuelve irremisible la asociación con Los Ángeles al desnudo, aquella obra maestra de Curtis Hanson de planteo casi idéntico pero con una solidez mayor. Allí, el personaje femenino adquiría otra tesitura, la dinámica entre los burladores y burlados era fascinante al punto de que ciertos giros inesperados la elevaban, y los momentos de humor (generalmente vinculados a la función del periodismo) estaban bien dosificados. Fuerza antigangster pretende lograr todo lo mencionado anteriormente pero toma las peores decisiones en el camino. Emma Stone no cumple otro propósito más que el de un ornamento, bien lejos de cualquier perfil de femme fatale; Sean Penn se desborda en el rol de villano; y Ryan Gosling no le encuentra la vuelta a su papel (ni a la voz). Por ende, el film solo tiene destellos de genialidad cuando se concentra en sus personajes secundarios, los reclutados que interpretan Anthony Mackie, Michael Peña y Giovanni Ribisi. Esperemos que esto sea solo un traspié en la filmografía que viene construyendo su director Ruben Fleischer, el responsable de la brillante Zombieland.
*Ryan Gosling y su voz inexplicable en
*4. En el camino (On the Road, Walter Salles)

Hay novelas que necesitan ser adaptadas sin reglas, sin la ayuda de un manual al costado. Hay novelas a las que, esencialmente, hay que faltarles el respeto, ya que ése es el único modo para que la película pueda captar la esencia, el espíritu de todo aquello que está en la página. En el camino parte de una decisión estética (y por sobre todo narrativa) que va siempre a contramano de la obra de culto de Jack Kerouac: es en extremo calculada, en extremo correcta. ¿Por qué, entonces, incluir en este conteo a un film al que no podemos denominar "malo"? En primera medida, porque se trata de una película que fue muy esperada por todos los amantes de esa enorme novela (de hecho, técnicamente es del año pasado), que terminó estando muy por debajo de las expectativas. En segunda medida, porque al moverse en esa tibieza, es inevitable no llegar a la conclusión de que Walter Salles no supo transmitir en imágenes el particular ritmo de la prosa de Kerouac. En el camino, en otras manos, podría haber usado la (imperiosa) desprolijidad a su favor. En las manos de Salles y el guionista José Rivera, por el contrario, consigue lo que era impensado e imperdonable al tratarse de una adaptación del autor clave de la Generación Beat: no ser memorable.
*Un especial sobre la película de Walter Salles:
*5. Somos los Miller

Cuando una comedia termina siendo mucho más de lo que parecía, no deja de ser un pequeño triunfo para quienes rechazan cualquier tipo de prejuicio o de crítica instantánea que no deja reposar la percepción. Para el caso, recordemos dos películas protagonizadas por Owen Wilson : Marley y yo y Aprendices fuera de línea. La primera no era tanto sobre un perro haciendo travesuras á la Beethoven sino más bien una ajustada visión sobre la vida y los planes que se modifican a medida que uno va tomando decisiones. La segunda no era tanto una publicidad descarada de Google sino más bien una mirada a lo que implica crecer y cómo la juventud mira a los adultos, cómo pasan de no comprenderlos a adaptarse a ellos, como una suerte de fusión de generaciones. Somos los Miller podría haber corrido una suerte similar ya que el puntapié es un tópico poco explorado y por demás interesante: a veces uno termina formando una familia alternativa por no hallar contención en la propia. Lamentablemente, ni Jason Sudeikis ni Nick Offerman - dos excelentes comediantes actuales -, ni los escasos momentos hilarantes (los que estaban en el trailer, ni más ni menos) consiguen darle profundidad a una historia que tenía todo el material para ser una de las comedias del año y terminó posicionándose en la vereda de enfrente.
*Un momento de




