
La banda es más importante que cualquiera de sus temas o álbums. Por Chris Martin
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No soy de los que compran pasajes para ir a Irlanda el fin de semana y se paran frente a sus puertas, pero u2 es la única banda cuyo repertorio me sé de memoria. El primer tema de The Unforgettable Fire, "A Sort of Homecoming", lo sé de atrás para adelante y de adelante para atrás. Es tan conmovedor, brillante y bello. Es una de las primeras canciones que le toqué a mi bebé antes de nacer.
El primer álbum de u2 que escuché fue Achtung Baby. Fue en 1991 y yo tenía 14 años. Antes, ni siquiera sabía qué era un álbum. Desde ese momento, hice el camino inverso: cada seis meses, me compraba un nuevo álbum de u2. El sonido que impusieron –el bajo fuerte sobre la batería y esos tracks de guitarra etéreos y cargados de efectos que flotan desde arriba– no se había escuchado nunca antes. Tal vez sean la única buena banda de rock hímnico. De hecho, son los mejores.
Lo que más me gusta de u2 es que la banda es más importante que cualquiera de sus temas o álbums. Me gusta que ellos sean muy amigos y que cada uno tenga un papel importante como amigo en la vida de los demás. Me gusta que no sean intercambiables: si Larry Mullen Jr. quiere irse a bucear una semana, el resto de la banda no puede hacer nada. u2 –al igual que Coldplay– sostiene que todos los temas que aparecen en sus álbums le pertenecen a la banda. Y es la única banda que está tocando desde hace veinte años sin que haya cambiado ningún miembro.
Es sorprendente que la banda más grande del mundo tenga tanta integridad y pasión por su música. Nuestra sociedad está totalmente arruinada, la fama es una pérdida ridícula de tiempo y la cultura de la celebridad es desagradable. Hay pocas personas lo suficientemente valientes como para hablar en contra de eso, que usan su fama para bien. Y cada vez que lo intento, me siento un idiota, porque veo que Bono realmente logra cosas. Mientras que todos los demás están maldiciendo a George Bush, Bono es el único que le da una palmada en la espalda a Bush y obtiene miles de millones de dólares para Africa. La gente puede ser muy cínica –no le gustan los que tienen buenas intenciones–, pero la actitud de Bono es: "No me importa lo que piensen los demás, no me voy a callar". Logró muchas cosas con Greenpeace, en Sarajevo, en el concierto para cerrar la planta nuclear de Sellafield y sigue recibiendo críticas. Cuando a Coldplay le llegó la hora de pensar en un comercio justo, tomamos la posta de Bono para hablar sin importarnos lo que pudieran pensar los demás. Eso es lo que aprendimos de u2: hay que ser lo suficientemente valiente para ser uno mismo.
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