
Un Chino con voz porteña
Festejo: hoy cumple años el cantante que compartió escenarios con Julio Sosa, Alfredo Gobbi y Osvaldo Piro.
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La tradición oral nos devuelve el paisaje de los barrios porteños, muchos de ellos preservados aún de la piqueta. Así, Flores Sur, rodeando como un anillo la distinción de los palacetes italianos de Flores Norte, y distinguiéndose de ella por su atavío de casitas bajas y proletarias.
Un poco mas allá, el bajo Flores, de tierras anegadizas hoy ganadas a la laguna para erigir monoblocks y estadios de fútbol, por entonces con su entorno de basurales, mataderos y hornos de ladrillo.
Precisamente de ahí regresaba un carro conducido por don Juan María Morandeira, gallego de Lugo, con rumbo a su casa de Balbastro y Carabobo.
Pocos vicios exhibía este laburante, que ademas fue lechero. Entre ellos, la barra de la esquina, "los muchachos" y el baile. Tan milonguero era don Juan María que hasta los 82 años frecuentó los peringundines con su pilcha azul impecable cepillada por "la patrona" en el patio familiar, previo a su decolaje.
Esta escena, por lo fuerte, marcó para siempre a su vástago Juan José, que adhirió al tango como una prolongación de su viejo cantando en los clubes zonales hasta que llegó su oportunidad: Antonio Cantó, presentador de orquestas, organizó un concurso en el club Tucumán, de Carabobo y avenida del Trabajo, y lo ganó.
A partir de allí adoptó el apodo de Alberto "Chino" Hidalgo, por su pelo lacio y largo cubriendo patillas largas y espesas, un negro lunar y su rostro aindiado gesticulando con la boca tangos recios. Todo esto pasaba en el Tango Bar, de Rivadavia y Fray Cayetano, junto a Julio Sosa, Angel Vargas y el "tano" Genaro, ya como vocalista de la orquesta de Miguel Nijehnson.
La "malaria" económica de los sesenta lo llevó de vuelta a su profesión de maestro mayor de obra y luego a conducir un colectivo Mercedes de la línea 7, al que un día trepó Juan Zucchelli, creador del programa radial "El tango y sus ases", lo escuchó tararear e intermedió con Alfredo Gobbi para que lo contratara.
Inolvidables años pasó con "el violín romántico", hasta que el pianista Fulvio Salamanca, que en l965 atravesaba una de sus etapas de mayor auge, pensó en él y Osvaldo Piro para reforzar su orquesta. Plantearle a Gobbi la alternativa no fue fácil, pero éste le respondió: "Si no se va, está echado. Usted está para abrir tranqueras".
La orquesta grabó en ese tiempo tres LP, y Chino impuso éxitos como "Cautivo" "El potrerito" "Frase" y "Así fui yo".
Tres años después, su amigo Osvaldo Piro, ya titular de su propio conjunto, lo convocó para actuar en Michelangelo, en TV y en el Caño l4 de la calle Talcahuano, donde lo evoco con su osamenta volcada al micrófono fraseando una de sus obras más logradas, que decía así: "En esta noche de caprichos y fandango, no sé por qué me van a hablar a mí de tango".
Su vocación trashumante lo llevó a instalarse en Caracas, donde lucía vestuario tropical y bailaba joropos; a actuar también con José Basso y "el chino" Corti y a reemplazar en un local a Roberto Goyeneche, donde para anunciarlo insertaron afiches que decían "Un chino por un polaco".
La ausencia de intérpretes tangueros en los medios, como la radio y la TV, hace que nos veamos privados de disfrutar de esta voz grave, bien entonada, porteña. Continuador de su viejo, luce en la diestra su anillo de oro con brillantes; cena una vez por semana en Bulnes y Soler con los amigos, y de miércoles a domingo nos emociona a muchos en La Cumparsita, de Chile y Balcarce, corazón de San Telmo.
Hoy cumple años y nosotros quisimos celebrárselo así, tangueramente.





