
Una opera prima honesta y sin vueltas
"Cerca de la frontera", producción nacional en colores (1999) presentada por Opera Prima SRL. Hablada en español. Fotografía: Carlos Torlaschi. Música: Gabriel Bajarlía. Intérpretes: Claudio Gallardou, Ulises Dumont, Leonor Manso, Víctor Laplace, Alberto Benegas, Mirna Suárez y otros. Guión y dirección: Rodolfo Durán. Duración: 90 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13. Nuestra opinión: buena.
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Sencillez y profundidad pueden conjugarse acertadamente en el cine si, como en el caso de "Cerca de la frontera", su realizador no se deja tentar por la grandilocuencia ni por la falsa intelectualidad.
Al contrario de otros directores nacionales que acceden por primera vez al largometraje, Durán no desperdició su historia en subtemas, anécdotas repetitivas ni elementos desbordados que, casi siempre, distraen la atención del espectador. Desde el principio, el novel cineasta tuvo clara su visión del relato que tenía entre manos y nunca, en todo su desarrollo, buscó la moraleja alertadora ni esa tan típica "bajada de líneas" a la que apuestan algunos jóvenes diletantes que, por primera vez, se acercan a la lente de la cámara.
El film, entrañablemente argentino, se desarrolla en 1978 y toma como personaje central a Esteban, un periodista amenazado a partir de una nota que publicó en el diario para el que trabaja. En esa época se debía tener la boca cerrada, el pensamiento anulado y las manos jamás puestas al servicio de la verdad y de la decencia.
Pero Esteban, papel al que Claudio Gallardou otorga una enorme sinceridad, decide escapar del país por la frontera norte. Solo y con un temor casi irreprimible llega a un pequeño pueblo jujeño y allí, en la inmensidad de las montañas, tomará contacto con un grupo de seres que, contrariamente a lo que el periodista cree, no son ajenos a los amargos episodios que tienen su epicentro en Buenos Aires y se expanden por toda la geografía argentina.
La solidaridad y el amor
Un sacerdote con ideales y actitudes que lo alejan de la Iglesia tradicional, una mujer callada que regentea un prostíbulo como pantalla para ayudar a confeccionar documentos falsos y una joven militante que cree en un futuro tan diáfano como el cielo del pueblito componen esa fauna humana a la que se suma el periodista entre dudas primerizas y sólidas revelaciones posteriores.
La historia, sobre la base de un guión tan lúcido como honesto, se desarrolla sin intrincados vericuetos y se instala cómodamente en ese escenario jujeño inclinado a la meditación y a la valentía. Y en él está Esteban, que ve nacer fuertes vínculos afectivos con esos personajes dispuestos a la solidaridad y al amor.
La mayor parte de las veces los films argentinos se resienten por fallas estructurales de guión. Esta vez, sin embargo, "Cerca de la frontera" se deja llevar por un libro sin tensiones innecesarias ni pretensiones desmedidas. Rodolfo Durán quiso hacer lo que se ve en la pantalla. Sin pedantería, sin falsedades. Y el resultado final, mucho más allá de algunas situaciones que podrían haber cobrado mayor vigor emocional, es efectivo. Y da, además, amplio margen para vaticinar un futuro promisorio a este cineasta que aquí tuvo, además de Claudio Gallardou, a Ulises Dumont, excelente en ese cura dispuesto al sacrificio y a la libertad sin concesiones, y a Leonor Manso. La fotografía, la música y los demás rubros técnicos apoyaron con igual sinceridad este film que llama a la convocatoria a través de su sencillez y de su honestidad.





