
Vince Vaughn, Jennifer Aniston, Jon Favreau. Dirigida por Peyton Reed
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Una de amores que matan
Vince Vaughn es el mejor amigo que una comedia podría tener. Es gracioso, hilarante, y a la vez mantiene a sus personajes plantados en una caótica realidad. El último verano, alcanzó la cima con Los rompebodas, haciendo de calentón reformado por la mujer indicada. Viviendo con mi ex es coprotagonizada por Jennifer Aniston, la chica que lo deja porque no puede domesticarlo, y no es una coequiper tan divertida. Es tan divertida como una serpiente pitón. Basada en un guión de Vaughn –quien también produce–, la película muestra lo que ocurre cuando el amor se convierte en un arma de destrucción mutua.
Gary (Vaughn) ayuda a su hermano (Vincent D’Onofrio) a manejar un micro para turistas en Chicago; y hace un poco de comedia para los pasajeros. Brooke (Aniston) ayuda a su jefa (Judy Davis) a manejar una galería de arte. Se conocen en un partido de los Cubs, se enamoran, se compran juntos un departamento,y viven juntos para siempre (o, mejor, por dos años). Todo esto sucede en los créditos del comienzo. Luego empiezan las peleas. El no lava los platos a menos que ella se lo pida. Ella no comprende las necesidades de él.
Cortan, pero ninguno de los dos se va de la casa, a la que el director Peyton Reed convierte en una zona de guerra. Ella lo deja, esperando que él cambie. El dice que está bien, esperando que ella cambie. Ella lleva hombres a la casa, se depila el cavado y se pasea desnuda. El lleva a la casa una mesa de pool y amigos espantosos. Las apuestas suben.
Viviendo con mi ex es la película en la que Vaughn y Aniston se conocieron y se enamoraron, para delicia de los tabloides de todo el mundo. Lo irónico es que allí prácticamente se tiraban con dagas. Para aliviar los odios, Gary y Brooke convocan a sus amigos para que tomen partido. Joey Lauren Adams hace de Addie, la vocera de Brooke. Jon Favreau hace de Johnny O, el chico con las agallas para pararse frente a Gary y decirle que es un egoísta de mierda. Vaughn y Favreau son tan graciosos como lo fueron en Swingers. Sólo que esta vez el hombre niño de Vaughn se ve forzado a tomar los demonios de la madurez y ver de qué están hechos.
Hay que darle crédito a Vaughn y a Aniston por dejar caer el glamour y unirse a los guionistas Jeremy Garelick y Jay Lavender en la riesgosa tarea de convertir una fórmula de comedia sexual en estos idiotas. Después de Viviendo… no vas a quedar un paso más adelante en la vida, sino tal vez con un nudo en la garganta. Hasta el final, estás en territorio de la Guerra de los Roses, y las risas no toman prisioneros.
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