¿Y si Dios bajara a la Tierra a filosofar un poco?

Fito Yanelli y Daniel Miglioranza protagonizan God, de Eduardo Lamoglia, obra que propone interrogantes existencialistas
Federico Irazábal
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16 de abril de 2016  

Si hay una frase remanida desde hace ya siglos es aquella que sostiene que el hombre ha perdido el rumbo. Y tal vez, una mirada apenas veloz a lo largo del planeta no pueda sino ratificar esa afirmación. Pero para que ello ocurra una condición debe darse: sólo se pierde algo cuando previamente se lo tenía. Había un rumbo; ya no lo tenemos. Éramos una cosa; ya no lo somos.

Sobre esa premisa se asienta esta obra con un título que parece llevarnos a Broadway o al West End, pero que en realidad es criollo de pura cepa: God es un texto escrito por Eduardo Lamoglia, quien además lo codirigió con uno de sus protagonistas, Daniel Miglioranza. En él, y como su nombre lo indica, el protagonista es el mismísimo Dios, quien argumentalmente decide venir a la Tierra para ver qué ocurre. Dios se ve imperiosamente necesitado de comprender qué es lo que ha hecho con su existencia esa criatura que creó hace miles de años, y viene a la tierra a entender. Pero al llegar no estará solo: un tal señor Smith (Miglioranza), una especie de ángel caído, de demonio, lo guiará por la Tierra para que entienda lo que ocurre, al tiempo que le reclama que se haga cargo de su paternidad.

Sobre esa línea argumental se desarrolla el texto que escribe Lamoglia y al que le ponen el cuerpo Fito Yanelli y Miglioranza en los roles protagónicos, acompañados además por Rubén Pires, Pía Galeano y Mauro J. Pérez.

God se presenta como una comedia irreverente. Lo que han descripto hasta acá parece más bien solemne.

Daniel Miglioranza: -Puede parecerlo, pero no lo es. Cuando recibimos el texto de Eduardo leíamos una especie de tratado de filosofía. Era un texto que se adentraba en el problema de la existencia con una profundidad superlativa. Luego, con el correr de los ensayos y la libertad que el propio autor nos dio, fuimos dándole un costado más dramático, más teatral. Y nos permitimos jugar mucho e invitamos a la platea a que nos acompañe en ese juego de un modo meramente intelectual pero permitiéndose emocionarse y pensar.

Fito Yanelli: -Para nosotros era fundamental no tener una visión solemne del tema, incluso para lo que tiene que ver con lo estrictamente técnico interpretativo. Imaginate actuar que actuás de Dios, ¡intolerable de ver! Acá se busca otra cosa, es una instancia mucho más teatral.

D.M.: -De hecho, la obra juega incluso con géneros teatrales; saltamos de un código teatral a otro.

A nivel espacial, ¿dónde transcurre la obra?

D.M.: -No es Buenos Aires aunque hay algunos indicios, muy sutiles, que permitirían sospechar eso.

F.Y.: -Te diría que, más allá de la ubicación, transcurre en Occidente; requiere de algún modo ese anclaje cultural para desarrollar gran parte de lo que cuenta. Porque es claro que Dios está aquí buscando comprender el razonamiento humano, saber por qué nos pasa lo que nos pasa. En algún momento sugiere incluso que estamos atascados en ciertas zonas y que no podemos evolucionar, no podemos liberar ciertas áreas a las que ingresamos y que nos mantienen prisioneros. Pero es nuestra responsabilidad.

D.M.: -En ese sentido lo que buscamos es proponer que nada de lo que aquí sucede es porque sí. Que somos los autores de nuestra situación, pero lo buscamos a él sólo para responsabilizarlo de lo que nos pasa. Y él no lo puede entender muy bien. Por ejemplo, se sorprende de que no tengamos dinero y, entonces, lo fabrica. Pero el señor Smith le dice que no puede hacer eso, que ese dinero es falso y que nos perseguirán por hacerlo. Este personaje quiere ayudarlo, pero a la vez no puede ir en contra de su naturaleza y se comporta como una suerte de Yago, que lo quiere ayudar pero hace macanas.

God

de Eduardo Lamoglia

El Tinglado, Mario Bravo 948.

Viernes y sábados, a las 22.

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