Zapatos de tango y pies descalzos en el Ballet del San Martín

Escena de Mirame, estoy dejando de ser yo
Escena de Mirame, estoy dejando de ser yo Crédito: Carlos Furman
La compañía contemporánea presenta dos nuevas obras de Andrea Servera y Leonardo Cuello
Laura Chertkoff
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4 de mayo de 2019  

Relato y abstracción. Costumbrismo y disidencia. Zapatos de tango y pies descalzos. Una misma compañía de ballet contemporáneo desplegándose en los trabajos de dos coreógrafos invitados. El Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, que dirige Andrea Chinetti junto con Miguel Ángel Elías, presenta desde hoy un nuevo programa con El carbonero, de Leonardo Cuello, y Mirame, estoy dejando de ser yo, de Andrea Servera. La pregunta por la identidad sobrevuela ambas creaciones, pero los abordajes son muy diversos.

Cuello es un coreógrafo de tango escénico. Sus obras siempre fusionan el tango con la danza moderna y otros elementos teatrales. Es miembro fundador de PlaTEA (Plataforma de Tango Escénico Actual) y coreógrafo residente de La hora del tango, en la Televisión Pública. En ese espacio televisivo se encontró con la Orquesta El Astillero y, desde ahí, surgieron las primeras pinceladas sobre las obras de Benito Quinquela Martín. "Entonces llegó un pedido específico de la dirección del Ballet: querían una obra de corte popular. Y no hay nada más popular que Quinquela. Siempre me atrajo profundamente la humildad de sus espacios, la sencillez de sus protagonistas".

Así, el coreógrafo huye una vez más de los estereotipos para bailar en los muelles y los barcos. Ocho y boleos que sirven para contar la historia de un abandono y una adopción. Formas del abrazo que se vuelven mascarones de proa, espaldas que cargan bolsas en el puerto. "Me sentí identificado profundamente con Quinquela porque fue un autodidacta y yo no tengo formación académica como coreógrafo. Los dos nos fuimos haciendo en la mar", sostiene Cuello. Es la primera vez que se zambulle a contar tan de cerca un personaje "Esto es nuevo para mí -advierte-, pero siento que es un desafío que ya era hora de tomar".

Este ecléctico programa tiene una duración de 80 minutos, con un intervalo, y demuestra una vez más la habilidad de la compañía para viajar a través de los lenguajes.

Aunque Andrea Servera llegue desde la cercanía de la danza contemporánea, su obra Mirame, estoy dejando de ser yo incluye el desafío de bailar música en vivo. Y no cualquier música; algunas canciones del dúo BIFE que suele combinar cumbias y tangos, con la crítica a los estereotipos de género y de roles sociales. "Uno siempre llega con algo de lo que quiere hablar -opina la coreógrafa-; es un dúo que me encanta. Y me parecía buenísimo que algo de ese mundo entrara al San Martín. Después descubrí en el trabajo con la compañía que varios bailarines ya escuchaban BIFE desde antes".

"Soy, en un solo día mineral, árbol, animal, fruta madura -enumera Servera-. En esta obra hablo del permiso para dejar de ser uno y dudar de lo que uno tenía, certezas".

Incluso el proceso de creación de la obra sufrió sus propias mutaciones cuando Servera se vio limitada en el movimiento por una vieja dolencia en la cadera. Aún así continuó con el proceso creativo, con la asistencia de Mariela Puyol en el montaje, la música original de Sebastian Schachtel, la escenografía de Marianela Fasce y Luciana Quartaruolo, y el vestuario de Vicki Otero.

"Camino por el borde. Transmigro, dice Servera en la descripción de su obra, que se complementa de un modo curioso con la de Cuello. Él le dedica esta creación a su padre. Ella, a sus hijas. "Mi obra es más abstracta, el público la completará con lo que le resuene -advierte Servera-. Creo que este programa puede funcionar muy bien, porque está buenísimo que las obras sean diferentes".

Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín

El carbonero, de Leonardo Cuello, y Mirame, estoy dejando de ser yo, de Andrea Servera.

Sala Martín Coronado, Corrientes 1530. Los martes, a las 20; jueves, a las 14; sábados y domingos, a las 16.

Entradas, desde $90

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