
De Obama a Trump: es migrante y fue chef en la Casa Blanca para cinco presidentes de Estados Unidos
Una cena de Estado en homenaje a Nelson Mandela le abrió las puertas del entorno federal norteamericano
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Cristeta Comerford se retiró en julio de 2024 luego de casi tres décadas como chef de la Casa Blanca, en Washington D.C., donde preparó comidas para Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden. Nacida en Filipinas y naturalizada estadounidense, fue la cocinera con más años de servicio en la historia de la residencia presidencial.
Quién es Cristeta Comerford, la chef migrante de la Casa Blanca
Comerford nació y creció en Manila, Filipinas, donde ayudaba a su madre a cocinar para decenas de amigos y familiares, según relató en una entrevista publicada por BBC News Mundo. En el testimonio, aseguró que durante su infancia no consideraba que la cocina pudiera convertirse en una profesión.

Comerford relató que primero pensó en estudiar una licenciatura en Ciencias y Tecnología de los Alimentos por su interés en la comida y la ciencia. A los 23 años se mudó a Estados Unidos y comenzó su carrera en la barra de ensaladas de un hotel cercano al aeropuerto de Chicago.
A partir de esa primera experiencia, después trabajó en restaurantes de Washington D.C. y de otros países como Austria. Al conocer a su primer chef ejecutivo dentro de una cocina profesional, decidió seguir ese camino.
Cómo fue el ingreso de Cristeta Comerford a la Casa Blanca
Su primera oportunidad llegó en 1994, cuando el hotel donde trabajaba fue convocado a colaborar con la cena de Estado en honor de Nelson Mandela, recientemente elegido presidente de Sudáfrica. Comerford se ofreció para participar.
La cocina presidencial la sorprendió por su reducido tamaño. En una cena de Estado podían trabajar entre 20 y 30 ayudantes, ubicados uno junto al otro.
El entonces chef ejecutivo, Walter Scheib, asignaba incluso a los profesionales experimentados tareas básicas, como controlar la temperatura de las salsas. Un año después, Scheib la contrató como asistente.
Comerford permaneció 10 años en esa función y atendió eventos que iban desde picnics del Congreso para unas 2000 personas hasta recepciones para dirigentes extranjeros.
Comerford se convirtió en la primera mujer al frente de la cocina presidencial
Una de sus cenas más importantes para ella ocurrió en 2003, cuando preparó el menú para la presidenta filipina Gloria Macapagal Arroyo. Comerford eligió cordero, uno de los alimentos preferidos de la mandataria, y lo acompañó con una preparación similar a un estofado de frijoles de Filipinas.
En 2005, la primera dama Laura Bush la escogió para suceder a Scheib. La decisión convirtió a Comerford en la primera mujer y la primera persona de color que ocupó de manera permanente el cargo de chef ejecutiva de la Casa Blanca.
Comerford permaneció casi 20 años al frente del equipo y se convirtió en la chef con más tiempo de servicio en la historia de la residencia presidencial, de acuerdo con un perfil publicado por Associated Press.
La chef variaba los platos para los presidentes de EE.UU. según sus gustos
Antes de la llegada de cada mandatario, el equipo de transición informaba a la cocina sobre sus preferencias. Comerford comparaba esas listas con una selección de platos favoritos que podían repetirse con mayor frecuencia.

Cada familia tenía características diferentes:
- Bill Clinton: prefería alimentos saludables y evitaba las salsas pesadas y las cremas.
- George W. Bush: disfrutaba de la gastronomía Tex-Mex. El equipo llegó a preparar miles de tamales para Navidad.
- Barack Obama: el expresidente tenía gustos eclécticos, vinculados con su infancia en Hawái y su vida en Chicago. La huerta impulsada por la primera dama Michelle Obama servía como base para elaborar los menús.
- Donald Trump: la primera dama prefería platos italianos y pastas livianas. Comerford explicó a la BBC que la cocina no servía comida rápida cuando el mandatario estaba en la residencia.
- Joe Biden: el presidente mostraba predilección por la comida italiana, en especial el pollo a la parmesana. La primera dama Jill Biden, la primera italoestadounidense en ese rol, compartía ese gusto.
Las comidas familiares se preparaban en la cocina principal y recibían los últimos detalles en la residencia del segundo piso. Comerford aseguró que, en ese ámbito privado, los mandatarios y sus familiares eran “personas comunes” que buscaban sentarse juntos y disfrutar de un buen plato.
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