EE.UU. retoma en Medio Oriente la vieja costumbre de retórica grandilocuente y metas incumplidas
La guerra con Irán rememora décadas de intervenciones fallidas y objetivos no concretados de Estados Unidos en la región
8 minutos de lectura'
NUEVA YORK.– Desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron su ataque contra Irán, cada dos o tres días los militares norteamericanos empezaron a emitir un parte de guerra con la lista de objetivos iraníes alcanzados. Hasta el día de ayer, eran más de 7800 en total, frente a los 1000 del primer día de la guerra, mientras que un conteo similar de las fuerzas de Israel arrojó la cifra de 7600 ataques hasta fines de la semana pasada.
Se lo mire por donde se lo mire, se trata de una campaña de bombardeos de históricas proporciones, que los altos mandos militares norteamericanos no han dudado en calificar repetidamente como un golpe mortal a las fuerzas armadas de Irán. “Nunca antes una fuerza militar tan moderna y capaz como la de Irán fue destruida tan rápidamente hasta quedar devastada y fuera de combate”, dijo la semana pasada en conferencia de prensa el secretario de Defensa norteamericano, Pete Hegseth.
Pero resulta que las fuerzas militares de Irán no están “fuera de combate”. La represalia sigue, por lo general de formas poco convencionales, y la resistencia militar iraní, así como el desafío político lanzado por los nuevos gobernantes, hace pensar en un patrón que se repite desde hace décadas: las expectativas incumplidas de las intervenciones de Estados Unidos en Medio Oriente.
El precio global del petróleo fue subiendo a medida que los ataques iraníes restringieron las exportaciones a través del estrecho de Ormuz, como el impacto del martes contra un petrolero que se acercaba a esa estrecha y peligrosa vía marítima. Y sobre Israel y los países del Golfo aliados de Estados Unidos todas las noches cae una lluvia de misiles que tiene aterrada a la población. La mayoría de esos impactos solo causan daños menores, pero en total, los combates ya han dejado más de 2300 muertos en Irán, el Líbano, Israel y toda la región.

Las fuerzas proxies de Irán en el Líbano e Irak se sumaron al conflicto, lanzando cohetes contra el norte de Israel y el extenso complejo de la Embajada de Estados Unidos en Bagdad.
A pesar de la abrumadora fuerza desplegada contra Irán y del descabezamiento de sus líderes, el régimen no cayó. Por eso los analistas ya se están preguntando si las promesas de un “Nuevo Medio Oriente” surgidas al inicio del conflicto no será tan ilusorias como las anteriores guerras en Gaza, el Líbano e Irak.
Estados Unidos tiene tendencia a sobreestimar los resultados políticos que puede lograr con su abrumador poderío militar, y tendencia a subestimar sus consecuencias, apunta Caitlin Talmadge, profesora del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y especialista en seguridad en el Golfo Pérsico. “El poderío aéreo es la herramienta predilecta de Estados Unidos: nos gusta creer que con eso se pueden lograr grandes efectos políticos y militares, pero la historia desmiente esa idea”.
Si bien el presidente Trump y otros altos funcionarios norteamericanos repiten con jactancia que la fuerza aérea y la armada de Irán fueron aniquiladas, los analistas señalan que nunca nadie creyó que Irán fuese a enfrentar a Estados Unidos de manera directa y con una fuerza militar convencional.
Lo que hace Irán es recurrir a la guerra asimétrica: tácticas diseñadas para prolongar la guerra indefinidamente hasta que el costo del conflicto haga mella en la voluntad del gobierno de Trump e Israel.
En el Golfo Pérsico, por ejemplo, la rama naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica utiliza desde hace tiempo embarcaciones pequeñas para colocar minas y despliega lanchas rápidas para lanzar ataques relámpago. En tierra, Irán dispersó a sus fuerzas para evitar una derrota fulminante, y se dice que antes de morir en un ataque aéreo israelí el primer día de la guerra, el ayatollah Ali Khamenei ordenó un plan de sucesión de cuatro niveles para cada puesto militar y del gobierno central.
Fuera de Irán, los ataques con drones y misiles alcanzaron objetivos en las bases militares, la infraestructura petrolera y los aeropuertos de países vecinos del Golfo Pérsico no directamente involucrados, todo con el fin de extender el campo de batalla al máximo posible. “La idea básica de su represalia es extender el daño y el costo de esta guerra al mayor número posible de países del mundo”, apunta Afshon Ostovar, autor de Wars of Ambition: The United States, Iran and the Struggle for the Middle East (“Guerras de ambición: Estados Unidos, Irán y la lucha por Medio Oriente”).
Desde la perspectiva del régimen de los ayatollahs, agrega Ostovar, esta es una guerra a todo o nada donde se juega la supervivencia misma de Irán como país. “Están luchando por sus posiciones y por sus vidas”.
Según los analistas, eso empujó a la usualmente facciosa cúpula iraní a dejar de lado sus diferencias. La población está pagando un precio enorme: ya han muerto más de 1300 iraníes y los habitantes de los centros urbanos huyen o viven atemorizados por las explosiones a su alrededor.
Los analistas dicen que el régimen siempre ha puesto su propio bienestar por encima del de la población. “Si sobrevive podrá cantar victoria sin importar cuánta destrucción haya sufrido su país”, escribió en un ensayo publicado online el experto militar Saeid Golkar, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Tennessee en Chattanooga.
Los analistas también notaron una ecuación aproximada de la duración de los combates y el equilibrio que Irán debe lograr para atacar sin degradar demasiado rápido sus capacidades militares. Si la guerra dura demasiado, el régimen podría perder demasiadas capas de su escalafón de liderazgo y dejar un vacío de poder, o podría deteriorarse la infraestructura necesaria para reponer su menguante arsenal. “En los últimos días parecen haber reducido el lanzamiento de misiles y de drones a un ritmo que supongo que verán como más sustentable”, señala Ostovar.

Al comienzo de la guerra, tanto Trump como el primer ministro Benjamín Netanyahu exhortaron a la población iraní a retomar las protestas que se frenaron en enero cuando las fuerzas de seguridad balearon a miles de manifestantes. Pero ahora que esas fuerzas amenazan con dispararles a los manifestantes por “traidores” —por no hablar de las bombas que caen sobre Irán—, Trump terminó reconociendo que tal vez no sea el mejor momento para que la gente salgo a las calles a protestas. Sin embargo, Netanyahu sigue enfatizando que Israel está tratando de generar las condiciones necesarias para un levantamiento, apuntándole a las fuerzas de seguridad internas en todo Irán.
Desde su columna en el periódico israelí Yedioth Ahronoth, el exasesor de seguridad nacional de Netanyahu, Tzachi Hanegbi, propuso que dado su control de los cielos, los aviones israelíes y norteamericanos podrían brindar apoyo aéreo a los manifestantes, aunque reconoce que no hay precedentes.
Por el contrario, las guerras de la historia reciente que pretendieron reconfigurar Medio Oriente siempre tomaron una deriva cada vez más violenta.
En agosto de 1982, después de que Israel invadiera el Líbano, Ariel Sharon, entonces ministro de Defensa israelí, predijo que al haber expulsado a la Organización de Liberación de Palestina (OLP) “toda la infraestructura de violencia y de revolución fue eliminada”.
Pocos meses después la naciente Hezbollah estaba enviando terroristas suicidas contra las tropas israelíes, y con efectos devastadores. Y desde entonces las fuerzas israelíes han reingresado repetidamente al Líbano, en un conflicto que tiene altibajos pero que en realidad nunca termina. La última incursión se produjo este mes después de que Hezbollah abriera un segundo frente en la guerra para apoyar a Irán.
La invasión de Estados Unidos a Irak en 2003 también tuvo consecuencias sangrientas e imprevistas. Un año antes, Netanyahu dijo ante el Congreso de Estados Unidos que “si eliminan a Saddam –el régimen de Saddam–, les garantizo enormes repercusiones positivas en toda la región”.
Casi 4500 soldados norteamericanos murieron en ese conflicto, junto con decenas de miles de civiles iraquíes. Esa fue la cuna Estado Islámico, una fuerza que sigue desestabilizando Medio Oriente, y alentó a Irán a construir una red de milicias y fuerzas delegadas en toda la región.
Algunos comentaristas políticos israelíes comparan la falta de una estrategia contra Irán con el fracaso de Israel a la hora de desmantelar el dominio tanto de Hamas en Gaza como de Hezbollah en el Líbano.
“A la opinión pública se le transmitió una imagen exagerada, donde Hezbollah supuestamente casi se ‘evaporó’, la amenaza iraní ha sido eliminada, se espera que Hamas se disipe y todo el mundo árabe se está preparando para formar una alianza estratégica con Israel” escribió el fin de semana pasado en Yedioth Ahronot el analista y exoficial de inteligencia israelí Michael Milstein.
En lugar de transmitir la realidad, dijo Milstein en una entrevista, Israel optó por la “fantasía”, especialmente porque no hubo una investigación oficial sobre los errores que permitieron que el 7 de octubre de 2023 Hamas matara a más de 1200 israelíes cerca de la frontera con Gaza. La consiguiente guerra dejó un saldo de más 70.000 gazatíes muertos, según el Ministerio de Salud dirigido por Hamas, y todo el enclave quedó convertido en una pila de escombros.
Y sin embargo Hamas sigue ahí, señaló Milstein. “No me gustan nada todas esas ideas de ingeniería social para rediseñar Medio Oriente y cambiar los corazones y las mentes de las personas”, señaló. “Parece que realmente hemos decidido no aprender nada de la historia”.
(Traducción de Jaime Arrambide)
Otras noticias de Irán
Grave escalada. El petróleo supera los US$119 y las bolsas europeas caen tras los ataques a instalaciones energéticas
Escalada en Medio Oriente. El mapa de los nuevos frentes y puntos calientes para entender la guerra que alarma al mundo
Impacto mundial. Medio Oriente: cómo repercute en China la suba del petróleo y qué países quedan ilesos de los efectos de la guerra
- 1
Quién ganó las elecciones en Illinois: los resultados de las primarias 2026
2Quién es Sebastián Marset, el presunto narcotraficante uruguayo extraditado a EE.UU. esta semana
- 3
EE.UU. retira su mayor portaaviones del frente con Irán después de que se desatara un devastador incendio a bordo
4Cuánto durará la ola de calor que azota al sur de California esta semana



