Era un barrio tranquilo, pero su vecino pintó la casa de 100 colores y desató una guerra
Después de años de conductas erráticas y provocadoras hacia los demás residentes, un hombre de Arizona llevó la disputa al máximo para arruinar el paisajismo de toda la comunidad
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Un hombre de Arizona, EE.UU., terminó con la tranquilidad de su barrio mediante un sinfín de acciones tortuosas que tuvo para con sus vecinos durante varios años. Una de las más recientes fue pintar su casa de decenas de colores para cubrir una seña obscena, así como frases groseras, que él mismo había plasmado en sus paredes para insultar a otras personas que viven allí. Muchos residentes decidieron mudarse debido a la hostilidad en la que vivían.
Harry Domas le contó a 12 News que cuando se mudó a ese barrio de Peoria no imaginó que se convertiría en una pesadilla. En un inicio, todos se llevaban bien con Ernie Leas, un bombero retirado que asistía a todos los llamados de ayuda de la gente. Solía conversar, salir a disfrutar de las calles del suburbio, visitar a sus vecinos y hasta tener convivencias con ellos.

Sin embargo, cuando se separó de su esposa, en 2011, cambió su personalidad por completo. Se convirtió en el sujeto solitario y gruñón, relataron, por lo cual nadie quería cruzarse con él. Súbitamente, en 2016, pintó un gran gesto obsceno en la puerta de su garaje con el objetivo de provocar a los residentes. Luego, puso elaborados grafitis por toda la propiedad con frases erráticas como “mansión de la menopausia” y “exagerado”, entre otras.
Los vecinos se quejaron con las autoridades, pero el caso no prosperó porque, al parecer, Leas no violaba ningún código. Así permaneció su fachada por mucho tiempo hasta que, en 2022, la transformó en un arcoíris. Pintó rayas de colores brillantes, desde las paredes hasta el garaje y las ventanas.
“Creo que simplemente se siente solo, por dentro es un hombre muy triste. Con sus acciones destruyó nuestro sentido de comunidad y él siente que nos está acosando”, agregó Mary Ellen Hawke, que vive en diagonal frente a Ernie, para la cadena citada.
La guerra interminable con el vecino
Pintar su vivienda fue quizá lo menos mortificante para los residentes, quienes ya estaban acostumbrados a los disturbios. Lo que realmente les molestaba eran las actitudes que el hombre tomaba en el día a día, como encender un soplador de malezas por horas para no dejarlos descansar con el ruido. Un hombre lo acusó incluso de fotografiar inadecuadamente a la gente con la docena de cámaras de vigilancia que instaló en su casa.

También estacionaba camiones viejos en la calle, justo en la acera de las propiedades de otras personas. En una temporada aparcó dos camionetas desgastadas y las retiró después de meses. “Ernie era un amigo. Solíamos hablar con él, era muy amable. Me dio un árbol”, comentó Ellen. Sin embargo, tanto ella como el resto de vecinos ya perdieron la fe de reconciliarse y de que el ambiente del barrio cambie. Tres familias decidieron huir de allí, vendieron sus casas y se mudaron, relataron.
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