La campaña electoral de Donald Trump intenta que el jurado definitivo sean los votantes
El presidente sabe desde hace tiempo lo que está en juego en las próximas elecciones: los tribunales pueden dictar sentencia en sus causas, pero serán los votantes quienes decidan si puede regresar al poder
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NUEVA YORK.- El procesamiento del expresidente norteamericano Donald Trump por conspirar para revertir el resultado de las elecciones de 2020 garantiza que un jurado federal decidirá si lo considera responsable por su intento prolongado,elaborado y sin precedentes para invalidar la votación del pueblo norteamericano y aferrarse al poder.
Pero los que darán el veredicto definitivo son decenas de millones de votantes.
Mientras los fiscales preparaban la acusación en su contra en múltiples jurisdicciones, Trump pasó meses entremezclando su defensa legal con argumentos electorales. Convocó a los republicanos a encolumnarse detrás de él para enviar un mensaje a los fiscales de la causa. Y dejó en claro que si vuelve a la Casa Blanca utilizará sus poderes para asegurar su libertad personal cerrando los causas que siguen en marcha.
De hecho, está haciendo campaña para ser presidente y al mismo tiempo intentando escapar de los funcionarios que intentan condenarlo.
Esta dinámica ha transformado el panorama electoral de una manera que no es fácil de predecir. Detrás de los debates por la inflación, la injusticia social y la cuestión fronteriza, la elección de 2024 gira en torno a los principios fundamentales de la democracia norteamericana: la transferencia pacífica del poder, la independencia del sistema judicial del país, el significado de la libertad de expresión política y el principio de que nadie está por encima de la ley.
En este escenario, los votantes se convierten en jurado.
Trump siempre lo supo. Cuando se candidateó para presidente por primera vez, canalizó los resentimientos económicos, raciales y sociales del electorado. Pero a medida que fue creciendo su amenaza legal, se ha concentrado en sus propias reivindicaciones personales y se las proyectó a sus partidarios.
“Si esta persecución legal triunfa, si les dan permiso para prender fuego la ley, no seré el último. Tendrán un control todavía mayor sobre todos ustedes”, escribió Trump a sus simpatizantes el martes a la noche. “No solo está en riesgo mi libertad, sino también la de ustedes, y nunca permitiré que se la saquen.”
Hasta el momento, los argumentos de Trump han sido efectivos en su carrera por la nominación republicana. Tras dos procesamientos previos –por “pagos de silencio” a una estrella porno y malversación de documentos clasificados–, los votantes republicanos se encolumnaron detrás del expresidente brindando su apoyo y dinero en efectivo.
Una encuesta de The New York Times publicada esta semana reveló que Trump lleva una ventaja apabullante sobre todos sus rivales republicanos sumados, con un margen de 2 a 1 en un hipotético cabeza a cabeza con Ron DeSantis, gobernador de Florida. La encuesta reveló que estar acusado en el juicio penal más resonante de Estados Unidos, entre los votantes para la elección general Trump está en un empate técnico con el presidente Joe Biden.
Cerca del 17% de los votantes que dicen preferir a Trump antes que a Biden lo apoyan a pesar de que creen que cometió graves delitos federales o que representó una amenaza para la democracia luego de la elección de 2020.
Entre los republicanos, la opinión mayoritaria es que los cargos contra Trump son una venganza política.

Los republicanos se pasaron dos años reescribiendo la historia del asalto al Capitolio del 6 de enero cd 2021, encuadrando el violento intento de alterar el recuento de votos del Colegio Electoral dentro de un combate por la libertad contra el “Estado profundo” de Washington. El resultado es que en muchos círculos del Partido Republicano confían más en Trump que en los fiscales y los jueces que tienen a su cargo las causas en su contra.
“Incluso muchos que antes miraban desde afuera ahora creen que bajo el gobierno de Biden el sistema judicial está decidido a ir contra el expresidente”, dice Jimmy Centers, exasesor de Terry Branstad, exgobernador de Iowa, un republicano que luego se desempeñó como embajador de Trump ante China. “De hecho, el apoyo con el que cuenta en Iowa sigue creciendo, a tal punto que su piso electoral es mucho más sólido que hace unos meses.”
Resta ver si tras el procesamiento del martes los republicanos seguirán apoyando a Trump como lo vienen haciendo.
“¿Hasta qué punto conviene encolumnar a todo el partido detrás de un tipo que solo intenta evitar la cárcel?”, preguntó la exrepresentante Barbara Comstock, una republicana de Virginia que perdió su banca cuando los votantes de los suburbios le dieron la espalda a Trump en 2018. “Los republicanos deberían presentar otra estrategia. Y si no logran hacerlo, creo que van a perder.”
Los estrategas republicanos que apoyan a los rivales de Trump dicen que, con el tiempo, los sucesivos cargos en su contra podrían dañar su imagen entre los votantes, distraerlo de presentar sus planes para el futuro y plantear dudas sobre su viabilidad electoral de cara a las presidenciales de 2024
“Aunque la gente siga encolumnada detrás de él, su carácter de favorito y su porcentaje electoral se empiezan a erosionar”, dice Kristin Davison, directora de operaciones de Rendirse Jamás, el super Comité de Acción Política que apoya a DeSantis. “Mucha gente va a empezar a buscar otras opciones.”
O quizás no.
La reacción de los republicanos ante el nuevo procesamiento ha sido similar a sus reproches por los dos procesamientos anteriores, o apenas un poco más discreta. Sus incondicionales en el Congreso se plegaron a Trump y fustigaron al Departamento de Justicia, mientras la mayoría de sus rivales para la candidatura republicaba se negaron a atacarlo directamente por los cargos.
Richard Czuba, un veterano encuestador que realiza encuestas para los medios de Detroit, dice que la opinión sobre Trump en ambos lados del espectro político es invariable. Como en los últimos tres ciclos electorales, esta elección probablemente sea otro referéndum sobre Trump, y el resultado podría depender de la capacidad de cada bando para movilizar a sus votantes, independientemente de si a Trump los procesan 3 ó 300 veces.
“Mejor ser brutalmente honestos: Donald Trump lo acapara todo. Si estabas con él, seguís con él. Si estabas en contra de él, seguís en contra de él.”
De todos modos, los demócratas tienen la esperanza de que en una elección general las acusaciones puedan influir en una pequeña porción de los independientes o los votantes indecisos. No hay duda de que durante 2024 el flujo constante de noticias de los diversos procedimientos judiciales garantizará que los problemas legales de Trump sigan acaparando las noticias. Las audiencias ante los tribunales y las presentaciones legales competirán por la atención pública con los debates y las propuestas.
Los funcionarios de la campaña de Biden creen que pueden enfocarse en temas con un impacto más directo en la vida de los votantes — los temas económicos, el acceso al aborto y el clima extremo— sin abordar explícitamente la problemática de Trump.
Una hora después de conocerse el nuevo procesamiento de Trump, Biden y su esposa terminaron de cenar en un restaurante de mariscos en Delaware y luego fueron al cine. El presidente no se refirió al procesamiento, al igual que después de los dos primeros.
Pero los demócratas creen que los nuevos cargos tendrán impacto electoral. El representante Brendan Boyle, demócrata de Pensilvania y miembro de la junta asesora nacional de la campaña de Biden, dijo que procesar a Trump por sus acciones que condujeron al ataque del 6 de enero en el capitolio podría galvanizar al país como ninguna otra de las causas contra el expresidente.
El año pasado, decenas de millones de personas siguieron por televisión las audiencias de la comisión investigadora especial de la Cámara de Representantes sobre los disturbios en el Capitolio, señaló Boyle, y después de esas audiencias los índices de aprobación de Trump entre los votantes “persuadibles” se desmoronaron.
Aunque un juicio federal no sería televisado, el flujo constante de noticias puede ser suficiente para recordarles a los votantes lo que está en juego cuando se elige a un candidato que además es un multiprocesado.
“Cuando la gente escuche testimonio tras testimonio, día tras día, yo no descartó que la cosa cambie”, apunto Boyle.
Por Lisa Lerer y Reid J. Epstein
(Traducción de Jaime Arrambide)
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