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La psicóloga Jean Twenge sostuvo que mantener teléfonos y otros dispositivos electrónicos fuera del dormitorio durante la noche puede favorecer el descanso y la salud mental. Sus investigaciones vinculan el uso intensivo de pantallas con mayores niveles de ansiedad, depresión y alteraciones del sueño, especialmente entre adolescentes.
“Nada de dispositivos en el dormitorio durante la noche, no solo para adolescentes, sino también para adultos. Numerosos estudios demuestran que si tienes el teléfono al alcance de la mano, no vas a dormir tan bien”, aconsejó la especialista en una entrevista realizada por el Instituto C. G. Jung de Chicago.
Twenge, profesora de la Universidad Estatal de San Diego y especialista en diferencias generacionales, afirmó que la cercanía del dispositivo durante la noche favorece la tentación de revisar mensajes, notificaciones o redes sociales cada vez que la persona se despierta. Esto, según explicó, puede afectar la continuidad y la calidad del sueño.
Uno de los argumentos más frecuentes para mantener el celular junto a la cama es su función como alarma. Frente a ello, Twenge propone una alternativa sencilla: “Cómprate un despertador tradicional. Esa es la solución”, señaló.
La psicóloga consideró que esta práctica ayuda a establecer límites con la tecnología y forma parte de una estrategia para proteger el bienestar emocional. Según sus investigaciones, el uso intensivo de smartphones y redes sociales está relacionado con un incremento de problemas de salud mental.
Aunque reconoce que dentro del ámbito académico existen posturas diferentes sobre el alcance del impacto de la tecnología, sostuvo que los indicadores disponibles muestran una relación consistente entre el aumento del tiempo de pantalla y diversos problemas vinculados con la salud mental. “Los adultos jóvenes realmente están luchando con esto más de lo que lo hacían hace 10 o 15 años”, agregó.
De acuerdo con los datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), el 50,4% de los adolescentes estadounidenses de entre 12 y 17 años utilizan pantallas durante cuatro horas o más por día, sin incluir el tiempo destinado a tareas escolares. Estos datos fueron obtenidos tras un estudio realizado entre julio de 2021 y diciembre de 2023.
El porcentaje aumenta entre los jóvenes de 15 a 17 años, donde el 55% supera las cuatro horas diarias. También existen diferencias según otros factores, como el lugar de residencia, el nivel educativo de los padres y el grupo demográfico, mientras que no se registran variaciones significativas entre varones y mujeres.

Las investigaciones también indicaron que los adolescentes con cuatro horas o más de exposición diaria presentan una mayor frecuencia de síntomas de ansiedad y depresión. Entre ellos:
Esto representó porcentajes superiores a los registrados entre quienes utilizan pantallas menos de cuatro horas por día. En esta categoría, el 12,3% sufre síntomas de ansiedad y el 9,5% de depresión.
Durante la entrevista, la psicóloga compartió uno de los consejos que les suele dar a los padres de estudiantes de secundaria: retrasar el uso del teléfono inteligente el mayor tiempo posible. “Denles un teléfono plegable, uno básico, como el que tiene mi hijo de 13 años. No tiene acceso a internet. No se pueden descargar redes sociales ni nada por el estilo”, señaló.

Twenge también planteó la necesidad de impulsar regulaciones dirigidas a proteger a niños y adolescentes en el uso de redes sociales y plataformas digitales. Su planteo parte de la idea de que el empleo de la tecnología es un factor sobre el cual las personas y las políticas públicas pueden intervenir.
En ese sentido, considera que establecer límites y modificar determinadas prácticas puede contribuir a reducir riesgos asociados al bienestar emocional. “Tratar de encontrar un equilibrio con estas tecnologías, usándolas para lo que son buenas, pero luego no usándolas demasiado, es un desafío perpetuo”, consideró.



