
Los SUV eléctricos chinos que cuestan hasta US$35.000 y generan debate en EE.UU. por su origen
Modelos fabricados en China llegan a ofrecer tres filas de asientos y tecnología avanzada; el Senado analiza nuevas restricciones por seguridad y competencia industrial
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La llegada de vehículos fabricados en China al mercado de EE.UU. enfrenta nuevas barreras mientras legisladores de ambos partidos impulsan restricciones por motivos de seguridad nacional, protección de datos y competencia industrial. El debate tomó como referencia modelos como el Geely Galaxy M9, un SUV híbrido enchufable que se vende en China por unos US$35.000.
Geely Galaxy M9: cómo es el SUV híbrido chino de US$35.000
El Geely Galaxy M9 es un SUV híbrido enchufable de tres filas fabricado por el grupo chino Geely. Según la prueba publicada por The New York Times, puede recorrer aproximadamente 110 millas (177 kilómetros) en modo eléctrico y alcanzar unas 660 millas (1062 kilómetros) de autonomía con electricidad y combustible.
El modelo incorpora asientos de cuero calefaccionados y con función de masaje, además de una pantalla central de 30 pulgadas (76,2 centímetros) y distintos sistemas de asistencia y conectividad.
En China, la versión más equipada tiene un precio cercano a US$35.000, de acuerdo con The New York Times. Ese valor se encuentra por debajo del de numerosos SUV híbridos de tres filas disponibles en Estados Unidos.
La diferencia de precio es uno de los elementos que aparecen en el debate sobre el ingreso de fabricantes chinos al mercado estadounidense. Sin embargo, el Galaxy M9 no se comercializa actualmente en Estados Unidos.
Qué restricciones aplica EE.UU. a los vehículos fabricados en China
Estados Unidos aplica desde 2025 un arancel del 100% a los vehículos eléctricos fabricados en China. Además, Washington estableció restricciones específicas para determinados vehículos conectados vinculados con China y otros países considerados adversarios.
El Departamento de Comercio (DOC, por sus siglas en inglés) sostiene que determinados sistemas tecnológicos presentes en los vehículos conectados pueden representar riesgos relacionados con la recopilación y transferencia de datos. Entre los datos que generan preocupación figuran los de ubicación y comportamiento, además de otros registros obtenidos mediante los sistemas electrónicos de los automóviles.
Las restricciones no establecen que todos los vehículos fabricados en China sean instrumentos de espionaje. Las preocupaciones de seguridad forman parte de los argumentos utilizados por funcionarios y legisladores para justificar nuevas limitaciones.
Connected Vehicle Security Act: el proyecto que busca frenar autos chinos en EE.UU.
Los senadores Bernie Moreno, republicano de Ohio, y Elissa Slotkin, demócrata de Michigan, presentaron en abril el Connected Vehicle Security Act of 2026. La iniciativa busca impedir la importación, fabricación, venta y reventa de determinados vehículos conectados vinculados con China y otros países considerados adversarios.
El proyecto también contempla restricciones para software y hardware asociados con esos vehículos. De acuerdo con el texto difundido por sus impulsores, las disposiciones comenzarían a aplicarse de manera escalonada: las relacionadas con vehículos y software en 2027 y las correspondientes a determinado hardware en 2030.
La iniciativa avanzó por unanimidad en el Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado el 22 de julio y quedó habilitada para continuar su tratamiento en el pleno de la Cámara alta.
Slotkin justificó la iniciativa por los posibles riesgos asociados con la información que pueden recopilar estos automóviles. “Son paquetes de vigilancia sobre ruedas”, afirmó la senadora al describir los vehículos conectados de origen chino.
Por qué automotrices y legisladores apoyan nuevas restricciones a los vehículos chinos
Moreno sostiene que la competencia de los fabricantes chinos también representa un problema para la industria automotriz de EE.UU.. El senador afirmó que los vehículos chinos reciben subsidios estatales y pueden venderse a precios que presionan a los fabricantes estadounidenses.
La iniciativa recibió apoyo de distintos sectores de la industria automotriz y laboral. General Motors, Honda, Ford, Stellantis y el sindicato United Auto Workers expresaron respaldo al proyecto o a sus objetivos durante su recorrido legislativo.
General Motors sostuvo que los fabricantes estadounidenses necesitan competir en condiciones equivalentes y respaldó la iniciativa mientras continúa su tratamiento legislativo.
Geely forma parte de la expansión internacional de la industria automotriz china, junto con fabricantes como BYD. Los vehículos eléctricos e híbridos de fabricantes chinos comenzaron a ganar presencia en distintos mercados.
El Connected Vehicle Security Act of 2026 todavía no es una ley. Su aprobación en comisión permite que avance hacia el pleno del Senado, pero aún debe superar las siguientes etapas del proceso legislativo antes de entrar en vigor.
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