
24 horas con un sabueso
Arma operativos espectaculares. Y sabe de golpes de efecto a la hora de cobrar impuestos. LNR acompañó durante una jornada laboral al subsecretario de In gresos Públicos de la provincia de Buenos Aires para contar, en esta crónica, cómo se mueve, qué piensa y de qué modo trabaja el polémico y temido funcionario obsesionado con recaudar y perseguir evasores
1 minuto de lectura'
Esmeralda y Diagonal Norte, primer piso de la sucursal de Rentas de la Provincia de Buenos Aires en la Capital Federal, un gélido martes de agosto, 8.15 de la mañana.
"Mil disculpas por la demora –es lo primero que dice el recaudador al abrirse la puerta del viejo ascensor y toparse con quienes serán su sombra durante las siguientes doce horas, según lo que había sido acordado unos días antes–. ¡Algo pasó en la Panamericana... Lo de siempre, loco... Miraba la hora y puteaba... Es que odio llegar tarde...!"
El fastidio irá diluyéndose entre los saludos de rigor y un cruce de besos con las dos secretarias que, de pie y con una sonrisa como sacada de una publicidad de dentífrico, rápidamente transmitirán las novedades. "Llamó el señor Arias, dos veces", dice una de ellas.
Santiago Montoya deja caer con displicencia su maletín negro sobre la amplia mesa que domina el centro de la oficina de la gerencia de Rentas. Pide un café al tiempo que extrae de un bolsillo interno de su saco gris un teléfono celular –de los tres que usa habitualmente–. Hiperactivo, directo, de hablar llano y sin vueltas –característica que a veces lo ubica en esa delgada frontera que separa al malhablado simpático del insolente arrogante–, no es, justamente, de los que piensan que no se pueden hacer dos y hasta tres cosas al mismo tiempo con la misma atención y similar dedicación. Así, mientras fisgonea por Internet las novedades que generan los piratas de Belgrano de Córdoba, el club de sus amores, le cuenta a LNR por qué el organismo que dirige desde diciembre de 2001 dejó de ser el hijo bobo del Estado provincial, y marca el número de Roberto Arias, director adjunto de fiscalización de la Subsecretaría de Ingresos Públicos (SIP).
–Roberto, soy yo... ¿Novedades? ¿Tuvimos algún decomiso, ya? Okey... Nos vemos en la reunión de hoy.
"Como te estaba contando, éste es un organismo que viene con muchos años de desatención operativa y una de las cosas muy graves son las bases de datos, que ahora estamos recuperando. Calculá que en la década del 90 quebraron 26 bancos que cobraban impuestos para este organismo, y se tragaron la información de 6 millones de cuotas que estaban cobradas, pero toda esa información quedó tirada en algún lugar y, en definitiva, nunca nos enteramos a quién se le cobró y cuánto. Esos problemas están desapareciendo por las prescripciones, pero no quiere decir que hayan desaparecido totalmente, y en un organismo como éste, que hoy tiene 14 millones de titulares en sus bases, basta que tengamos 10.000 casos con problemas ya es un escándalo."
Hay una idea instalada en la sociedad –se le dice al recaudador– de que los grandes evasores, o grandes contribuyentes, no sienten "el aliento en la nuca", como a él mismo le gusta graficar. "La ley –se defiende– me obliga a que les cobre a todos, al chico y al grande. No te olvidés de lo de Eurnekian... Fuimos contra él, contra Aeropuertos Argentinos 2000. Todo eso está en juicio..."
Compartir un día de trabajo con el funcionario que llevó la recaudación tributaria de la provincia de 3250 millones de pesos, al momento de asumir el cargo, a una meta de 10.750 millones en 2006 ("sólo me faltan 300 millones para alcanzar esa cifra"); que reconoce que la evasión por ingresos brutos es de 2000 millones de pesos y que la del impuesto inmobiliario ronda los 150 millones de pesos; que dice que no hay país, por desarrollado que sea, que pueda mostrar con orgullo evasión cero, es meterse en un mundo complejo, áspero, de palabras incomprensibles para el común de la gente, palabras que sucumben ante los fríos –y monumentales– números; números, en definitiva, que alimentarán las hojas de cálculos, que mutarán en ecuaciones y porcentajes y que engordarán –como mostrará más adelante el recaudador– las bases de datos del centro informático, el cerebro de Rentas, algo así como la bóveda principal del Banco Central, pero que en lugar de lingotes de oro atesora nada menos que la información tributaria, detallada y al día, de 14 millones de contribuyentes. Todos están allí, desde el cumplidor que tiene la factura de su próximo impuesto pegada en la heladera con un imán con forma de mariposa hasta el moroso que hará lo que pueda para dejar de serlo y el evasor que, más temprano que tarde, recibirá la intimación judicial.
Se le irán los ojos a Montoya cuando hable, recorra y muestre el centro informático ("modernizar este sistema era uno de mis sueños", dirá, relamiéndose). Irá, vendrá, explicará, se restregará las manos y le preguntará cuestiones técnicas a Marcela Neme, directora adjunta del centro informático. Montoya se moverá en ese lugar como si estuviera en el jardín de su casa. Uno, en cambio, no podrá dejar de sentir como un frío, como una voz metálica que le susurra al oído: sé todo de vos.
Pero antes de que eso suceda, Walter, el chofer de Montoya que todos los días lo lleva y lo trae desde su casa de Beccar hasta las oficinas de Rentas en La Plata, en la calle 8, entre 45 y 46, deberá cumplir con la rutina de devorar la autopista Buenos Aires-La Plata a 130 kilómetros por hora en el Mégane modelo 2005 (ya tiene 115.000 kilómetros andados), detenerse en la misma estación de servicio Shell para que el recaudador compre su taza de café (que irá consumiendo en el viaje) y escuchar el penetrante chillido de los celulares, que no paran de sonar. Walter, ajeno a lo que pasa en el planeta Montoya, conduce con destreza, casi sin pestañear.
"Hay que obligar a los que no cumplen a que cambien su comportamiento, y a los que siempre cumplen hay que protegerlos y otorgarles beneficios. No te olvidés que acá, en la época del corralito, cuando había que tener ganas de pagar impuestos porque no había plata, porque todo era un gran quilombo, ahí realmente se vio quiénes tenían cultura tributaria en la Argentina. Y te anticipo el dato: tan sólo el 30 por ciento de los contribuyentes durante el corralito cumplieron con sus obligaciones."
Es cierto: todos están allí. Pero justo es preguntarse cuántos de ellos, los cumplidores de siempre y los que hacen el esfuerzo para dejar de ser morosos, dudan acerca del real destino del dinero que le tributan al Estado.
"Yo también pienso que la sociedad no está conforme con la contraprestación. La gente tiene razón: todavía no se está llegando a los niveles de eficiencia que tenemos que tener en la administración de la cosa pública. Es que... Escuchame: un país en donde hace cincuenta años no hacemos más que tener explosiones económicas recurrentes cada cinco años, como fueron el empréstito 9 de Julio, la crisis del final del gobierno de Onganía, la tablita, el rodrigazo, el plan Austral, el plan Primavera, el plan Bonex, el plan Bonex II, el Erman I y II, las hiperinflaciones, la convertibilidad, el final de la convertibilidad... ¡Fijate lo que fueron estas crisis! Un país que no logra ni siquiera dejar de meterles la mano en el bolsillo en forma masiva a sus ciudadanos cada cinco años, ¿cómo pueden tener satisfacciones esos ciudadanos? Por eso digo que si nosotros no podemos controlar la ansiedad de la gente y satisfacer su necesidad, estamos en el horno."
–Sí, Jorge, estoy en camino. Decime. ¿Cuánto?, ¿55 palos? ¿Y la tendencia? ¿Y respecto al mismo mes del año pasado? Entonces ya estaríamos arriba de la pauta anual... Ahora me quedo más tranquilo...
Jorge es Jorge Morgavi, subdirector de Información y Estadísticas, tal vez el hombre de mayor confianza de Montoya, uno de los veteranos de la SIP.
"¿Sabés cómo le decimos a Morgavi? Fendrich –pregunta y responde Montoya–. El "viejo" sabe hasta el último centavo cuánta plata entra acá, pero paradójicamente por sus manos no pasa ni un peso de los recursos de Rentas." (N. de la R: Mario Fendrich fue el subtesorero de la sucursal Santa Fe del Banco Nación que en septiembre de 1994 robó 3.200.000 pesos sin siquiera amenazar a nadie. Se entregó a la Justicia y fue condenado a 8 años de prisión, que ya cumplió. El día en que decidió el robo, al salir de su casa le dijo a su mujer: me voy a pescar. La plata nunca apareció.)
Que el recaudador del gobernador Felipe Solá sea un "pirata" confeso –paradoja de la gestión pública– no le trae más problemas que los que debe afrontar cada vez que pone en marcha un operativo en las calles, un plan de recaudación, o cuando, empujado por su natural vehemencia para decir las cosas, lanza frases de potrero: "Se terminó la joda. A los evasores hay que hacerlos mierda"; en rigor, parafraseando a Carlos Tacchi, aquel recordado director de la DGI que había prometido lo mismo algunos años antes que él.
Tampoco su condición de moroso fue obstáculo para acceder al cargo. "Yo pasé por momentos muy difíciles en lo familiar, y hubo cuestiones financieras, en el 2000, que no pude controlar y que tenían que ver con mis cuentas, que tenían extensión. Mi deuda era de 24.000 pesos, y terminé pagando 27.000 al Banco Provincia. Terminé de pagar en 2003."
En ocasión de una entrevista concedida a La Nacion en abril de 2005, Montoya dijo: "Ojalá todos los que deben paguen el capital y los intereses. Soy muy resentido: yo tuve deuda y la tuve que pagar. Esa es la historia de mi deuda, y no como han dicho por ahí, que debo 300.000 pesos".
Genio o demonio, el 60 por ciento de imagen positiva que le dan las encuestas contrasta con el odio visceral que algunos sienten hacia él ("éste es el lugar indicado para ganarse enemigos", ironiza).
Planes de pago para los contribuyentes, como Prueba de Amor, Cosecha, Primavera, Aguinaldo; operativos de fiscalización tributaria, como Vacaciones de Invierno o Código de Operación de Traslado (COT), sumados a otras iniciativas –ir sobre las cajas de seguridad y cuentas en el exterior– o golpes de efecto, como llamar por teléfono a las esposas de los morosos ("si un tipo le compró una casa a su amante no es mi problema, tiene que pagar impuestos"), así como la suelta de un ejército disfrazado de Papá Noel para controlar las ventas en las fiestas pasadas, montar operativos en las puertas de los countries, en el puerto de Buenos Aires, en Ezeiza, en los lugares top de veraneo y embargar autos y televisores de plasma ("entre enero y junio de este año, 1430 televisores de plasma fueron vendidos en la provincia; de acuerdo con nuestra base de datos, 814 compradores de plasma tienen deudas con la provincia por un total de 31.761.121 pesos") no sólo muestra el ingenio del recaudador; también habla de su obsesión por lo que el llama "cumplir mi misión".
Un rato antes de que comience la reunión ampliada de coordinación, que se hace dos veces al mes y a la que están obligados a asistir sus colaboradores más directos, unas treinta personas, entre las que están la defensora del Contribuyente (oficina creada por Montoya), el director de Fiscalización, la directora del Centro Informático, el director de Investigación Forense (algo así como el departamento de Asuntos Internos de la policía), el jefe de abogados y la directora de Catastro, Montoya se reúne en privado con Jorge "Fendrich" Morgavi, que, como cada mañana, le había dejado sobre el escritorio lo que para el recaudador es la clave de su trabajo: la planilla de comando diaria.
"Lo primero que hago cuando llego a mi oficina es leer estos informes. Aquí están la recaudación diaria desglosada por tipo de impuesto, los planes de pago, los trámites realizados en todas las oficinas de Rentas y el informe de control de cargas de camiones y los decomisos."
Lo que sigue, previo a la reunión en la que se discutirán los temas operativos, es el diálogo –que se transcribe textual– entre Morgavi y Montoya, una puesta a punto de todo lo que tiene que ver con la recaudación.
Morgavi: –Ha empezado a mejorar Inmobiliario, que era lo que venía más caído... Empezamos a tener 4 millones todos los días, que es la cifra mínima que estamos manejando...
Montoya: –Pero tiene que venir más plata...
Morgavi: –Es que el vencimiento real está corrido hasta mañana...
Montoya: –¿Y con el Automotor?
Morgavi: –Es un mes sin vencimiento éste, y está recuperando ya los 9 millones de deuda de la cuota anterior.
Montoya: –Bien... Vamos un poquito a Ingresos Brutos...
Morgavi: –Acá tenemos que empezaron a pagar los agentes, y entraron 37 millones de pesos, que es una cifra muy buena, que nos está tranquilizando respecto de lo que pasó en julio...
Montoya: –¿Cuándo se apropiaron del saldo?
Morgavi: –Y... En julio han tirado abajo, demasiado, el número... Estamos en 26 millones respecto de junio... Es una caída demasiado grande... Y es muy parecida a mayo. Y está en determinados rubros. Esos 27 millones que están ahí... Están en bancarias... ¿Qué voy a hacer ahora, entonces? Voy a manejar, no caja mensuales, sino posición de quincena; las quincenas que son de enero, de febrero y ahora están pagando la segunda de julio...
Montoya: –Debería venir gorda...
Morgavi: –Sí, para equiparar la caída ésta...
Montoya: –No, pero además de eso, por las operaciones del aguinaldo.
Morgavi: –Y, bueno, eso es lo que estamos esperando. Ahí es en donde tenemos que ver, Santiago, si recuperamos lo que perdimos en estos días, porque la versión de que se caen las bancarias, se caen las aduanas y se caen las retenciones generales, las dos grandes retenciones... y la percepción es que la actividad se está empezando a venir abajo...
Montoya: –No lo creo... Para eso hay que mirar el consumo eléctrico. ¿Planes de pago?
Morgavi: –Planes están bárbaros. Estamos en 60 millones a hoy, faltando cuatro o cinco días de pagos de cuotas, o sea que yo calculo que vamos a estar entre los 105 y 110 millones si todo sale perfecto. Es un mes bueno.
Pasado el mediodía, la amplísima oficina del recaudador será el escenario en el que se desarrollará la reunión ampliada de coordinación. Exigente como es, poco le importará levantar en peso delante de todo el mundo a cualquiera de su equipo por llegar tarde.
Montoya: –Nos están faltando los abogados, que erraron el día para llegar tarde... (Llama desde su celular: "Hola, ¿Juan Manuel?, ¿me podés decir por qué carajo no están acá? Me tienen repodrido. Vení ahora, loco, ¿sí? Chau.")
Montoya: –Recién estuvimos en el puesto de Hudson... No podemos dejar a los empleados sin vehículo en un lugar así... Es importante que la camioneta quede ahí para que los tipos puedan sentarse un rato, o tomarse un café... ¿No tenemos autos suficientes? Pongan una carpa, pero... la tienen que levantar todos los días, no... Es un quilombo eso. Resuélvanlo... Si no, compren camionetas con el sistema de Acara. A ver, Mariana, quiero ver los fondos ésos... Y yo tomo la decisión. ¿Está claro? Ernesto, la campaña de intimaciones, ¿la primera es el plan Primavera?
Ernesto: –Sí, y termina el 30 de octubre...
Montoya: –Praga (N. de la R: Jorge Praga, jefe de abogados), ¿cuándo ingresó la ley en la Legislatura?, ¿la semana pasada? Perfecto... Supongamos que tengamos un trámite legislativo más o menos rápido, ¿en veinte días podríamos tener la ley? ¿Sí? Entonces eso nos lleva a mediados de septiembre. Justo antes de que empiece el plan Primavera. Junto con eso, y para redondear los 300 millones que nos faltan, Jorge, nosotros necesitaríamos que la Legislatura nos sancione la ley rápido. Pero además de eso necesitaríamos lograr los embargos por el sistema del Banco Central...
(Suena el celular de Montoya: "Hijo, no puedo hablar ahora... Chau".)
–¿Vamos a estar en condiciones de producir los embargos? ¿Sí? Y la carga de datos, ¿como es? ¿Transferencia electrónica o un fulanito que teclea? Porque es diferente la cosa.
(Llama a una de sus secretarias) –Necesito una comunicación con Alberto Abad. (N. de la R: administrador federal de la AFIP). Marcela, ¿estaríamos en condiciones de embargar 100.000 cuentas de una sola vez? ¡Fantástico! Ahora, suponete que nosotros el 30 de septiembre estemos activando el soft para 80.000 casos, ¿cuándo podríamos llegar a tener las cuentas embargadas?
Marcela Neme: –Inmediatamente.
Montoya: –Si vamos rápido con esa ley y logramos el acuerdo con la AFIP, en el medio de la vigencia del plan Primavera, podríamos tener la ley que nos habilita los embargos automáticos, más el embargo efectivo de 80.000 contribuyentes que tienen cuentas en el sistema financiero. Digo: 80.000 embargos de cuentas, no puede haber menos de 2500 millones de pesos de recaudación. Pero hay otra medida, que sería el plan B del plan Primavera, que sería la Central de Riesgo, y que es que ahora el tipo que tenga una deuda con nosotros va a aparecer en el Veraz. Señores: tendremos un Veraz tributario. Lo implementaremos hacia mediados de octubre. Y todavía nos queda un as en la manga, pero eso lo discutiremos en otra ocasión. Ahora... ¡Metamos mano a los sanguchitos que se ha hecho tarde!"
El recaudador, que pronto se quedará solo en su oficina, hojeará planillas, hablará por cuarta vez con su hijo, recibirá más informes, armará la agenda del día siguiente con sus secretarias, comentará algunas noticias con Enrique Velázquez, su jefe de prensa, y le dirá a la Revista: "No hay ninguna jurisdicción nacional que haya superado, como nosotros, el 20 por ciento de aumento de la recaudación en cuatro años".
Luego se perderá en el ocaso del día, rumbo a su casa, donde desde hace un buen rato lo espera Santiago, su único hijo, "el sentido de mi vida".
Perfil Santiago Montoya
Cordobés, de 46 años, licenciado en administración y contador público, asumió como subsecretario de Ingresos Públicos de la provincia de Buenos Aires en septiembre de 2001. No está afiliado a ningún partido político. Hincha fervoroso de Belgrano de Córdoba, es también un apasionado de los automóviles antiguos. Su libro de cabecera es El arte de la guerra, de Sun Tzu, general chino que vivió alrededor del siglo V antes de Cristo. Es divorciado y tiene a su cargo a su único hijo, Santiago, de 14 años.
Las cuentas y los cálculos
"En 2005 inicié 109.000 juicios. Pero ahí vino el problema y empecé a protestar contra la Justicia. ¿Qué pasó? Cuando a mí me empiezan a salir 1600 juicios con sentencia favorable por año, se me derrumba todo el esquema, porque yo, hoy, necesito 105 años para cobrar esas deudas. Y ahora, en 2006, tengo 180.000 juicios en trámite. Fijate cómo son las cosas: yo he cobrado 15.000 juicios por año, 1600 de ellos porque los jueces nos dieron la sentencia favorable, y 12.000 o 13.000 porque yo regalé intereses. ¿Qué sucede? Como la Justicia no me saca todos los juicios, la única forma de cobrar es regalar intereses. De ahí el éxito de los planes de pago. ¿Por qué lo hago? Porque a mí la Justicia tendría que sacarme casi 40.000 juicios por año. Ojo, estoy hablando de 18 juzgados, con 220 días hábiles de trabajo, y no lo hacen. Hagamos las cuentas: mirá, 1600 sentencias en 2005 y 1550 en 2004, dividido 18 jueces, da 89 sentencias por juez, dividido por 220 días hábiles, me da 0,4 sentencias por día. ¿Cómo es posible que no puedan sacarme diez sentencias por día? Si me sacan 10 sentencias por día, por 200 días son 2000 sentencias, que, multiplicadas por 18 jueces, son 36.000 sentencias por año. ¿Vos te das cuenta, entonces, que para 180.000 juicios, a razón de tan sólo 1600 sentencias por año, yo necesito más de 100 años para cobrar las deudas, y todavía me quedan en el tintero más de 200.000 tipos a los cuales tengo que iniciarles juicio? A ver, saquemos otra cuenta: en lugar de 180.000 poné 380.000 juicios... Mirá... Ya me estoy calentando... Esperá... ¡Necesito 237 años y medio para cobrar las deudas! ¿A vos te parece? ¿Qué es lo que hago entonces? El tipo del plasma, por el que tanto me criticaron, debía 14.000 pesos de impuesto y compró el televisor en 14.000 pesos. ¿Qué hice? Se lo embargué. Lo que yo necesito es cobrarle ahora, de alguna forma, y no esperar que pasen tres generaciones para hacerlo."
Lo que hay
- Sobre un total de 6,5 millones de parcelas, 75.000 (el 1,1 %) corresponden a countries. En el Country El Buen Retiro, de 53 parcelas baldías se encontraron 20 con construcciones.
- En el partido de Esteban Echeverría se detectó un hipermercado de 101.545 metros cuadrados no declarados, cuya deuda valuatoria es de 1.000.000 de pesos.
- En Mar del Plata, un hotel 5 estrellas tiene 18.000 metros cuadrados no declarados, con una diferencia valuatoria de 9.000.000 de pesos.
- En la provincia de Buenos Aires hay 11 bingos con una deuda total a detectar de 1.117.612 pesos.
- La evasión por ingresos brutos es de 2000 millones de pesos.
- El cobro en término de la patente de automotor es del orden del 80%.
Lo que se viene
- Por estos días se lanza el plan Primavera, un programa de pago de ingresos brutos, inmobiliario, automotores y sellos.
- Para diciembre de 2007, Rentas tendrá cartografiada toda la provincia de Buenos Aires.
- Hacia fines de año, la Dirección de Catastro de la SIP iniciará un rastrillaje agropecuario, con imágenes satelitales, para determinar la productividad de los campos y su relación con el pago de impuestos.
- Hacia mediados de octubre, se pondrá en marcha el Veraz tributario para los deudores impositivos de la provincia de Buenos Aires.






