Mirá la lista con algunas de las manías masculinas más comunes. ¿Con cuál te identificás? Contanos
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Por Camila Varas.
El estructuradísimo. Su vida es una planilla de Excel, milimétricamente calculada. Le cuesta muchísimo cambiar sus planes (siempre pensados con mucha anticipación); en su mundo no hay lugar para la espontaneidad. Si alguien osa romper alguna de sus estructuras, se le volarán todos los patos. El problema suele ser que se enamoran de mujeres más hippies o bohemias, tal vez por la idea de libertad.
El pendeviejo. Su mayor fobia es el paso del tiempo. La problemática se da generalmente a partir del cumpleaños 40. Llegada esta edad, este tipo de hombre empieza a comportarse como adolescente e intenta tener un estilo de vida que su físico no aguanta. Es triste verlos correr contra el reloj, sin poder aceptar lo inevitable: el tiempo pasa para todos.
El playboy. Son hombres que viven para seducir a las mujeres; las ven como trofeos o figuritas coleccionables, en un juego perverso donde el que más acumula, gana. Para ellos nunca es suficiente, nunca están plenamente satisfechos con la chica que tienen al lado -quieren más, quieren a todas. Son como niños en un negocio de golosinas. Algunas mujeres les temen y otras los ven como un desafío: seducir al conquistador. Don Juan de Marco o Hugh Hefner son dioses de su devoción.
El metrosexual. Es muy obsesivo con su imagen. Cama solar, gimnasio, gel en el pelo, cejas depiladas -qué digo cejas, ¡todo depilado! Tiene más productos de belleza que cualquier mujer y tardan más de una hora en prepararse para salir. Hay que tener cuidado al detectarlos porque a veces andan con un look desprolijo pero cuidado que desconcierta. Es mejor alejarse de este caballero porque él está enamorado sí mismo. Si tenés más de media docena productos de belleza en tu botiquín, estás adentro.
El workaholic. El trabajo y el éxito laboral son sus prioridades indiscutidas. Vive con su Blackberry pegada a la mano; no deja de trabajar ni cuando duerme. Si está ocupado en otra cosa, su cabeza sigue en el trabajo; su carrera es todo en su vida. Se mide a sí mismo y a los demás por el éxito que han tenido en su profesión.
El fetichista. Este tipo de hombre dedican una parte importante de su vida al objeto de su fetiche. Los fetichistas pueden ser adoradores de su auto, de la tecnología, el fútbol o, incluso, el dinero. El objeto elegido no es lo más importante sino la actitud religiosa de este tipo de hombre ante él. Se transforma en su prioridad número uno. Todo lo demás no es tan importante, ni merece tanta atención (novias, amigos, familiares).
El eterno adolescente. Fóbico, recontra fóbico a cualquier tipo de compromiso, ya sea laboral, amoroso o de cualquier tipo, él quiere ser "libre" a cualquier precio, "libre" de todo. Esto los lleva al punto de no tener nada en su vida: ni un trabajo, ni una novia, ni un objetivo claro. Ya pasaron más de tres décadas de su vida, pero él todavía se refiere a sus parejas como "mi chica" y sigue soñando en convertirse en una estrella de rock, aunque sólo tomó algunas clases de guitarra y carece de talento.
El bohemio Caminan por la calle (o quizás flotan) con la cabeza en cualquier lado; no les preocupa mucho su aspecto, ni cómo los ve el mundo. Están mucho más allá de eso; quizás parezcan un poco nerd, raros o antisociales, pero no lo son. Sólo están pensando en cosas más interesantes, filosofando, analizando. Jamás miran, siempre observan. Al hablar con ellos, podés llevarte una grata sorpresa y unas cuantas ideas originales sobre el mundo que nos rodea.
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