A temperatura. ¡Y sin derrames!: cómo elegir el mejor vaso térmico

El tamaño, el material interno y el sistema de vacío de la tapa son las cosas que debemos saber antes de comprarlo
El tamaño, el material interno y el sistema de vacío de la tapa son las cosas que debemos saber antes de comprarlo
María Eugenia Mastropablo
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22 de julio de 2020  • 11:39

La temporada de frío llegó y con ella las mantas, las películas y las infusiones humeantes. Esta postal podría parecer idílica sino fuera porque muchas veces dejamos la taza sobre la mesa mientras scrolleamos las redes sociales y, al querer tomar nuestro café, la bebida ya se encuentra helada.

Una opción para poder disfrutar de las infusiones calientes en el momento deseado es adquirir un vaso térmico. Si bien en todos los casos el objetivo de estos recipientes es el mismo (mantener las bebidas frías o calientes por un tiempo determinado), existen en el mercado una gran variedad para elegir.

"Un vaso térmico está conformado generalmente por dos recipientes. El envase en el que se almacena la bebida está fabricado con vidrio y un revestimiento de algún tipo de material que no sea buen conductor del calor. Por su parte, el recipiente exterior, en la mayoría de los casos, está hecho de acero inoxidable o de un metal lo suficientemente resistente para gozar de una larga durabilidad", detallan en el blog Tu amigo en la cocina.

"La tecnología utilizada en los vasos térmicos para llevar café o cualquier otro tipo de bebida, funciona gracias al vacío existente entre estos dos recipientes, los cuales actúan como un espejo entre sí. Éstos hacen que la temperatura de la bebida se mantenga gracias a un efecto de rebote que se genera entre dos envases, el cual permite que tanto el frío como el calor puedan conservarse por más tiempo en el interior de los vasos", agregan.

El tiempo de conservación de las bebidas suele variar según la calidad y los materiales de los recipientes. Los líquidos calientes suelen mantenerse entre una y cuatro horas, mientras que los fríos pueden llegar a estar refrigerados hasta por quince.

La capacidad también cambia según el tipo de vaso que se adquiera. En el mercado se pueden conseguir recipientes de 250 ml hasta 500 ml. Según los datos estadísticos de una tienda online española, el vaso más vendido es el de 350 ml, es decir, el que tiene el tamaño de una taza de café.

La tapa

Otro de los puntos que hay que tener en cuenta a la hora de comprar un nuevo vaso térmico, es el sistema de sellado al vacío que tiene su tapa. Este detalle es muy importante ya que minimizará dolores de cabeza en el futuro, como encontrar la mochila mojada porque el vaso se abrió o descubrir que la bebida está completamente fría.

Para evitar este problema, hay que cerciorarse de que la tapa del recipiente sea hermética, es decir, que no permita que el líquido se escape hacia el exterior ante los movimientos bruscos. También es recomendable que cuente con un sistema de apertura que deje al descubierto la boquilla para poder beber aunque el vaso esté tapado.

Existen dos mecanismos creados por los fabricantes para poder abrir y cerrar los vasos: el primero es la tapa a rosca. Con ella sólo hay que dar unas vueltas para quitarla y así poder recargar el recipiente.

La segunda opción es la tapa a presión, la cual se quita haciendo fuerza hacia arriba, sin necesidad de darle vueltas. La desventaja de este mecanismo es que, con el tiempo y la fricción, los materiales pueden gastarse y esto podría afectar su capacidad de aislamiento térmico.

El material

Es otro de los detalles que hay que tener en cuenta a la hora de examinar las tapas ya que, según sugieren en la guía Digitea, "debe ser resistente al calor y al frío para evitar que, por ejemplo, te quemes al abrirlo o al beber de la boquilla".

Para mejorar su funcionalidad, también se pueden elegir vasos que incluyan alrededor una goma antideslizante para evitar caídas. Otros modelos también poseen asas que permiten agarrarlos de una manera más cómoda.

Para que estos recipientes tengan una vida útil más larga, es recomendable que no sufran golpes fuertes ya que éstos podrían abollarlos y hacer que la tapa comience a gotear o que ya no conserven el calor de una forma tan efectiva. Además, para no dañarlos, es primordial averiguar previamente si dichos vasos son aptos para ser colocados en el microondas o para ser lavados en el lavavajillas.

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