Una obra fabulosa apoyada en el estudio de la arquitectura histórica, los materiales tradicionales y la cultura local.
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“En una casa de 1910 en Seattle, un departamento en un rascacielos en Hong Kong u otro de estilo clásico francés en Buenos Aires, mi proceso creativo siempre comienza con un cuidadoso estudio de la arquitectura histórica, los materiales locales y, lo más importante, la cultura de esa ciudad”. Quien nos cuenta esto es Jill Lewis, arquitecta e interiorista norteamericana que vivió con su familia en el último piso de un edificio de estilo francés en Recoleta durante cinco años, después de haber residido en Beijing otros tantos. Tras doce meses de meticulosa reforma, su marido aceptó un puesto en San Francisco, así que volvió a partir.

Quería conocer la ciudad y sus costumbres; fusionar las tradiciones de mi familia con lo que vivimos acá en Buenos Aires y darle sentido a todo en un hogar

"En esta reforma, todo fue pensado para ser mudado fácilmente: la mesa del comedor se desensambla y la alfombra es en realidad un conjunto de baldosas de fieltro".

Invertimos en trabajo de restauración artesanal, hecho con constancia y suma dedicación. Así rescatamos elementos como aberturas y herrajes que habían sido dañados en intervenciones anteriores.
Hall en tonos oscuros

Desde el hall se accede al comedor con dos arcadas y a un hall que da paso a los dormitorios y al cuarto de juegos de la familia. Nos maravillan los apliques ‘Perch Light’, diseñados por el inglés Umut Yamac, que se encienden por contacto y se balancean como si el pájaro estuviera en una rama.
"Para este sector elegí un tono oscuro. Quería establecer una transición evidente hacia los espacios privados de la casa".
Un estar con chimenea junto a la cocina

"No quería que mi casa pareciera la de un expatriado, por eso me dediqué a poner acentos de diseño local como las sillas BKF con funda de cuero o las alfombras de piel, tan típicamente argentinas".

"Las mudanzas son parte de mi vida, y las reformas, también. Es mi forma de aprender sobre un lugar, de generar una conexión: develar todos los factores que hacen que cada lugar sea único"

"Los planos indican que este espacio solía ser un comedor formal, pero nosotros lo reformulamos como un estar familiar junto a la cocina, algo muy común en mi país y tan necesario para nuestro estilo de vida".

El mayor cambio se generó cuando se abrieron las arcadas hacia la cocina, antes compartimentada y oscura, y hoy convertida en un gran espacio familiar con calcáreos “Ábaco” (Noi Estudio). En otro acertado golpe de diseño contemporáneo, Jill eligió una araña conceptual de Ron Gilad para Moooi, testimonio de una decoración que no cae en fórmulas obvias.
Estudio

"A mi casa de Buenos Aires traje un poco de nuestros años en Beijing y Hong Kong. Toda esa historia es parte de la identidad de mi familia, como lo será Buenos Aires en nuestra próxima casa en San Francisco".
Espacio de juego y descanso

Intensidad de color y espíritu lúdico en los sectores de los chicos, con mucho espacio de guardado. "Que ellos tengan un rincón que a los padres no les moleste que esté desordenado es clave para la buena convivencia familiar", dice Jill. Aquí un empapelado tipo mural con efecto visual 3D.

"En varios sectores de la casa, se agregaron molduras y varillas para acentuar el estilo arquitectónico y hacer las paredes más sofisticadas visualmente".
Suite principal

¿Las últimas recomendaciones de Jill ante una refacción? "Paciencia, paciencia. Sobre todo si se quiere hacer un trabajo de excelencia; elegir a los restauradores por su talento y no por su celeridad; y buscar materiales de obra entre diseñadores independientes".
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