Cáncer infantil: la medicina de precisión sería de gran ayuda en el tratamiento
La innovación, la prevención, el diagnóstico precoz y la medicina de precisión se potencian como pilares fundamentales en la lucha contra el cáncer. Desde hace años, se desarrollan medicamentos para cambiar el paradigma en el tratamiento de la enfermedad. Soluciones innovadoras, más eficaces, con una mayor respuesta y sobre todo con el foco puesto en ofrecerle una mejor calidad de vida al paciente.
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La medicina de precisión o también llamada “medicina personalizada”; se presenta como una terapia innovadora, basada en la adaptación del tratamiento médico a las características individuales de cada paciente. En algunos casos, existe la posibilidad de detectar una alteración genética puntual en el tumor, y contar con una droga que ataca específicamente esa alteración, inhibiendo el desarrollo y progresión del mismo. Si bien en los adultos esto es más frecuente, actualmente se han detectado estas mutaciones en varios tumores pediátricos y así, la expectativa de aplicar la medicina personalizada en pediatría es cada vez más cercana. La medicina de precisión plantea nuevas oportunidades y desafíos trayendo múltiples beneficios a los pacientes y sus familias.
En el caso del cáncer infantil, el desafío es aún mayor y resulta clave tener un diagnóstico temprano y certero. Según un artículo científico publicado en The Lancet, el cáncer pediátrico se cura en la mayoría de los casos, siendo la probabilidad de sobrevida entre un 70% y 80% de acuerdo al nivel socio económico de cada país. El problema es que, a nivel mundial, el 50 % de los niños con cáncer no son diagnosticados. Por consiguiente, habrá 13.7 millones de casos nuevos de cáncer infantil en todo el mundo entre 2020 y 2050.
La importancia de tratarlo a tiempo: 70% y 80% de sobrevida
El cáncer pediátrico engloba un gran número de enfermedades. Según el INC (Instituto Nacional del Cáncer), en Argentina se diagnostican 1.320 nuevos casos cada año en menores de 15 años. Frente a este panorama desalentador, la Dra. Mercedes García Lombardi (MN 65028) jefa de Unidad de Oncología en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez trae una buena noticia: “gracias al diagnóstico precoz, el tratamiento adecuado y el cuidado integral del paciente, la posibilidad de sobrevida puede llegar al 70% - 80% pero siempre y cuando, se detecte tempranamente”.
Por su parte, el Dr. Héctor Miranda, Director Médico de la división Pharmaceuticals en Bayer para Cono Sur (MN 72528) sostiene: “cuando se habla de cáncer, la palabra siempre viene asociada con a la prevención. Si bien esto es muy importante para los adultos, la inmensa mayoría de los cánceres en los niños no tiene una causa conocida que se pueda evitar fácilmente. Por eso, es fundamental que una vez que hayan sido diagnosticados, reciban un tratamiento temprano y sin demoras”. Además, destaca que “la investigación y el desarrollo están acercando mejores tratamientos y productos médicos que previenen, alivian y curan enfermedades; y sobre todo en oncología, existe una amplia gama de alternativas novedosas que continuamente nos llevan a encontrar diversas formas de tratar la enfermedad. La idea es que podamos encontrar cada vez más mecanismos que permitan tratar cánceres con la mayor eficacia posible. Por eso, hacia donde estamos yendo es al desarrollo de nuevas moléculas que sean específicas para cada tipo de tumor. Con la primera terapia agnóstica desarrollada específicamente para actuar sobre el tumor, en lugar de su ubicación en el cuerpo, se está allanando el camino en la ciencia para generar un cambio de paradigma en la atención de la enfermedad”.
Avances en los tratamientos y la clave de un diagnóstico precoz
Afortunadamente, la investigación en oncología nos trae respuestas. Las técnicas diagnósticas permiten identificar alteraciones genéticas concretas en el tumor, que puedan ser las responsables de la aparición del cáncer, y con ello, en algunos casos, abrir la puerta a un tratamiento personalizado que haya sido diseñado para esa alteración genética. Pero para esto, un correcto diagnóstico es trascendental. Su identificación lleva consigo un gran número de pruebas para determinar tanto el tipo de patología como su localización y su extensión. Esta etapa es vital para determinar cuál es el tratamiento más adecuado para el paciente.
Los pediatras y padres cumplen un rol de gran importancia en la detección y diagnóstico de esta enfermedad
“Si bien en líneas generales no se habla a la población acerca de los signos de alarma, ya que los síntomas son comunes a enfermedades regulares (fiebre, dolores óseos e infecciones), es fundamental que los padres consulten con el pediatra ante un síntoma que les preocupe y respeten los controles periódicos”, destaca la Dra. García Lombardi y remarca: “nadie sabe por qué sucede, ni tenemos forma de prevenirlo, pero sí podemos hacer un diagnóstico precoz, lo más temprano posible, como para que sea más fácil atravesarlo y con menores secuelas.” En ese sentido, es importante que los padres sepan que los pilares básicos para la prevención del cáncer infantil son esencialmente dos: controles médicos periódicos y la construcción de hábitos saludables.
Al respecto, la especialista en oncopediatría sostiene que: “los controles pediátricos rutinarios son una práctica fuertemente recomendada, aunque no haya problemáticas específicas para consultar. La principal tarea del pediatra, además de contribuir a la educación para la salud, es la prevención y la detección temprana de síntomas, signos o cualquier indicio que haga sospechar que se trata de una enfermedad de consideración. Otra premisa fundamental en la prevención de la patología en niños es que los padres colaboren activamente en la construcción de hábitos saludables. Educarlos desde muy pequeños para evitar el tabaco y el consumo de alcohol, cuidarlos de la exposición al sol, entre otros”.
Ciencia e innovación en el tratamiento
La filosofía actual, no es sólo tratar la enfermedad sino “hacerlo con los mínimos efectos secundarios y la mejor calidad de vida”, asegura la Dra. García Lombardi. “Debemos tomar conciencia de que el cáncer infantil se cura y procurar que los chicos transiten su infancia de la mejor manera posible, aun durante el tratamiento, sosteniendo la escolaridad y su vida social. Sobre todo, debemos respetar sus derechos como niños y procurar una mejor calidad de vida”, cerró la especialista.
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