Cerati, Benito y las distintas formas de fuerza natural

Pablo Plotkin
Pablo Plotkin PARA LA NACION
Gustavo Cerati
Gustavo Cerati Fuente: Archivo
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24 de noviembre de 2018  • 20:55

En la terraza de "la casa turrón" (los Cerati le pusieron así por las piedras del revestimiento exterior, que parecen frutos secos incrustados en un bloque de caramelo), Lisa habla de la omnipresencia de su padre. Aun en los días en que se propone no pensar en él, sale a la calle y escucha su voz en alguna parte, o ve su cara en una pared, un túnel, una vidriera.

–Ahora es como el aire –dice–, su presencia es constante.

Una definición sencilla y perfecta para un fenómeno complejo: la materia convertida en signo, un cuerpo humano transformado para siempre en sonido.

Trailer del documental de NatGeo sobre Gustavo Cerati

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Video

La escena pertenece al documental de dos episodios que estrena mañana National Geographic, el segundo lanzamiento de la serie BIOS: Vidas que marcaron la tuya. Conducido por la cantante chilena Javiera Mena, es un repaso cronológico y guiado por la familia Cerati, con testimonios del entorno y videos caseros, pero estas líneas no son para sumar kilates al panegírico eterno que merece el legado del líder de Soda Stereo, sino para enfocarnos un momento en su primogénito: Benito , nacido el 26 de noviembre de 1993 en Las Condes, Chile, 25 días después de la salida del primer disco solista de Gustavo.

Benito hace música desde chico. En 2010, cuando tenía 16 años, colaboró en algunas letras de Fuerza natural (una frase suya le dio título al álbum) y lleva tiempo al frente de su proyecto, Zero Kill. Es consciente de que cualquier cosa que haga será medida con la vara sideral que impone su apellido. No reniega de esa sombra, pero tampoco pretende abarcarla. Sabe que no hay manera.

Una sorpresa del documental es la capacidad que muestra Benito para interpretar la obra de Gustavo. Dice que la esencia acústica de Amor amarillo (1993) representa el hogar, y que Bocanada (1999), compuesto mientras el artista se separaba de Cecilia Amenábar (madre de Benito y Lisa), es en cambio un disco aéreo, contemplativo, de fin de siglo. Sobre Ahí vamos (2006), un regreso calculado al rock directo para estadios, recuerda una chicana que solía jugarle al padre: "Este es tu disco de crisis de la mediana edad". Y resume la impronta mística del último Cerati a partir de dos elementos: "Si mezclás Tom Petty con Lost, sale Fuerza natural".

Hace un par de meses, en el programa de televisión PH, Benito contó cómo vivió el proceso del coma de su papá, y dijo que esos cuatro años habían sido un paréntesis. La metáfora del paréntesis es un lugar común para definir periodos límbicos, estados de suspensión entre dos fases de actividad (Cerati había descrito la reunión de Soda de 2007 como una "burbuja en el tiempo"), pero en el caso de un coma es más bien literal. Benito fue un poco más allá: dijo que su propio crecimiento físico había quedado detenido en ese punto de quiebre de la adolescencia, a la espera de una resolución sobre el destino del padre. "Parece un chiste, pero a los 21 años, cuando ya falleció, me empezó a crecer pelo, empecé a tener como esa cosa de adolescente que no había tenido en su momento, más de rebeldía. Hasta el crecimiento físico había estado como retardado".

Benito Cerati canta "Cosas imposibles" con la última banda de su padre
Benito Cerati canta "Cosas imposibles" con la última banda de su padre

La semana pasada, durante la presentación del documental en el Teatro Sony, Benito se unió a la última banda de Cerati para cantar "Cosas imposibles", el tema que abre Siempre es hoy (2003). Musicalmente no pasó nada extraordinario, pero ahí se estaba escribiendo algo más. Cerati en escena era una especie de superhombre, capaz de hacer lo imposible y de camuflar todo rasgo de vulnerabilidad. Benito en cambio representa lo falible, alguien que produce y se expone en convivencia con sus limitaciones y debilidades. También es una forma de fuerza natural.

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