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Rápidamente la noticia estalló: "Chiche Gelblung, internado en grave estado". A dos meses del difícil momento que le tocó atravesar, Chiche (76) nos recibe en su casa de Pilar junto a su mujer, Cristina Seoane, su gran amor de toda la vida, con quien tiene tres hijos, Maggie, Federico y María, y seis nietos, Isabel, León, Camilo, Benjamín, Sofía y Paloma. "No fue una neumonía como se dijo… A partir de una infección que tenía en la pierna, se produjo una trombosis sanguínea, me dio una convulsión y eso hizo que tuviera una aspiración pulmonar. O sea, fue todo producto de un cuadro séptico. Estuve con asistencia respiratoria en terapia intensiva. Tampoco fue tan grave, pero sí era un cuadro complicado cuando llegué al sanatorio Los Arcos porque no se sabía qué tenía", relata el periodista a ¡HOLA!
–¿Estuviste todo el tiempo consciente?
–En realidad recuperé la conciencia justo antes de que me "enchufaran" al respirador. Me acuerdo que me preguntaron mi nombre y me dijeron que me iban a dormir unas horas.
–¿Sentiste miedo?
–No tuve tiempo de tener miedo. Claramente me podría haber muerto, pero yo nunca me habría enterado.
–¿Recibiste muchas muestras de cariño?
–Me conmueven las muestras de afecto que recibí y sigo recibiendo. Yo no sabía, hasta ahora, que la gente podía preocuparse tanto por mí. Los llamados, los mensajes, pero también me sorprendió mucho la reacción de la calle. Una cosa es que te conozcan como periodista porque estás en la tele y otra muy distinta es que se preocupen por tu salud. Es muy conmovedor.
–A la semana volviste a trabajar. ¿Sos un adicto al trabajo?
–¡No! Si pudiera, no trabajaría más. Necesito trabajar porque si no me comen los piojos. Es muy complicado el tema, la vida es muy cara, hay que pagar las cuentas, los servicios… Tampoco soy de los que se aburren si no trabajan. Cuando termino de trabajar los viernes, no me acuerdo a qué me dedico. Tengo un sano bloqueo para así poder disfrutar de otras cosas. Mi familia, mis amigos, los libros, las series, algún viaje.
–¿Te arrepentís de algo en tantos años de periodismo?
–De muchas cosas… Si me preguntás si hoy publicaría las fotos de Mirtha Legrand en traje de baño, te diría que no, pero cuando lo hice yo tenía 27 años y me pareció algo divertido. Con el tiempo, comprendí su ofensa. Y algunas cosas que hice en televisión tampoco las haría hoy.
–¿Como la autopsia que le hiciste a un extraterrestre?
–Esa experiencia nunca se entendió. Nosotros queríamos demostrar lo trucho que era el video que estaba circulando del examen médico que se le había practicado a un extraterrestre, después de que un supuesto ovni se estrellara sobre un rancho de Roswell, Nueva México, en 1947. Me acuerdo que nos pedían 40 mil dólares por ese video. Nosotros hicimos lo mismo por 500 mangos y dejamos en claro que eso que se veía en el video era todo un verso. Hubo varias universidades de periodismo de Estados Unidos que nos pidieron ese programa como un ejemplo de la desmitificación de falsos documentos. Yo nunca podría haber hecho un programa periodístico convencional porque de sólo pensarlo, me aburría.
–¿Cosechaste enemigos en tu carrera?
–Imagino que debo tenerlos, pero no los identifico. Seguramente debe haber gente que no me quiere, pero yo no tengo registro de broncas ni de rencores.
–En tu casa, ¿sos tan calentón como frente a cámara?
–¡No, para nada! En realidad, frente a cámara, soy enfático y si algo me molesta lo digo. Me da bronca que las cosas no salgan como las pensé o como deberían salir. Pero se me pasa automáticamente.
–¿Cómo recibís las críticas?
–No les doy bola. Además, me borré de las redes sociales hace un tiempo: eso me ayudó mucho también. Antes contestaba y discutía en Twitter hasta que me dije: "¿Qué estoy haciendo?". Me acuerdo que Cristina, mi mujer, también me dijo: "¿Qué hacés perdiendo el tiempo ahí?". Chau, me fui. Qué tema las criticas… Por ejemplo, el episodio de Viviana Canosa con el dióxido de cloro, yo la defiendo porque entiendo lo que quiso hacer. Yo no lo habría hecho, pero quiso redoblar la apuesta, forzar un límite, buscar el impacto, pero le salió mal. Ahora tendrá que hacerse cargo de las consecuencias. En realidad, defiendo el derecho de Viviana a equivocarse también.
–Dicen que sos muy severo y maltratador con tu equipo de trabajo.
–Yo nunca maltraté a nadie. A lo largo de mi carrera periodística he trabajado con más de quinientas personas y puede haber alguien que haya quedado resentido, pero te puedo asegurar que la mayoría son como de mi familia. Soy exigente y nunca pedí nada imposible o que yo no estuviera dispuesto a hacer o no hubiera hecho. Yo me hice pasar por vendedor callejero de libros, recolector de basura en Lomas de Zamora, anduve en un camión atmosférico limpiando cloacas…
–¿Te reconocés como un provocador?
–Creo que el periodismo debe ser provocador, tiene que producir algo en el corazón, en el estómago o en la cabeza de quien nos lee, nos escucha o nos ve. Hay que saber dar el "golpe" para captar la atención, si no la gente no te da bola.
–¿Estás de acuerdo con la cuarentena?
–Estuve de acuerdo al principio, pero con esta prolongación, no. Superó todos los límites. La semana pasada se murió mi hermana y tuvimos que "trampear" algunos protocolos para poder acompañarla al cementerio. ¡Es una cosa que no puede ser! Están abiertos los casinos pero las iglesias no. Esta extensión es demencial.
–¿Qué opinás de Alberto Fernández?
–A mí no me gustan los presidentes en general. Le ha tocado un momento muy difícil, creo que está enamorado de la cuarentena, aunque le moleste que lo digamos, y no termina de entender que el vínculo con Cristina Kirchner es una relación conflictiva. Sé que debe ser así porque ella es un personaje difícil.



LOS GRANDES AMORES DE CHICHE
–¿Cuánto hace que conociste a tu mujer?
Chiche:Hace cuarenta y cuatro años… Me tomé muy a pecho conquistarla.
Cristina:Es que Chiche tenía muchas novias al mismo tiempo.
Chiche:Tenía una personalidad insatisfecha y era casi un impulso andar conquistando mujeres. Era bastante salvaje, pero en un momento llegó ella y me enamoré.
–¿Qué tiene Cristina que logró colmar tu insatisfacción?
–Es una mujer que dio y me sigue dando todas las respuestas, muy compañera, comprensiva… La conocí y dije: "Acá me quedo".
–¿Qué tipo de marido sos?
Chiche:Soy alguien que se ocupa y se preocupa por quien está a mi lado.
Cristina: ¡Es espectacular! Chiche es un compañero impresionante, cariñoso, siempre pendiente de mí, de nuestros hijos, de los nietos. Si estamos bien, si necesitamos algo… Él siempre está con un gesto, con un regalo, con plata… Es bien Campanelli con la familia.
–¿Sos romántico? ¿Recordás los aniversarios?
–Sí, estoy muy alerta a esos detalles. ¡Siempre!
–Cuando hay una pelea de pareja, ¿quién es el primero que da el brazo a torcer?
Chiche:Yo.
Cristina:Yo soy más cabeza dura, tengo un carácter fuerte y anoto todo. Pero la verdad es que nos llevamos muy bien, si no no estaríamos juntos.
–¿Cómo sos en tu rol de padre, Chiche?
–Muy presente. Supongo que debo haber cometido mil errores, pero nunca dejé solos a mis hijos y los banqué en los buenos y malos momentos.
–¿Qué significa ser abuelo?
–Ser abuelo es un placer y una tragedia al mismo tiempo. Si le pasa algo bueno a tu nieto, te alegrás por él y por tu hijo. Y si le pasa algo malo, sufrís por partida doble también.
–¿Qué te gusta hacer con tus nietos?
Chiche:Ir al cine, me gusta que se queden los fines de semana en casa, salir de shopping… ¡Me encanta atenderlos! Estar en la televisión y ser conocido a veces altera un poco mis salidas con ellos y eso no está tan bueno. La televisión enloquece a los que la miran y a los que la hacemos.
Cristina: ¡Los chicos lo aman! Es el nonno para ellos.
–¿Qué disfrutás hacer cuando no trabajás?
–Me encanta cocinar, recibir gente en casa, ir al supermercado… Miro todos los productos, comparo precios, miro los carritos ajenos. Los carritos de los otros me dan mucha información, es mi ojo periodístico. El supermercado habla mucho de cómo somos.
–Como la basura de los famosos, ¿no?
–La basurología es una disciplina y no la inventé yo. Lo que yo hice fue ponerla en práctica y salimos a revisar las bolsas de basura de los famosos y se armó un lío tremendo. Mauricio Macri no se olvida hasta el día de hoy de esa nota y Aníbal Ibarra, que en ese momento era intendente de Buenos Aires, ¡no me lo perdonó nunca!
–¿Tenés algún plato estrella en la cocina?
–Yo cocino de todo y te voy a convencer de que es maravilloso lo que estás comiendo, pero no puedo seguir una receta. Invento y hasta les improviso el nombre a algunos platos.
–Si tuvieras que contarle a alguien que no te conoce quién sos, ¿qué le dirías?
–Yo sigo siendo un chico de barrio, esa es mi esencia. Tuve una infancia complicada, triste y una adolescencia en la que no la pasé bien. No fui a la secundaria, empecé a trabajar de muy joven para poder comer. Pasé de niño a viejo sin transición. Mis padres no me daban mucha bola… Me acuerdo que cuando iba a la casa de un amigo que vivía a la vuelta, la mamá me saludaba con un beso y yo me ponía colorado porque mi madre nunca me daba un beso. Quizás por eso soy tan cariñoso y atento con mi familia, como una manera de reescribir mi propia historia.




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