Cómo evitar que los adolescentes dejen el deporte

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Silvina Vitale
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16 de mayo de 2019  • 17:26

Una etapa de grandes cambios físicos y emocionales, la adolescencia lleva a muchos jóvenes a alejarse del deporte que practicaron desde chicos. Nuevos intereses, presiones, autoexigencia, distracciones propias de la edad, ¿es posible motivarlos? ¿Por qué dejan?

"Hay un período, que es el de la pre adolescencia, que es un punto de inflexión para los deportistas que desean realizar una actividad a un nivel competitivo. O siguen, o dejan definitivamente. Es frecuente que los adolescentes dejen el deporte en esta etapa tan conflictiva de su vida. Son muy pocos los que están dispuestos a sacrificar tantas cosas en pos de un sueño que no siempre llega a buen destino", explica Gustavo Barimboin, entrenador de patinaje artístico en la disciplina figuras obligatorias de Asociación Atlética Argentinos Juniors (AAAJ).

La adolescencia trae los cambios propios de un cuerpo en maduración, pero también cambios a nivel emocional, social y cognitivos. "Es un tiempo de exploración, de curiosidad, descubrimiento y, a la vez, una búsqueda de identidad y constitución subjetiva que va acompañada de inseguridades y de cierta fragilidad", analiza Diana Trajtenberg, profesora de la licenciatura en psicología de la UADE.

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¿Cómo los afecta? "Los adolescentes llevan esto consigo a todos lados; no es como un buzo que puedan quitarse y volvérselo a poner, entonces por supuesto tiene incidencias, en las canchas, las pistas, las competencias y los entrenamientos. Esos son los momentos y lugares donde más fácilmente aparecen estas cuestiones adolescentes, porque es donde suelen jugársela, donde se muestran, donde están más expuestos a ellos mismos y a la mirada de los otros", explica Andrea Ferreira, psicóloga egresada de la UBA y ex miembro de la Selección Argentina de Patinaje Artístico.

Por otra parte, la competencia supone una madurez deportiva que no siempre es correlativa con el desarrollo del adolescente. "Los jóvenes atletas deben adaptar su etapa adolescente a una disciplina diaria de entrenamientos, horarios exhaustivos, alimentación saludable, compromisos propios de la disciplina deportiva en cuanto a torneos con fechas inamovibles, auto-exigencias y presión del propio entorno familiar", aclara Trajtenberg. Este "estilo de vida", en la mayoría de los casos, los lleva a quedar en un lugar de marcada diferencia con respecto a su grupo de pares, al no poder participar siempre de salidas, encuentros, reuniones, festejos, por tener que despertarse temprano para entrenar o participar de torneos o partidos a los cuales no pueden faltar.

Pero además, los cambios físicos tienen una gran incidencia a nivel emocional. "Hay que pensar que el deportista se mueve y se maneja de un modo cuando es chico y puede haber logrado habilidad y calidad y luego al crecer y cambiar su morfología, la fuerza, el tamaño pareciera que ya esa habilidad no es la misma. Esto pueden vivirlo con mucha frustración, pueden pasar de ser el habilidoso al torpe en unos meses", comenta Ferreira.

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La clave: lidiar con los fracasos

Muchas son las cuestiones que pueden llevar a un adolescente a dejar el deporte, sin embargo para Barimboin, la principal causa de la deserción es la baja tolerancia a la frustración. "El gran condicionante de la deserción es la mayor o menor tolerancia a la frustración y/o a saber lidiar y convivir tanto con sus triunfos pero más con sus fracasos. A esto debemos sumar la realidad personal y familiar de cada uno. Hay padres que acompañan, alientan y contienen, mientras que hay otros que presionan, llenan sus huecos afectivos y frustraciones pasadas con las actividades de sus hijos, haciendo propios sus triunfos y fracasos, con todo lo que esto trae aparejado", señala el entrenador.

Para Ferreira, son períodos que requieren de aplomo por parte de los adultos, "es preciso que no nos entusiasmemos ni desanimemos a la par. Se trata de transmitirles algo de calma, hacerles saber que no hay tanto apuro, ayudarlos a darse tiempo, a que comprendan que nada se dirime en un solo partido, en un solo torneo o en un par de meses de entrenamiento, que no es necesario apresurarse, ni dejar todo", explica.

Son adolescentes que hacen un deporte en forma comprometida, pueden seguir su pasión y salir con amigos, es cuestión de encontrar una manera para poder sostener ambos lugares
Andrea Ferreira, psicóloga y ex miembro de la Selección Argentina de Patinaje Artístico.

Conviene prestar atención y escuchar esas frases de los chicos que dicen "no me sale como antes", "no me sale", "no me gusta más", "no me va bien en los torneos", "no tengo tantas ganas como antes"; es preciso ver si el planteo de abandonar el deporte viene por el lado de la intolerancia a la frustración. Para Ferreira, la brújula para los padres y los adolescentes debería ser siempre el gusto y la pasión. Si el adolescente siente que el deporte le produce satisfacción, si sigue cediendo cosas para poder seguir yendo al deporte, si encuentra una satisfacción que no encuentra en otro lado, claramente debería trabajar eso que le está causando desmotivación para no abandonar.

Además, cuando sienten que no pueden congeniar su vida social con la deportiva es necesario acompañarlos y mostrarles que no debiera tener que optar por el mundo deportivo o por el mundo adolescente. "Son adolescentes que hacen un deporte en forma comprometida, pueden seguir su pasión y salir con amigos, es cuestión de encontrar una manera para poder sostener ambos lugares", enfatiza Ferreira. "Los adultos pueden ayudarlos a encontrar opciones más flexibles, más satisfactorias y a la vez sostenibles y duraderas en el tiempo", dice.

Por otra parte, padres y entrenadores deben conocer sus roles y estos deben estar perfectamente delimitados. "El entrenador forma tanto técnica como humanamente al deportista. Debe exigir, motivar, traer a la realidad al atleta, de manera tal que toda su vida deportiva no sea solo una ilusión, sino una secuencia de realidades que debe enseñarle y prepararlo a estar listo para afrontar", dice Barimboin. Por su parte, los padres son los referentes de sus hijos y es conveniente que adopten una mirada más amplia. "Hay padres sumamente exitistas que consideran que si su hijo no está en el podio es un fracaso. Pero también hay otros que entienden el trabajo a largo plazo, que el paso a paso y el progreso constante son los que van a llevar a la meta final. Y esa meta final es el hecho de que su hijo crezca, madure y se eduque en los valores de vida fundamentales que inculca el deporte, que sirven como una escuela de vida. Esos principios que al dejar la práctica deportiva, lo ayudarán a afrontar con un gran bagaje emocional todos los desafíos que su vida de adulto le impongan", finaliza Barimboin.

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