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Cuidar la memoria es fundamental para mantener una mente activa y saludable. Además de realizar ejercicios físicos, leer, resolver juegos de memoria y desafíos mentales, la alimentación juega un papel clave. Según los neurólogos, existen vitaminas esenciales que ayudan a preservar y mejorar la función cognitiva y prevenir el deterioro mental.
Según el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, “el cerebro representa solo el 2% de nuestro peso”, pero necesita “alrededor del 20% de la energía que ingerimos”. Por lo que el buen funcionamiento de este órgano a lo largo de la vida dependerá en gran medida de los alimentos que consumamos.
Entre las vitaminas más importantes para proteger nuestro proceso de almacenamiento se encuentran:



Además de estas vitaminas, los minerales como el zinc y el magnesio juegan un rol crucial en la función cognitiva. Estos contribuyen al buen funcionamiento del sistema nervioso y ayudan a mejorar la concentración y la memoria. Los alimentos con mayor cantidad de zinc son las carnes rojas, carnes de ave, ostras y mariscos. En cambio, los alimentos con alto contenido de magnesio son las legumbres, nueces, semillas, cereales integrales y hortalizas de hojas verdes.


