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La dietista Johannah Katz prioriza cuatro grupos de alimentos al preparar el almuerzo escolar de sus hijos para ofrecerles viandas equilibradas. Su método combina productos habituales, acompañamientos variados y opciones que reducen el tiempo de preparación.
La especialista, madre de dos niños, explicó en un artículo publicado en Business Insider lo que cada vianda debe incluir: “Mis hijos simplemente tienen que estar bien alimentados, y para mí, eso significa asegurarme de que se cubran las categorías que quiero incluir: proteínas, carbohidratos ricos en fibra, frutas y verduras, y grasas saludables”.

La nutrición forma parte de su vida personal y profesional. Sin embargo, aclaró que eso no significa que prepare comidas gourmet, corte pepinos en forma de estrella o transforme los sándwiches en corazones.
Como madre trabajadora, Katz también distribuye sus horarios entre el empleo, la escuela, las actividades extracurriculares, los deportes y las responsabilidades domésticas. Por ese motivo, prioriza el contenido nutricional de la vianda y deja la presentación en segundo plano.
Katz suele repetir algunos alimentos en las loncheras, mientras alterna los acompañamientos y refrigerios. La especialista explicó que la repetición también forma parte de los patrones alimentarios de los adultos y no necesariamente vuelve menos nutritiva una dieta.
Aunque la experta considera importante exponer a sus hijos a una variedad de alimentos, señaló que esas experiencias no tienen que producirse únicamente durante el almuerzo escolar.
Frente a las exigencias cotidianas, descartó que cada vianda deba ser única o convertirse en una “obra maestra artística”. Para ella, buscar ese nivel de perfección puede sumar decisiones a una jornada que ya requiere atender múltiples obligaciones.

Entre sus opciones habituales aparecen los sándwiches de mantequilla de maní y mermelada listos para consumir. También prepara pastas a base de frijoles y suele añadirles arvejas para incorporar verduras y color de manera sencilla.
La lista incluye productos comprados con un procesamiento mínimo, como frutas liofilizadas, refrigerios elaborados con un solo ingrediente, yogur bajo en azúcar, purés de fruta y barritas en tamaño pequeño. Los huevos duros representan otra alternativa para completar el almuerzo.
Para acortar los tiempos, Katz utiliza una cortadora multipropósito destinada a frutas y verduras y un aparato específico para cocinar huevos al vapor. La dietista afirmó que se apoya en productos preparados porque sabe que sus hijos los comerán y porque le permiten reducir el estrés.
Además, recomienda este tipo de recursos a sus clientes cuando buscan mejorar su alimentación. Según explicó, la comodidad favorece la constancia y ayuda a incorporar hábitos saludables.

Su profesión le generó durante un tiempo la expectativa personal de optimizar cada almuerzo y funcionar como ejemplo. Katz, sin embargo, recordó que también es una madre que intenta alimentar a sus hijos dentro de una rutina exigente.
La experta aplica en su hogar el mismo mensaje que transmite a sus clientes: “No existe la perfección”. Si las loncheras contienen frutas, verduras, proteínas, grasas saludables y una cantidad adecuada de fibra, considera que cumple con su objetivo.


