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Aunque los signos más evidentes del paso del tiempo pueden marcarse en el rostro, las articulaciones, o la cantidad de energía diaria que se posee. Todo el organismo está decididamente sometido al paso del tiempo y a sus consecuencias.
En el caso del cerebro, las verduras verdes constituyen un elixir como las mejores cremas para el rostro a la hora de preservar su vitalidad a lo largo del tiempo.
El sistema nervioso, y específicamente el cerebro también está sometido a cambios con la edad, y aunque muchos aseguran que los años traen más sabiduría, lo cierto es que el conocimiento no viene solo, sino que muchas veces puede estar acompañado de ciertas fallas en la memoria, falta de concentración y dificultades de cognición generales.
La experta en salud y bienestar Kim Henderson, ex editora de la revista Healthy Living, plantea que es preciso ocuparse de la salud del cerebro en la misma medida en que se lo suele hacer de la piel y destaca que la nutrición es un factor de cuidado fundamental para “mantener un cerebro joven”.
La revista médica Neurology publicó en 2018 las conclusiones de un estudio sobre hábitos alimenticios de adultos de 58 a 99 años, donde se encontró que el consumo de aproximadamente 1 porción por día de verduras de hoja verde, es útil para ralentizar el ritmo del deterioro cognitivo de las personas a medida que envejecen.
La investigación realizada por expertos de las universidades de Tufts y Rush, mencionaba particularmente verduras ricas en vitamina K, vitamina E, ácido fólico, luteína, nitrato, ácido fólico, α-tocoferol y kaempferol, como las más beneficiosas.

Según detalla Henderson, entre los participantes que consumieron la mayor cantidad de verduras de hoja verde el efecto “fue equivalente a ser 11 años más jóvenes”, respecto de quienes no lo hicieron.
Los nutrientes de las verduras también ayudan a mantener niveles saludables de azúcar en la sangre y una buena circulación, dos factores que están directamente relacionados con proteger al sistema nervioso de la pérdida de memoria vascular entre otros problemas neurodegenerativos.

Entre las más conocidas la espinaca, las lechugas o la col, encabezan cualquier listado. Sin embargo, la variedad de verduras de hojas verdes es realmente fabulosa, por lo que se las puede incorporar sin riego de aburrirse en las comidas. Entre la enorme diversidad la experta recomienda:
Como en toda recomendación nutricional, la mejor forma siempre es la más sencilla, ya que si se trata de volver el consumo de verduras de hojas verde parte de la rutina de alimentación diaria, lo muy complicado no suele sostenerse en el tiempo.




