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El cuerpo humano está compuesto aproximadamente por un 70% de agua, y cada célula, tejido y órgano depende de ella para funcionar correctamente. Es por eso que mantenerse hidratado no es solo beber agua cuando uno tiene sed, sino también ser consciente de la cantidad que se toma por día y lograr mantener un equilibrio. De esta manera, el organismo puede realizar sus funciones vitales de forma óptima.
Sin embargo, cuando se habla de consumo de agua, muchos se preguntan si es igual de saludable con gas. Al respecto, Julio Maset, médico español con una destacada trayectoria en el ámbito de la divulgación sanitaria, indicó que el agua sin gas es “la mejor opción para la hidratación diaria”.

Maset, que se desempeña como Director Científico Corporativo en una de las principales compañías farmacéuticas de España (Grupo Cinfa), también compartió información valiosa a través de sus redes sociales y, esta vez, lo hizo sobre las diferencias entre consumir agua natural y agua con gas. En primer lugar, aseguró que ambas son similares, pero advierte que no se debería sustituir una por la otra: “Ambas hidratan igual y no tienen calorías”.
En segundo lugar, explicó que el agua con gas facilita la digestión y alivia la pesadez, especialmente tras las comidas copiosas. Sin embargo, “no se recomienda para personas con reflujo gastroesofágico o síndrome del intestino irritable, ya que puede causar molestias”. Según Medline Plus, el reflujo gastroesofágico se trata de una afección en la cual los contenidos estomacales se devuelven desde el estómago hacia el esófago, es decir, que los alimentos suben y puede irritar el tubo de deglución y causa acidez gástrica y otros síntomas.

En tercer lugar, el agua con gas podría contribuir a erosionar el esmalte dental porque es más ácida en la boca, aunque no tanto como los jugos, gaseosas u otras bebidas azucarados. “Para evitar eso, lo ideal es tomarla con las comidas y con moderación”, señaló e indicó: “El agua sin gas sigue siendo la mejor opción para la hidratación diaria. El agua con gas puede ser una alternativa saludable, especialmente, si sustituye a refrescos y otras bebidas azucaradas”.
Las necesidades varían, pero, según Mayo Clinic, en promedio se deben consumir:
Cabe destacar que aproximadamente el 20% de la ingesta de líquidos diaria suele provenir de los alimentos y el resto de las bebidas. Sin embargo, la ingesta diaria de agua puede aumentar si hace calor, si hacés ejercicio, estás enfermo o incluso si amamantás. No todo tiene que ser agua pura, se pueden consumir infusiones, frutas, caldos y otras bebidas que suman, pero el agua natural debe ser la principal fuente de hidratación.




