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El cuidado del hígado depende de hábitos sostenidos en el tiempo, entre ellos la alimentación. Diversas bebidas consumidas en ayunas pueden contribuir al funcionamiento hepático, mientras que factores como la obesidad, infecciones o el consumo de alcohol influyen en su deterioro, de acuerdo con información de la Clínica Mayo.
Los trastornos del hígado pueden manifestarse mediante diferentes señales físicas. Según la Clínica Mayo, los síntomas de disfunción hepática incluyen:
1. Piel y ojos amarillentos (ictericia)
2. Dolor e hinchazón abdominal
3. Hinchazón de piernas y tobillos
4. Picor en la piel
5. Color oscuro de la orina
6. Heces de color pálido
7. Fatiga crónica
8. Náuseas o vómitos
9. Pérdida de apetito
10. Tendencia a la formación de hematomas
Las enfermedades hepáticas pueden tener origen genético o estar relacionadas con infecciones víricas, envejecimiento, obesidad o consumo elevado de alcohol. Si no se atienden, pueden derivar en complicaciones graves. El hígado tiene la capacidad de regenerar células y reparar tejidos dañados. No obstante, este proceso requiere cambios constantes en los hábitos diarios.

Entre las acciones recomendadas para apoyar la salud hepática se encuentran:
1. Mantener un peso saludable
2. Seguir una dieta equilibrada
3. Realizar actividad física con regularidad
4. Evitar sustancias químicas nocivas
5. Limitar el consumo de alcohol y evitar drogas ilegales
Además de estos hábitos, algunas bebidas pueden incorporarse a la rutina diaria para apoyar funciones metabólicas y de desintoxicación.
1. Agua: la hidratación adecuada influye en la capacidad del hígado para filtrar sustancias. Se recomienda un consumo promedio de ocho a diez vasos diarios, ajustado a condiciones individuales.
2. Tés naturales: algunas infusiones se asocian con beneficios hepáticos:
3. Jugo de pomelo: contiene compuestos antioxidantes como naringina y naringenina. Se sugiere no superar seis onzas diarias debido a posibles interacciones con medicamentos.
4. Agua de cúrcuma: puede contribuir a reducir la inflamación. Estudios recomiendan entre uno y tres gramos diarios de raíz seca en agua caliente durante un máximo de tres meses.
5. Agua de limón: aporta vitamina C y antioxidantes. Se sugiere mezclar entre cuatro y seis cucharadas de jugo en agua diariamente.
6. Agua de jengibre: se asocia con reducción de inflamación y apoyo digestivo. La ingesta recomendada es inferior a cuatro gramos diarios.

La incorporación de estos alimentos o bebidas debe realizarse con precaución. Algunas personas pueden presentar efectos adversos o interacciones con medicamentos. La información disponible se basa en estudios en adultos, por lo que no se recomienda su aplicación en menores. Se aconseja consultar con profesionales de la salud antes de llevar a cabo cambios significativos en la alimentación o el estilo de vida.
Por María Camila Salas Valencia


