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Enfrentarse a la góndola de endulzantes del supermercado se ha convertido en un verdadero desafío. Además de la clásica azúcar blanca, hoy encontramos una variedad inmensa de edulcorantes que nos desconcierta con sus nombres complicados que no nos permiten saber con claridad qué significan ni tampoco qué le hacen a nuestros cuerpos. Para despejar el panorama consultamos con el nutricionista Diego Sívori, director de la licenciatura en nutrición de la UADE, con la premisa de que nos explique qué elegir frente a la multitud opciones que nos presenta el mercado de endulzantes.
Azúcar. Su nombre científico es sacarosa. Aporta 400 kcal por cada 100 gramos. Está compuesta por un 100% de carbohidratos por lo que su función principal es energética. Como pasa a la sangre de manera relativamente rápida se la considera un combustible de rápida utilización. Carece de valor vitamínico y mineral por lo que suele aportar calorías vacías de nutrientes. Su consumo excesivo sumado a un nivel bajo de gasto energético se asocia con enfermedades crónicas y caries dentales.
Azúcar light. Son productos a los que se les logra bajar un porcentaje significativo de calorías sobre la base del original. Las versiones del mercado aportan la mitad de energía que el azúcar tradicional. Otras versiones modernas ofrecidas combinan azúcar con edulcorantes para poder ofrecer la misma intensidad de dulzor usando la mitad del producto.
Miel. Se trata de un endulzante natural producido por las abejas a partir del néctar de las flores. Aporta 300 Kcal cada 100 gramos, por lo que no logra ser un sustituto bajo en calorías en comparación con el azúcar. Sin embargo, al ser un producto biológico, sus calorías dejan de ser vacías ya que aportan ciertas vitaminas y minerales. No se recomienda dar miel a los menores de un año.
Jarabe de Maíz de Alta Fructosa. Es un ingrediente ampliamente utilizado en la industria alimentaria. Se produce de forma industrial a partir de la fructosa aportando a los alimentos procesados un sabor intenso, dulce y a bajo costo. Su consumo excesivo está asociado a múltiples enfermedades de la actualidad. Debemos prestar atención a las etiquetas para identificar la sigla que nos comunica de su utilización que es JMAF. Se trata de un endulzante sintético.
Sucralosa. Endulzante no calórico. Su poder endulzante es 600 veces más potente que el azúcar y puede usarse para cocinar. Está aprobado por la FDA y es apto para diabéticos. Su Ingesta Diaria Aceptable o Admitida (IDA) es de 15mg/kgpeso/día.
Acesulfamo – K. Endulzante no calórico. Es 200 veces más potente que el azúcar y apto para cocinar. Aprobado por la FDA y muy utilizado por la industria alimentaria en la actualidad. Su IDA es de 15mg/kgpeso/dia.




