Dulces navideños: tres opciones para la hora del brindis
Ninguna otra fiesta religiosa del calendario argentino tiene tanta efervescencia gastronómica como la Navidad. Ni siquiera la Pascua, que le compite de cerca. Ahí están como ejemplo los platos salados como el vitel toné, los tomates rellenos, la ensalada rusa con matambre y los lechones horneados. Y ahí están también los postres, con los turrones y mantecoles, las garrapiñadas de todo tipo y color, los panettone y los pan dulces repletos de almendras y de nueces, de cascaritas de naranja y limón. No importa si el termómetro marca los 100C° a la sombra y estamos derritiéndonos aún en plena medianoche; en estas fechas nos rebelamos al clima cediendo a los caprichos navideños más calóricos mientras nos refrescamos con burbujeantes copas de espumantes y sidras de manzana. Aquí, tres opciones bien golosas para disfrutar en estas las últimas semanas del año (y en las primeras del 2021 que estamos por estrenar).
Pan dulce solidario de La Juanita
Ya es un clásico navideño, que se repite cada diciembre: el pan dulce de La Juanita, la cooperativa nacida en 2001 como respuesta a la crisis económica, que sigue en pie como un emprendimiento educativo y de formación en el barrio de Gregorio de Laferrere, partido de La Matanza. Con Maru Botana como madrina culinaria, en estos años llevan horneados más de 70.000 kilos de pan dulce, en ese estilo tradicional que sin dudas nos gusta a los argentinos.

Es de diseño alto (levado y cocinado dentro de un molde de papel para que no se achate), con una masa compacta y un relleno generoso en frutos secos (almendras, nueces, castañas de cajú) y cascaritas de naranja confitadas. Con una intensa campaña de comunicación, sumando ayudas varias (desde Grupo Puratos que dio capacitaciones e insumos hasta la boxeadora "Locomotora" Oliveras recomendándolos por redes sociales), arrancaron la producción a principios de noviembre y esperan vender 25.000 unidades. Es rico, es solidario y además es muy bonito: el packaging fue diseñado por Martín Churba, que imaginó una propuesta tipográfica para definir este particular año: empatía, cambio, sueños e integración digital, son algunas de las palabras elegidas.
Se consigue en locales de Maru Botana y más direcciones en CABA y GBA. Puntos de venta en @cooperativalajuanita.
Garrapiñadas El Bocado
La fantasía de muchos: en el año 2014, Facundo Milanessi y su familia (esposa y tres hijos) armaron valijas y se fueron de Haedo a ese pueblo de hadas (pero pueblo al fin) que es Villa La Angostura. "Yo trabajaba en finanzas y por esas cosas de la vida nos quedamos sin trabajo. Siempre nos había gustado La Angostura y decidimos volver a arrancar", cuenta. Facundo había estudiado antes gastronomía (por pasión, pero de manera profesional), y en la Villa trabajó primero como heladero; luego volvió a los números (es maestro de economía en una escuela local) y, el año pasado, presentó al área de bromatología del municipio un microenprendimiento bajo el nombre El Bocado.

"Armé una pequeña línea de productos y las garrapiñadas tuvieron mucho éxito. Con la pandemia le pude dedicar más tiempo, sumé la comunicación de mis redes sociales que son bastante numerosas (@Fmilanessi en Twitter) y la verdad es que no paramos de crecer", confiesa. El producto es simple y por eso perfecto: la clásica garrapiñada que tanto nos gusta, en cuatro versiones: de semillas de girasol, de maní, de nueves y de almendras. Vienen en paquetes tipo ziploc de 100 gramos y se envían en packs de seis o doce unidades a todo el país (con precios muy amigables). Crocantes, sin conservantes ni aditivos, el lema de la casa afirma: garrapiñadas hechas en el paraíso. Hoy El Bocado cuenta con un muy pequeño centro de distribución porteño, por lo que las entregas se hacen en 24 horas. Felicidad garantizada.
Pedidos por www.instagram.com/elbocadovla
Turrones y mantecoles en Casa Cavia
Lujo navideño: para estas fiestas, Casa Cavia presenta sus boxes de fin de año, repletas de productos caseros que le dan una vuelta de tuerca gastronómica a los clásicos eternos de estas fechas. Todo bajo la mirada y conocimientos de Julieta Caruso, una de las grandes cocineras de la Argentina Las opciones son dos y hay tiempo hasta el 22 de diciembre para reservarlas. La "versión pequeña" trae mini pan dulce de chocolate negro, con leche y caramelia, garrapiñadas de almendra y frambuesa, turrón de almendras y nibs de cacao, tableta marroc con praliné de maní. Todo junto a una botella del trago Santaolalla gasificado, que lleva la firma del bartender Lucas López Dávalos (también de los mejores del país).

La versión grande suma a todo esto un untuoso mantecol de sésamo tostado y una adictiva tableta de chocolate blanco, semillas tostadas y flores. "El mantecol es más bien un halva de Medio Oriente, es decir, la pasta de sésamo preparada con un almíbar, con agregado de sésamo tostado y pistachos por encima. El turrón es de tipo nougat, con clara de huevo, almendras molidas y dos almíbares -uno de miel, el otro de glucosa-, al que le sumamos los nibs de cacao para contrarrestar el dulzor y ganar textura", cuenta Caruso.
Se consiguen en https://casacavia.com/products/caja-navidena
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